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Ganan desarrolladores inmobiliarios aunque no vendan sus departamentos (por Manuel Cosme en OEM-Informex)

Los edificios se convierten en activos financieros para cotizar en la bolsa de valores. / Foto: Nadya Murillo /El Sol de México

El modelo es convertir viviendas y oficinas en activos financieros, pero expertos alertan de los impactos negativos que pueden llegar a tener

Manuel Cosme | OEM-Informex

Los desarrolladores inmobiliarios de la Ciudad de México recurren cada vez más a la financiarización, un mecanismo mediante el cual los edificios se convierten en activos financieros para cotizar en la bolsa de valores, aunque no estén ocupados. Así lo advirtió Víctor Delgadillo Polanco, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

El especialista en Urbanismo explicó que este fenómeno se concentra en alcaldías como Miguel Hidalgo, Cuauhtémoc, Benito Juárez y en la zona de Santa Fe, donde existen construcciones terminadas pero deshabitadas, entre ellas la Torre Mitikah y las Torres Cuarzo.

“La lógica es que los inmuebles no se construyen para habitarse, sino para funcionar como portafolios de inversión. Si se venden o se rentan, bien; si no, también, porque su valor se negocia en las bolsas de valores”, señaló durante el foro No es un lujo, es un derecho: vivienda, organizado por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

De acuerdo con Delgadillo, los desarrolladores utilizan instrumentos como el Certificado de Capitales de Desarrollo (CKD) y los Certificados Bursátiles Fiduciarios Inmobiliarios (CBFI), que convierten oficinas y departamentos en activos atractivos, pues su valor suele crecer más que el de otros instrumentos financieros, como los Cetes.

Lamentó que el Bando I emitido por Clara Brugada, jefa de Gobierno de la Ciudad de México, no reconoce la situación de estos edificios a los que describió como “despilfarro urbano multidimensional” porque los construyen a costa de saqueardepredar a la ciudad y encarecer el suelo.

Hace falta, dijo, un involucramiento de todos, cuestionar si de verdad benefician estos megadesarrollos inmobiliarios que están fuera del alcance de 80 por ciento de los residentes de la Zona Metropolitana por sus precios. Esas oficinas y departamentos están hechos para especular, señaló.

El especialista reconoció algunas ventajas de la financiarización como el hecho de que la industria de la construcción desencadena al menos 33 ramas productivas como son las relacionadas con el acero, el cemento y las instalaciones; otra es que los edificios dan la imagen de una ciudad moderna; aumenta la oferta inmobiliaria para quien tiene capacidad de pago, el cobro del impuesto predial sube, siempre y cuando no se les exente.

En cambio, entre las desventajas está el hecho de que este fenómeno incrementa las rentas; provoca desalojosdesplazamiento y el asedio inmobiliario, como el que padecen los cooperativistas de vivienda de Palo Alto, un barrio popular que resiste en medio de edificios de alto valor en la alcaldía Cuajimalpa.

Otro efecto negativo es que lleva al desplazamiento vecinal, de comercios y servicios de barrio, a tal grado que las autoridades capitalinas reconocen que 30 mil familias anualmente son expulsadas de la ciudad.

“Lo más perverso es que muchos de estos megadesarrollos inmobiliarios no se hacen por corrupción, se hacen porque la Ley de Desarrollo Urbano de la Ciudad de México tiene un montón de instrumentos que a los privados les permite hacer prácticamente lo que quieran en cualquier lugar, polígonos de actuación, por ejemplo, el sistema de situación por cooperación Alameda, donde un privado, CI Banco, le propuso a la Seduvi, el secretario era Felipe de Jesús Gutiérrez, quien es prófugo de la justicia, afectar cinco barrios y a más de cinco mil habitantes, esto es lo que permite la Ley de Desarrollo Urbano”, denunció el doctor en Urbanismo.

Consultado sobre la la financiarización inmobiliaria, Leopoldo Hirschhorn Cymerman, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de la Vivienda (Canadevi) Valle de México, reconoció que hay edificios dañados en la capital del país que están sin habitar, pero aseguró que 95 por ciento de las viviendas disponibles están ocupadas.

El dirigente de ese organismo explicó que los desarrollos ponen a la venta sus departamentos o casas, los venden conforme terminan las obras, luego viene la escrituración cuando los concluyen, pero hubo casos de desarrolladores, sobre todo durante la pandemia, a quienes les costó colocar viviendas de lujo, pero los comercializan gradualmente.

ESTE CONTENIDO ES PUBLICADO POR julioastillero.com CON AUTORIZACIÓN EXPRESA DE OEM-INFORMEX. Prohibida su reproducción.

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