La economía mexicana en función de las variables externas. Autor: Arturo Huerta González

El secretario de Hacienda dijo en su participación en la 27 Conferencia Santander América Latina que se realizó en Cancún, Quintana Roo, (18 de enero, 2022) que “México está fuertemente posicionado para tomar ventaja de la relocalización de empresas (nearshoring), específicamente en sectores como las exportaciones manufactureras y automotrices”. Y que “actualmente hay señales de una economía sólida en Estados Unidos, el principal socio comercial de nuestro país, pues hay crecimiento del PIB, la inflación se ha reducido y hay una buena dinámica en el mercado laboral”. Ello evidencia la fuerte dependencia económica que la economía nacional tiene respecto al comportamiento de la economía estadunidense, debido a que la política económica instrumentada en el país no genera condiciones de crecimiento. Hemos pasado a depender de los flujos de capital y al respecto el secretario señaló que “México hoy en día se ubica entre las ocho mayores economías receptoras de inversión extranjera directa, con 28 mil millones de dólares al primer semestre de 2022; mientras el peso mexicano registró una apreciación anual de 7.7 por ciento respecto del dólar”. El gobierno festeja la entrada de inversión extranjera directa, esperando que ello impulse el crecimiento económico ante la falta de política económica que lo genere. El problema es que por más entrada de capitales y mayor extranjerización de la economía no se ha traducido en mayor desarrollo económico, dados los altos coeficientes importados con los que esas empresas trabajan, por lo que su presencia no genera efectos multiplicadores internos sobre la producción nacional más allá de la mano de obra que contratan. También el secretario de Hacienda resalta la apreciación del peso frente al dólar, lo cual es consecuencia de entrada de capitales promovida por las altas tasas de interés que Banxico establece. Esas altas tasas de interés frenan la inversión y el crecimiento económico y la apreciación del peso (y dólar barato) reduce la competitividad de la producción nacional frente a importaciones, lo que frena el crecimiento del sector industrial y agrícola, como la generación de empleo.

El secretario de Hacienda dijo “que la actividad económica se ha recuperado de forma significativa tras el golpe que dejó la pandemia, y es el turismo la principal fuente de ingresos que se tiene, con un aumento de 45 por ciento respecto al año pasado, seguido de las exportaciones del sector automotor y las remesas”. De nuevo esa recuperación, que de hecho ha llevado a que el PIB del cuarto trimestre del 2022 esté al nivel del cuarto trimestre del 2019 (evidencia un retroceso de tres años de la actividad económica), descansó en variables externas -turismo, exportaciones automotrices y remesas- reflejando que la política monetaria de alta tasa de interés y la política de austeridad fiscal instrumentadas en el país no han actuado a favor del crecimiento.

Las políticas neoliberales predominantes de alta tasa de interés, austeridad fiscal, apreciación de la moneda nacional y libre movilidad de mercancías y capitales, actúan contra el crecimiento del mercado interno, de la generación de empleo e incrementan el déficit de comercio exterior, que lleva a la economía a depender de la entrada de capitales y a que sean las variables externas las que determinen el comportamiento de la economía nacional. De ahí que el secretario de Hacienda haga mención del comportamiento de la inversión extranjera directa, de las exportaciones y de las remesas. Ello nos ha llevado a un bajo crecimiento y a una alta vulnerabilidad en torno al comportamiento de las variables externas. El 2023 será caracterizado por recesión económica en la mayoría de las economías, así como vulnerabilidad de los mercados de capitales y de divisas, por lo que caerán las exportaciones, las remesas, la entrada de capitales, lo que comprometerá la apreciación de la moneda y la incipiente recuperación económica que tales variables generan. A pesar de que se publicita mucho el nearshoring (entrada de empresas transnacionales para exportar a Estados Unidos) esa historia la hemos vivido en las últimas décadas y no se ha traducido en mayor crecimiento para el país. Quien gana son las empresas transnacionales, no el país. Y no vendrán a su vez en las cantidades que se han señalado, pues no hay expectativas de crecimiento en la economía estadunidense que las motive. La economía nacional no tendrá condiciones externas, ni internas para evitar caer en mayor recesión de la que ya estamos.

Arturo Huerta González
Arturo Huerta González

Economista heterodoxo. Autor de diversos libros, el más reciente titulado Austeridad Fiscal: Causas y Consecuencias, Editorial UNAM.
Profesor de Economía, UNAM. Miembro del SNI Nivel III.

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