Fuga de Cerebros | Crónica de una captura: Ovidio Guzmán. Autor: Marcos Manuel González Barrera

Foto: Fuga de Cerebros.

Por Marcos Manuel González Barrera1

Cuando hablamos de Sinaloa se pueden identificar muy rápido algunos nombres de regiones como Badiraguato, la Tuna y Culiacán o la relación que hay de ciertos personajes, familias, acontecimientos con el narcotráfico. En muy pocas ocasiones la gastronomía, las tradiciones, la cultura, la religión, el deporte logra trascender en los discursos nacionales por diversos motivos, ya sea por su lejanía con la capital, por los pocos datos que pueden recabar, a causa de su escasa relevancia económica o como resultado de una narrativa relacionada con las drogas.

En los años pasados, la sindicatura de Jesús María no representaba un lugar conocido por su relación con el crimen organizado. En cualquier portal de internet se puede leer que es una población que no rebasa los 3000 habitantes con grado de escolaridad baja. No obstante, si nos adentramos a la historia de Jesús María desde algunas fuentes como la música, vemos la relevancia que tiene dicho espacio con la familia Guzmán. Tal región no solo vio crecer a Ovidio, sino también es el lugar donde se encuentra la tumba de Edgar Guzmán López, hijo del Chapo Guzmán asesinado en el estacionamiento del City Club en 2008.

Con relación a la violencia, los habitantes no mencionan que sea un aspecto de la vida cotidiana y las pocas ocasiones en que convivieron con el sonido de las armas ha sido en algunos festejos de año nuevo. Sin embargo, su situación se vio afectada durante y después de la captura de Ovidio Guzmán López el pasado 4 de enero de 2023.

Como resultado de lo ocurrido en Jesús María, muchas partes de México conocieron por primera ocasión sobre la existencia de una pequeña población al norte de Culiacán de la manera menos ideal; la del narcotráfico. En consecuencia, se podrían plantear tres maneras en que dicha región se quedará en la memoria de los mexicanos. La primera sería el lugar donde detuvieron a Ovidio Guzmán “El Ratón”, la segunda, un ejemplo más de la brutalidad de las operaciones militares y la tercera como un espacio en donde se apoyaba a grupos criminales.

La vida en Jesús María se suspendió durante casi dos días y lo que se supo provenía de los escasos videos que circulaban en las redes sociales. En los videos, comentarios y publicaciones, se mencionaban la falta de servicios públicos, del enfrentamiento de más de diez horas, del sitio que había en esa región, de la falta de suministros, de los robos de las fuerzas armadas a la población, del uso excesivo de las armas y del abuso a la población.

La aparición de Jesús María en la geografía de los mexicanos hizo que prevalecieran muchos comentarios en redes sociales en donde se criminalizara a toda la población a tal grado de señalar en diversas ocasiones el uso de la violencia como un castigo a dicha sindicatura por convivir con Ovidio Guzmán.

En contraste, desde que medios locales y nacionales comenzaron a llegar el día viernes y sábado, en las entrevistas a los pobladores, ellos mencionaban la salida del ejército, ya que algunos pobladores veían aún la presencia de los militares como generadores de temor. Esto nos hace pensar que para aquellos días la percepción del miedo no estaba en las organizaciones criminales, sino en las fuerzas armadas.

No hay que olvidar que también hubo un doble discurso en torno a la participación de las mujeres en Jesús María. Ellas fueron de las primeras personas en mostrar sus inconformidades con las autoridades por todo lo que había pasado, pero también, se extendieron comentarios en redes sobre su participación como agentes del propio crimen organizado; como si fueran arietes civiles en contra de las Fuerzas armadas.

Por esto, es importante visualizar las diferentes vertientes de lo que ha generado aquel jueves negro en Jesús María. Sinaloa, es mucho más que crimen organizado.


1Historiador de la UNAM, especialista en Narcotráfico. Twitter @MarkGonzlezBar1

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