La influencia de las emociones en nuestra vida. Autor: Víctor Manuel Rodríguez Molina

Imagen ilustrativa.

“Conócete a ti mismo”, aforismo griego.

Las situaciones de estrés, los momentos difíciles o un pequeño placer de la vida, todo es capaz de detonar una emoción en nuestro cuerpo. Los seres humanos somos totalmente emocionales, las emociones nos guían, nos definen y en ocasiones, somos presas de ellas. Las emociones determinan cómo percibimos el mundo, cómo respondemos ante determinada experiencia y lo más importante, definen nuestro sentir como individuos creando un mundo subjetivo e irrepetible. Desde el punto de vista biológico existen seis emociones básicas: miedo, sorpresa, asco, ira, alegría o tristeza. Pero a diferencia de otras especies las respuestas que cada una produzca deberán ser controladas o moduladas por nuestro pensamiento, nuestro juicio y por la corteza cerebral. Las emociones también provocan respuestas en el resto de nuestro cuerpo. En este sentido, las experiencias que vivimos ante una emoción es una sensación emocional y gobernar dichas sensaciones no es nada fácil.

Las emociones no se manifiestan de la misma forma aún en la misma persona, siempre podrán contar con un matiz distinto dependiendo de quién, cómo o dónde se generó. En ocasiones emociones distintas pueden parecer la misma por lo que, a lo largo de la vida y en particular en los niños, es necesario aprender a diferenciarlas. Sin embargo, ¿para qué sirven las emociones? Una de las funciones más relevantes es que son un determinante de la interacción social. Los humanos interactuamos basados fuertemente en emociones y también determinan en mucho, toda la información que almacenamos de nuestro entorno en la memoria. En el día a día, nuestro cuerpo no tiene posibilidades para asimilar la gran cantidad de información que percibimos a cada segundo, así que las emociones contribuyen a economizar recursos y tiempo, nos ayudan a ser más eficientes y funcionales.

Las emociones placenteras nos hacen experimentar sensaciones de bienestar, nos sentimos cómodos, relajados y hasta fuera de cualquier peligro. Y las emociones negativas nos hacen sentir incómodos, inquietos, preocupados y desconcentrados. Todas las emociones nos ayudan a evaluar distintas situaciones para protegernos y regular nuestra convivencia con las personas que nos rodean. Sin embargo, es muy importante que cada uno de nosotros aprendamos a reconocer las particularidades de nuestras respuestas emocionales. Lo primero es identificar cuales son los detonantes que las generan y cómo reaccionamos ante ellos.

Las emociones marcan el ritmo de nuestro comportamiento diario, nos impulsan o nos frenan y pueden determinar el rumbo que tomemos. En este sentido es muy importante no permitir que las emociones nos gobiernen. La regulación de las emociones consiste en todo lo que hacemos para influir sobre ellas y poder responder de una forma personal y socialmente adecuada.

Por último, lo más importante es aprender a manejarlas mental y físicamente. Una cosa es poner freno a las respuestas emocionales y otra entender todo lo que generan. Un buen manejo mental implica conocimiento de nuestras respuestas y sensaciones, así como detectar los pensamientos que nos saltan a la mente en ese instante. No olvidemos que dependiendo de nuestras respuestas será la forma en la que interactuemos con los que nos rodean. Aprender a manejar nuestras emociones puede hacer que las percibamos con menor intensidad y que la respuesta de nuestro cuerpo sea más cómoda y manejable. Nos permite estar más adaptados en nuestro entorno y podremos interactuar mucho mejor.

Para poder aprender de nuestras emociones lo más importante es poner atención a ellas. Una vez que las conocemos y reconocemos, debemos aprender a observar nuestras reacciones y estamos en posibilidades de empezar a cambiar algo que nos inquiete. Si nos encontramos confundidos, siempre es importante pedir la ayuda de un profesional de la salud mental, ellos están capacitados para orientarnos y ayudarnos en el manejo de las emociones.

@VicMRodriguezM

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