Inicio Opinión La equivocada política monetaria y comercial en México. Autor: Arturo Huerta González

La equivocada política monetaria y comercial en México. Autor: Arturo Huerta González

El subgobernador de Banxico, Omar Mejía, dijo el 21 de abril de 2026, que “las afectaciones a la inflación en México se concentran en la canasta no subyacente, -productos agrícolas, energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno-, caracterizándose por ser altamente volátil y sensible a choques de oferta, sobre la cual la política monetaria, la tasa de interés, tiene influencia limitada… que tiene poco impacto en revertir el alza en precios agrícolas”.

Se equivoca con tal aseveración. Si la economía nacional enfrenta fuertes rezagos productivos en granos básicos, así como en fertilizantes, en gas y gasolina (que son los productos de la inflación no subyacente), que presiona sobre precios y nos ha llevado a depender de las importaciones para satisfacer el consumo interno, es debido a las altas tasas de interés predominantes que encarecen el crédito y la inversión, lo que frena la producción nacional.

A ello se suma el hecho de que la alta tasa de interés estimula la entrada de capitales que aprecian la moneda nacional, abaratan el dólar y las importaciones, las cuales desplazan a los productores nacionales, atentando ello sobre la soberanía y autosuficiencia alimentaria en granos básicos y de los productos energéticos.

El alza de precios internacionales de las gasolinas, del gas, fertilizantes y alimentos, entre otros muchos productos, nos afectarán debido a la inflación internacional que ya está presente, dado que México depende de las importaciones de estos productos como consecuencia de las altas tasas de interés predominantes, que junto al dólar barato y los recortes presupuestales y de la inversión privada (derivados del alto costo del servicio de la deuda por la alta tasa de interés), actúan contra el auto abasto nacional de estos productos, por lo que la economía nacional enfrentará presiones inflacionarias que no serán temporales, como dijo el subgobernador de Banxico.

Por su parte, el secretario de Economía del país reconoció el 23 de abril de 2026, que es poco probable que Estados Unidos elimine los aranceles que ha impuesto al sector automotriz y a las industrias del acero y el aluminio. Dijo que “el nuevo enfoque comercial de Estados Unidos se aleja del libre comercio y apuesta por un esquema de aranceles selectivos y reglas más estrictas que obligan a que una mayor parte de los productos se fabriquen en Norteamérica”. Y reiteró que “el mundo ideal es prácticamente no tener aranceles o tener los menos posibles, y mantener un flujo abierto de comercio”, lo cual refleja su posición neoliberal a favor del libre comercio, como si a México le estuviera yendo bien. Para nada considera que ello nos ha llevado a importar más y exportar menos, a tener menos manufactura, menos producción de granos básicos, menor crecimiento económico, menos empleo formal, bajos salarios, altos niveles de extranjerización de la economía, altos niveles de endeudamiento y a depender de la entrada de capitales, para lo cual la política económica se dirige a promover su entrada a cambio de no tener política económica a favor del crecimiento productivo y del empleo.

El secretario de Economía dijo que “nosotros nos vemos como una región muy integrada. Estados Unidos quiere reducir su dependencia de Asia. México puede ser el gran aliado de Estados Unidos para producir todo eso”. Ello refleja deseos ilusorios, debido a que la economía nacional no tiene condiciones tecnológicas, productivas y financieras para producir internamente los bienes que las empresas trasnacionales han venido importando de Asia. No hay política monetaria, cambiaria, crediticia, fiscal y comercial que impulse la sustitución de importaciones, por lo que EU obligará a México a importar de EU los bienes que antes venían de Asia para cubrir con las reglas de origen de la región, lo que no implicará crecimiento alguno para la industria nacional y para el país.

El secretario de Economía dijo que “hay que acostumbrarnos a una nueva realidad, vamos a estar con aranceles, ya no hay libre comercio”. Si ello ya es un hecho, es para que México no solo establezca aranceles a los productos de China y del resto de Asia, sino también a los provenientes de EU y salvaguarde para la nación la producción de granos básicos y otros productos estratégicos que tienen alto efecto multiplicador interno. Se tiene que instrumentar política industrial y agrícola, lo que requiere baja tasa de interés, subsidios, incremento del gasto e inversión pública, aranceles y tipo de cambio competitivo.

México debe seguir el ejemplo de Canadá. Su primer ministro ha dicho que si EU establece aranceles ellos también lo van a establecer y otros funcionarios de dicho país han mencionado que no permitirán que las empresas de EU participen en las licitaciones en la compra de los bienes del sector público y además en varias ciudades ya retiraron bebidas alcohólicas estadunidenses de sus tiendas en respuesta a los aranceles impuestos por Donald Trump.

EU no solo viene en la negociación del T MEC con México para que se le compre más y se le venda menos, viene por la energía y más ahora por la guerra en el Medio Oriente. El presidente de la American Society of Mexico (AmSoc) dijo el 22 de abril de 2026, que “la integración energética entre México y Estados Unidos es estructural y estratégica”. Señaló que “México no puede desarrollar los campos energéticos solo; sí o sí necesita aliarse con las empresas estadunidenses si quiere lograr avances en el sector energético”. Al respecto se equivoca. Perfectamente nuestro país puede desarrollar el sector energético financiándose con su moneda. Es cuestión que Banxico compre deuda directa al gobierno para que éste gaste lo suficiente en el desarrollo energético, ello no sería inflacionario, ni ocasionaría presiones sobre el sector externo y el tipo de cambio, debido a que es un sector que ahorra y genera divisas. Y dicho personero añadió que “la revisión y la renegociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) es una prioridad para los miles de empresas que participan en la AmSoc, es y será una prioridad mantenerlo”. Ello evidencia que las empresas beneficiarias del T-MEC han sido las transnacionales y no las nacionales. Los productores del país han sido desplazados por las importaciones y los que quedan son socios menores de las trasnacionales, sin que ello se traduzca en mayor crecimiento para la economía nacional.

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