EU decomisa más fentanilo que México (nota de Rivelino Rueda en OEM-Informex)

En noviembre de 2021, soldados localizaron en Caborca, Sonora, paquetes de fentanilo. Foto: Cuartoscuro.

En 2022 se incautaron mil 966 kilogramos de esa droga en nuestro país, mientras que la DEA reportó 4.5 toneladas confiscadas.

Rivelino Rueda | OEM-Informex.

Mientras que en México, de diciembre de 2018 a agosto de 2022, se aseguraron 5.8 toneladas de fentanilo, en Estados Unidos se confiscaron 4.5 toneladas sólo el año pasado.

Aunque los precursores del fentanilo que llegan a la Unión Americana provienen principalmente de China, Hong Kong, Singapur e incluso la India, el diseño de la droga se produce en laboratorios clandestinos en México, sobre todo en los estados de Sinaloa, Baja California y Sonora.

De acuerdo con el informe que presentaron el 7 de diciembre ante diputados federales las secretarías de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC); de Gobernación (Segob); de la Defensa Nacional (Sedena) y de la Marina (Semar), en México se incautaron mil 966 kilogramos de esa droga entre enero y agosto de 2022.

En contraparte, la Administración de Control de Drogas (DEA por sus siglas en inglés) informó el 20 de diciembre, que en 2022 había decomisado 4.5 toneladas de fentanilo.

Esos aseguramientos —señaló la agencia estadounidense— “eran lo suficiente para matar a toda la población de Estados Unidos durante 2022”.

La preocupación de la administración de Joe Biden sobre el fentanilo es latente y ya es un asunto prioritario en la agenda de salud pública y de seguridad nacional en las Unión Americana. Esto se dejó ver en la última Cumbre de Líderes de América del Norte, en donde los mandatarios de México, Canadá y Estados Unidos concretaron un acuerdo conjunto específicamente sobre este tema.

Apenas el año pasado, el Servicio de Investigación del Congreso de los Estados Unidos presentó el informe México: Organizaciones del Crimen y el Narcotráfico, en donde señala que el gobierno del presidente López Obrador “no ha llevado a cabo operaciones contra las drogas de manera consistente”.

El documento destaca que las organizaciones de narcotraficantes mexicanas, además de tener presencia transnacional, también se volvieron “polinarcotráficantes, manejando más de un tipo de droga, aunque también se pueden especializar en la producción o el tráfico específico de productos”.

Esa disposición de drogas en Estados Unidos —añade el informe— hizo que en 2021 poco más de 108 mil personas fallecieran por sobredosis en aquel país; siete de cada 10 de ellos fueron opioides como el fentanilo.

También puntualiza que México se convirtió en la “principal fuente de fentanilo y píldoras falsificadas de esa droga para el mercado estadounidense”.

Miguel Bencomo, coordinador para México de la organización civil Deliberar A.C., mencionó que el fentanilo no es una droga, sino un medicamento que se utiliza sobre todo en intervenciones quirúrgicas, pero que “desde 2017 fue utilizado como un adulterante para sustancias como cocaína o heroína, y en los últimos años ya un sustituyente de esas drogas”.

El 31 de marzo de 2022, la Sedena presentó el informe Las drogas tradicionales y sintéticas en México, donde señala que “el fentanilo tiene una tendencia al alza en su consumo debido a su rápida adicción, un menor esfuerzo de producción y transporte, así como por las ganancias que generan a la delincuencia organizada”.

Respecto a los daños a la salud que provoca el fentanilo —que según la DEA es 50 veces más potente que la heroína y 100 veces más intenso que la morfina—, el Ejército menciona que su nivel de adicción es “muy elevado” y sus efectos son “disminución de la sensibilidad al dolor”, así como “disminución de la presión sanguínea, frecuencia cardiaca, respiración, asfixia y por consecuencia fallecimiento”.

EPIDEMIA

Con un saldo de al menos 540 mil muertes por sobredosis en Estados Unidos en la última década (de acuerdo con datos del Centro Nacional de Estadísticas de Salud, NCHS, por sus siglas en inglés), el consumo del fentanilo ya está catalogada como una epidemia en distintos estados de la Unión Americana.

Los precursores para la elaboración de este opiáceo —según la Sedena— llegan principalmente a los puertos de Lázaro Cárdenas, Michoacán; Manzanillo, Colima, y Mazatlán, Sinaloa.

Desde ahí, miembros de los cárteles de Sinaloa (CDS) y Jalisco Nueva Generación (CJNG) los transportan a laboratorios clandestinos en el corredor que va hacia la frontera con Estados Unidos, específicamente en los estados de Sinaloa, Durango, Sonora, Chihuahua y Baja California.

Al respecto, Miguel Bencomo señaló que ciudades fronterizas como Tijuana, Mexicali o Ciudad Juárez ya están presentando signos de alerta sobre altos niveles de consumo de fentanilo y decesos por sobredosis, sobre todo en los llamados “picaderos”.

“Esto seguramente se irá recorriendo hacia el sur, porque también ya hay reportes en Hermosillo y en San Luis Río Colorado. Está por presentarse el reporte del gobierno mexicano sobre consumo de drogas y ahí veremos cómo ha avanzado este problema”, agregó.

Con información de Nurit Martínez

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