La alta tasa de interés, el peso fuerte y la austeridad fiscal, aumentan la deuda y la crisis. Autor: Arturo Huerta González

Imagen ilustrativa.

El alza de la tasa de interés y el diferencial que mantiene con la de EU estimula la entrada de capital financiero para aprovechar dicha rentabilidad. Ello incrementa las reservas internacionales y abarata al dólar, así como las importaciones, lo que contribuye a bajar la inflación a costa de que las importaciones desplazan a la producción nacional. Ello contrae la actividad económica, tanto por el alza de la tasa de interés, como por el déficit de comercio exterior, por lo que se reduce el ingreso de empresas e individuos, debido a que aumenta el desempleo, lo que presiona a la baja los salarios e incrementa la deuda de empresas y familias. El capital financiero que viene a invertir en deuda pública, gana por la alta tasa de interés, como porque al salir el dólar pasa a estar más barato que cuando entró. La banca establecida en el país gana por las mayores tasas de interés, lo que origina transferencia de recursos por parte de los deudores, los cuales se descapitalizan.

La apreciación de la moneda nacional (peso fuerte-dólar barato) actúa a favor de las importaciones (de los que nos exportan productos desde el exterior) y favorece a su vez las ganancias al capital financiero que viene a invertir al país. En cambio, pierden los productores y trabajadores nacionales, debido a que son desplazados por importaciones, y además esa alta tasa de interés y austeridad fiscal que se establece para atraer capital financiero encarece el crédito, contrae demanda e inversión y por ende la actividad económica y la generación de empleo.

El dólar barato que privilegian el banco central y Hacienda seguirá incrementando importaciones y el déficit de comercio exterior, lo que nos hace depender más de la entrada de capitales para financiar dicho déficit, como para mantener estable el tipo de cambio. En esa práctica hemos estado desde los años noventa, lo que ha llevado a estar en un círculo vicioso de establecer una política a favor de la entrada de capitales que actúa en detrimento del sector productivo. Ello lleva a que siga el bajo crecimiento, desempleo y subempleo, bajos salarios y las presiones sobre el sector externo, lo que demanda más entrada de capitales.

Ante las mayores alzas de la tasa de interés que se establecerán en EU, México seguirá aumentando su tasa de interés para evitar salida de capitales, y dichas alzas aumentarán el costo de la deuda externa e interna, lo que presiona sobre las finanzas públicas y privadas. Se realizarán mayores transferencias de recursos a los acreedores externos e internos a costa de disminuir consumo e inversión, lo que contraerá más a la economía. Aumentarán los rezagos productivos y la escasez de productos, y por lo tanto seguirán las presiones sobre precios e importaciones, configurando un contexto recesivo e inflacionario.

Al continuar todos los bancos centrales con las alzas de la tasa de interés, se generalizará la vulnerabilidad de los mercados de capitales y de divisas, así como la contracción económica. Al incrementarse el costo de la deuda externa e interna, presionará sobre las finanzas públicas y privadas en los países latinoamericanos, lo que sumado al encarecimiento de importaciones, como por la caída de exportaciones ante la desaceleración de la economía mundial, se acentuarán los problemas de balanza de pagos, que llevará a muchos a replantear el pago de la deuda externa. Asimismo, las empresas y familias, ante sus menores ingresos no podrán hacer frente al pago de su deuda interna, por lo que se agravarán los problemas de insolvencia que terminarán desestabilizando al sistema bancario.

Las altas tasas de interés que en un principio aumentan las ganancias de los bancos, terminarán poniendo en aprietos a la banca al ir aumentando la incapacidad de los deudores para pagar su deuda. El gobierno mexicano no podrá entrar al rescate bancario como lo hicieron los gobiernos anteriores, debido a que su política de austeridad fiscal y no incremento de la deuda se lo impedirán. Y si lo hace, perderá credibilidad con aquellos que votaron por él, debido a que el gobierno no se endeuda para impulsar el crecimiento y el empleo y sí se endeudara para salvar a la banca. Y lo más probable es que tenga que entrar a salvar a la banca, a fin de no profundizar la crisis. El tiempo lo dirá.

En vez de esperar a que la crisis se profundice, el banco central y Hacienda deben dejar de lado la política que han venido instrumentando de alzas de la tasa de interés y los recortes presupuestales, causantes de que la actividad económica actual esté en los niveles del 2016. En vez de tener como objetivo la austeridad fiscal y la estabilidad del tipo de cambio, deben priorizar el desarrollo del sector agrícola y manufacturero y empleo para todos los que lo buscan y no lo encuentran, para lo cual deben bajar la tasa de interés e incrementar el gasto público, así como regular al sector externo y al sector bancario-financiero para evitar prácticas especulativas que desquician la actividad económica.

Arturo Huerta González
Arturo Huerta González

Economista heterodoxo. Autor de diversos libros, el más reciente titulado Austeridad Fiscal: Causas y Consecuencias, Editorial UNAM.
Profesor de Economía, UNAM. Miembro del SNI Nivel III.

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