Fuga de Cerebros | La integración de mujeres en las Fuerzas Armadas: participación y desempeño. Autora: Nadia Cruz

Foto: Fuga de Cerebros.

Por Nadia Cruz1

Antecedentes

Las mujeres formaron parte fundamental de la historia armada y militar de México. Tan sólo pensar en los procesos de Independencia o la Revolución Mexicana, encontramos ejemplos de mujeres combatientes o que estuvieron directamente ligadas a la guerra o su logística.

El ejemplo más notorio en la memoria colectiva es sin duda las adelitas, quienes se ocuparon de la preparación de alimentos, curación de heridos y obtención de víveres, tareas que no son menores, pues uno de los factores para ganar la guerra es justamente al abastecimiento de las tropas.

Pero más allá de la memoria popular, durante la Revolución Mexicana se testificó la participación de mujeres soldado, quienes participaban más activamente en labores de la armada. Muchas de ellas provenían de familias con tradición militar o tomaban el puesto de sus esposos fallecidos. Como cualquier otro soldado, estaban obligadas a portar su propia arma y poseer un caballo -pues no era bien visto despojar a un hombre del suyo-, sin embargo, no estaban exentas del machismo predominante de la época: debían ocultar su feminidad y algunas optaron por hacerse pasar por varones.

Justo mientras que México pasaba por la Revolución y por un proceso de reorganización política, el resto del mundo se preparaba para la Primera Guerra Mundial, en el cual, las mujeres también se visibilizaron. Debemos adjudicar la participación oficial de las mujeres como un fenómeno de carácter mundial, pues es en este contexto en el que nuestro género se reafirma como ciudadano y participa en labores que se pensaban propias de los hombres.

Un claro ejemplo de esto es el adiestramiento del Escuadrón 201 por parte de una organización civil estructurada por mujeres estadounidenses. Hecho que, seguramente resultó ser una gran sorpresa para hombres que venían de una educación machista.

Pero en México, no fue hasta 1975 cuando ocurrió el primer gran cambio institucional a raíz de la Conferencia del Año Internacional de la Mujer en la Ciudad de México. Dicho evento fue organizado por la ONU y nuestro país se comprometió a tener una mayor presencia de mujeres en asuntos de seguridad, operativos e incluso en Operaciones de la Paz de la ONU.

Primeras labores

Pocos años después de la profesionalización del Ejercito y la institucionalización de SEDENA el 25 de octubre de 1937, causó alta María Gonzáles de Carter, la primera mujer con el puesto de afanadora en el Ejército y Fuerza Aérea Mexicana. Su presencia abrió el paso a cientos de ciudadanas mexicanas.

En el área de la Medicina, las mujeres destacaron con su ingreso en la Escuela Militar de Enfermeras. Ya en 1945, tuvimos a la primera mujer con el cargo de Sargento Segundo en la Dirección de Aeronáutica Militar con el puesto de mecanógrafa. Desde entonces, a la lista se han agregado una serie de rangos en las que ha estado presente la mujer; cabo dibujante, cartógrafas, historiadoras, etc.

También, junto con la ola del movimiento feminista en los ochenta, las mujeres tienen presencia como coristas, paracaidistas y participación en los desfiles militares.

Años recientes

En el año 2007 empieza la injerencia de organismos centrados en la igualdad de género, a la par del auge de la Guerra Contra el Narcotráfico implementada en el gobierno calderonista.

Con la aparente urgencia nacional por tener desplegadas a las fuerzas armadas en las calles, las mujeres aparecen en escenarios en los que anteriormente no las habíamos visto: en 2008 las mujeres ingresan a la Policía Militar, brazo armado cuya función ha sido, hasta la fecha, la lucha contra los grupos narcotraficantes.

El rio de sangre de la Guerra Contra el Narco, dejó miles de muertos, entre los cuales se incluyen oficiales. Sin embargo, las mujeres militares no se sumaron a estos números rojos, por lo que se creyó injustamente que ellas no ejercían activamente.

La participación de las mujeres Policía Militar desmitificó esta creencia, pues su labor se extiende a tareas como vigilancia en carreteras, confiscación de armas, además de enfrentamientos.

Actualidad

En tiempos más recientes, las mujeres alcanzan puestos cada vez más elevados, tres claros ejemplos son: por el lado del mar, la Teniente Gloria Carolina Cházaro Berriel, primera mujer comandante de un buque; en el aire, Karen Vanesa Velázquez Ruíz se convirtió en la primera mujer en volar un avión de combate F5 ultrasónico, el más veloz de la fuerza aérea mexicana; en tierra, la subteniente de Artillería Karla Janet Hernández Raymundo, con su aspiración por llegar al más alto rango.

Retos

Sin embargo, la presencia de mujeres aún es escasa en comparación a otros países. En el 2019, las mujeres representaban apenas el 11.9 por ciento de los miembros de las fuerzas armadas, lo cual es un claro indicador de su lenta integración y de su poco fomento, pues no ha habido una estrategia para reclutar más personal femenino.

Otro factor a considerar es la poca presencia de mujeres con altos mandos, aunque algunas de ellas ya ocupan algún cargo en estas dependencias, lo cierto es que su ingreso es demasiado reciente para poder aspirar a subir de puesto, ello debido a que los rangos más elevados son ocupados por aquellos elementos con años determinados de antigüedad, por lo que pasarán varios años antes de poder ver a una mujer siendo Secretaria de Defensa.

Quizá, el mayor reto para las mujeres en la vida militar es la violencia sexual que sus compañeros ejercen contra ellas. Pese a la existencia de la Oficina de Atención y Prevención del Hostigamiento y Acoso Sexual en el Ejército, aún se reportan denuncias contra cadetes y altos mandos.

En el presente año, la sargento A. F. J. acusó por abuso sexual al Teniente Dorian “N”, su denuncia fue calificada como desacato. Tres años antes, dos capitanes fueron arrestados por el feminicidio de la militar Brenda Orquídea Matuz Chacón.

Las mujeres en trabajo de seguridad no solamente ejercen un derecho que les compete, sino que su presencia fomenta el respeto, igualdad e influyen fuertemente en las decisiones de Estado. Existen todavía demasiados retos, debemos reflexionar y trabajar en condiciones dignas para mujeres que son madres, hermanas, hijas y además, militares.


1Nadia Cruz Pedro (@NadiaAligh) es historiadora por la UNAM, especialista en Historia militar, naval y política de México. Integrante del curso “Narcotráfico y Crimen Organizado en México” de la UNAM. Twitter @NCO_FFyL

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