Línea 12: diez razones para que haya ceses y renuncias fulminantes. Autor José Reyes Doria

Foto: Especial.

@jos_redo

1.- Porque ante una tragedia de esa magnitud, con fuertes indicios de negligencia, los gobernantes y sus altos funcionarios deben asumir su responsabilidad política. Las responsabilidades penales y administrativas serán determinadas por la investigación y los peritajes. El desplome de la Línea 12 del Metro conmocionó a la sociedad y causó decenas muertes. Por tanto, la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, como máxima autoridad en la Ciudad de México, debió cesar de inmediato a la Directora del Metro, a altos funcionarios relacionados con la movilidad, el transporte, la seguridad o la fiscalización interna. Similar observación aplicaría, aunque en menor medida, al Presidente Andrés Manuel López Obrador respecto a Marcelo Ebrard, responsable político de la construcción de la Línea 12.

2.- Porque dictar el cese inmediato de alguno o algunos de estos funcionarios significa que el gobernante, en este caso la Jefa de Gobierno, asume que gobernar no solo es una gestión burocrática, sino que implica el alto compromiso de encabezar la vida pública y el destino la colectividad, de proteger sus vidas y sus bienes. Es la dimensión ética de la política lo que impone la necesidad de cesar de inmediato a los funcionarios cuyo ámbito está relacionado con la tragedia de la Línea 12 del Metro.

3.- Porque el cese inmediato de funcionarios involucrados en el desplome del Metro, constituye un poderoso mensaje de liderazgo político, significa el reconocimiento de los daños causados a las personas que perdieron la vida o resultaron heridas, el entendimiento del dolor de las familias. Los ceses inmediatos son necesarios para dar certeza a la población de que no volverán a ocurrir o gestarse tragedias evitables.

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4.- Porque al ordenar el cese inmediato de los funcionarios relacionados con la tragedia del Metro, se deja asentado que no hay impunidad política para nadie. Que gobernar tiene costos políticos para Directores y Secretarios cuando ocurren accidentes de esta magnitud en sus áreas, independientemente de que en lo personal hayan incurrido o no en negligencias, cosa que las investigaciones determinarán.

5.- Porque el no cesar de inmediato a los funcionarios relacionados con una tragedia monumental, manda el mensaje poderosamente negativo de que el dolor causado no pesa tanto, de que no hay responsabilidad de ningún tipo, de que la inercia de la permanencia burocrática en los cargos es inconmovible. Para los gobernados, para los usuarios del Metro y en general para todos, el mensaje es: vivan con el miedo y la preocupación de que vuelva a ocurrir otra tragedia, porque los funcionarios son inamovibles y, por lo tanto, esos funcionarios se sentirán impunes y menos van a esmerarse en la prevención de accidentes. ¿Para qué, si ni siquiera los despiden?

6.- Porque, en cuestiones más prácticas, al no cesar por ejemplo a la Directora del Metro, se pervierte de origen la investigación y el peritaje, ya que sería juez y parte, propensa siempre, como todos los seres humanos, a interferir en las pesquisas que puedan derivar en una acusación contra ella.

7.- Porque el cese inmediato de funcionarios ante la tragedia de la Línea 12 comenzaría a sentar una cultura política de responsabilidad absoluta. Estas negligencias son intolerables, por lo tanto, el funcionario en cuya área ocurre un accidente terrible se va en el acto, punto.

8.- Porque al asentar una cultura de responsabilidad política absoluta, el cese inmediato de altos funcionarios involucrados de alguna manera en tragedias que conmocionan a la sociedad contribuiría a evitar desgracias futuras. Porque los altos funcionarios sabrán que, si ocurre un accidente que agravie a la sociedad en su área de responsabilidad, así sea en el lugar o en el proceso más alejado a su confortable escritorio, ellos tienen responsabilidad absoluta y nadie los protegerá.

9.- Porque el cese inmediato de los funcionarios relacionados con el desplome de la Línea 12 del Metro, es un clamor popular. Es un sordo reclamo de una sociedad agraviada que no acepta la impunidad, la continuidad despreocupada de, por ejemplo, la Directora del Metro, después de que se desplomaron los vagones apagando vidas e ilusiones. Y porque es una ocasión para, en el caso del actual gobierno de la Ciudad y del País, demostrar que tienen instinto y voluntad de ser diferentes.

10. Hasta ahora no he mencionado las renuncias porque ese acto tiene que ver con una noción de la honorabilidad y la contrición del funcionario. La cultura política que descarta los ceses inmediatos no solo fomenta la impunidad, también ha adormecido el sentido del honor y la vergüenza en el servidor público. En las últimas décadas solo hay contadísimos casos de renuncias por honor y por vergüenza. Ante la protección de arriba, el funcionario ha llegado a desarrollar una forma de razonamiento absolutamente ajeno a la responsabilidad y a las consecuencias de su gestión burocrática.  El funcionario así formado, razona de la siguiente manera ante graves accidentes en su área de responsabilidad: ¿Por qué he de renunciar, si yo solo soy la Directora del Metro?

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