Fuga de Cerebros | ¿Por qué debería de importarnos la brecha de género en ciencia y tecnología? Autora: Tania Osiris Aviles

Foto: Graciela López/Cuartoscuro.

Por Tania Osiris Aviles1

Nunca pensé que mi género tuviera alguna relevancia en lo profesional o en lo académico hasta que escuché a una autoridad masculina decir “yo apoyo el desarrollo de las mujeres, nos gusta que haya mujeres por aquí porque hacen que el ambiente sea mejor y todos decimos menos groserías”.

Ese día me sentí flor de florero. De repente todas las piezas encajaron. ¿Por qué la mayoría de mis compañeros y maestros en la licenciatura de ingeniería eran hombres? ¿Por qué en mis capacitaciones laborales rara vez había otras mujeres?

Si bien hay muchas disciplinas en las que las mujeres hemos ganado terreno en las últimas décadas, las ingenierías son un caso aparte.

📱 Suscríbete a #AstilleroInforma en Telegram y recibe las noticias

Anuncio

De 1792 a 1909 no hay registros de mujeres en el Real Palacio de Minería. La primera mujer mexicana registrada en la entonces Escuela Nacional de Ingenieros fue Dolores Rubio, quien ingresó en 1909 y quien, años más tarde, se convertiría en la primera mujer en ocupar un cargo académico en dicha institución. Sin embargo, no se tiene registro sobre su titulación como ingeniera. Así que, oficialmente, la primera ingeniera mexicana fue Concepción Mendizábal, quien obtuvo el título como ingeniera civil en 1930.

Muchos años han pasado, y aunque las condiciones han mejorado, aún queda mucho por hacer para fomentar la equidad de género en carreras que históricamente han sido ocupadas en su mayoría por hombres.

De acuerdo con su informe de actividades de 2020, la facultad de ingeniería de la UNAM indica que, en la actualidad, solo el 26% de la población estudiantil son mujeres. Esta cifra es aún más alarmante cuando se contrasta con las estadísticas de educación superior a nivel nacional. Los datos reportados por la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) muestran que, hoy en día, hay más mujeres que hombres estudiando una licenciatura en México. ¿Por qué las ingenierías y otras disciplinas en áreas de ciencia, tecnología y matemáticas continúan tan alejadas de esta tendencia?

Para entender este fenómeno, es necesario considerar cómo el contexto social influye significativamente en la elección vocacional de las y los jóvenes en nuestro país. Está comprobado que diversos factores sociales como los medios de comunicación, las normas culturales, el ambiente escolar, así como el ámbito familiar, con sus creencias y expectativas, influyen en la percepción que las personas tienen de sí mismas y de su rol en la sociedad.

Todas estas variables contribuyen a que las carreras en STEM (Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, por sus siglas en inglés) permanezcan como las menos predilectas para las mujeres.

Numerosos estudios en distintos países muestran que las ciencias y las matemáticas tienden a ser percibidas como actividades masculinas. Adicionalmente, se ha estudiado cómo, en promedio, las niñas tienden a tener menor confianza en sus habilidades matemáticas que los hombres, a pesar de que su desempeño sea igual o mejor. Estas creencias sociales suelen transmitirse de formas implícitas y explícitas, contribuyendo a disminuir el interés femenino en las áreas de STEM. Según un estudio del Reino Unido, a la edad de 18 años, la cantidad de personas interesadas en STEM se reduce al 33% en hombres y 18% en mujeres.

Esto es importante porque nos demuestra que todavía queda mucho trabajo por hacer para romper con los estereotipos de masculinidad y feminidad y dar mayor visibilidad a las mujeres en estos campos.

Vivimos en una sociedad que sexualiza a las mujeres desde pequeñas y que las bombardea con mensajes constantes de que lo nuestro son las relaciones interpersonales o la vocación de cuidado y servicio. Crecemos en un entorno que nos dice que la belleza y la juventud son el activo más importante, sobre todo para las mujeres.

Por ello, hace mucho sentido que la brecha de género en STEM se vuelva más visible a partir de la educación secundaria, de acuerdo con ONU Mujeres.

Por otro lado, estudios en el ambiente laboral muestran que, mientras más equilibrada es la proporción hombres y mujeres, menos sexismo se percibe. Esto no significa que no exista, pero sí muestra que el promover el acceso de las mujeres a estas áreas puede favorecer a la disminución de prácticas o actitudes machistas.

Sin embargo, no basta con solo aumentar el número de mujeres, sino mejorar además el ambiente laboral para todas las personas. Es importante promover la práctica de mentorías y la mayor exposición de roles femeninos. Además, es fundamental el apoyo de las personas en posiciones de poder para fomentar ambientes libres de estereotipos, con iniciativas para promover el crecimiento y la participación femenina, y el compromiso de capacitación en perspectiva de género.

Mejorar la equidad de género debe ser una prioridad en la agenda nacional, no solo porque desde una perspectiva de derechos humanos, todos deberíamos tener las mismas oportunidades y derechos, sino porque además es una buena práctica para impulsar el desarrollo del país y aumentar la rentabilidad de las empresas. De acuerdo con la firma Mckinsey, un incremento en la paridad de género también nos llevaría a un aumento de 12 billones de dólares en el PIB mundial.

No es ningún secreto que en la diversidad se encuentra la riqueza de tener diferentes perspectivas para así crear un panorama más amplio y poder ofrecer servicios y productos atractivos para todas las personas.

El mundo se encuentra en un período de desarrollo tecnológico sin precedentes. El capital humano en áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas será, sin lugar a duda, uno de los activos más valiosos para generar crecimiento económico. Si México quiere incrementar su competitividad global, deberá apostar por desarrollar el talento de todas las personas, sin importar su género.


1Maestra en Exploración Geofísica por la Universidad de Leeds e Ingeniera Geofísica por la UNAM. Twitter (@Cerebros_Fuga)

Comenta

Deja un comentario