Esclavos de nuestras ilusiones. Autora: Emma Rubio

Elecciones 2018

Somos esclavos de nuestras propias ilusiones, ya ni qué decir de las de los demás. Como dice Hebert Marcuse “los productos adoctrinan y manipulan; promueven una falsa consciencia inmune a su falsedad”. Yo sólo espero que esto que nos dice el autor no se vea reafirmado con las siguientes elecciones o con las amenazas de que Ricardo Anaya volverá a intentarlo.

La realidad nos demanda más sensatez, más dirección y por lo visto no hay mucha intención de tenerla, ¿hasta cuándo cumpliremos la mayoría de edad? Seguimos luchando por tener la razón y ¿de qué sirve la razón cuando la sin razón es lo que nos domina? No hemos logrado entender que somos simples marionetas del poder y que si no asumimos nuestro lugar en la historia, sexenios pasarán, personajes pasarán pero uno simplemente quedará como una coma mal puesta en la gramática de la existencia. ¡Ya basta! Ya basta de ver tan solo la superficie del meollo, estas absurdas diferencias locales no son absolutamente nada en comparación con lo que se nos viene a nivel mundial. La labor que nos toca no radica en etiquetarnos unos a otros cual productos que requieren comprar los candidatos, no somos mercancía pero sí hemos cedido nuestra libertad y nos hemos convertido en esclavos de nuestras propias ilusiones. Nos ilusiona un mundo mejor, una mejor vida, una estabilidad y esto jamás existirá si no lo buscamos por nosotros mismos, además de que habría primero que esclarecer qué se entiende por cada una de estas ideas y ver qué tanto es posible lograrlas, pues como la idea de estabilidad es tan absurda cuando la realidad en su complejidad tienen como naturaleza la impermanencia, pero bueno, no me pondré tan ontológica. Aquí el tema es que debemos tener conciencia de que nuestras ilusiones nos hacen ciegos ante la realidad y no vemos más que lo inmediato, esta inmediatez nos hace no solamente egoístas sino solitarios en medio de una multitud. Hablamos de política como si en realidad supiéramos de qué va la Polis y nos colocamos ante la vida como si en realidad gozáramos de una libertad pero como bien dijo el autor del Hombre Unidimensional: “La dominación tiene su propia estética y la dominación democrática tiene su estética democrática”. En efecto, sin darnos cuenta, sin necesidad de anestesia, hemos cedido nuestros más básicos y hasta los más profundos derechos.

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Es por ello que hoy hacernos las víctimas y decir que el gobierno tal o cual, es tan absurdo como falaz. Estamos viviendo el resultado de nuestras buenas o malas decisiones y lo único que en verdad nos queda es educarnos, dejar la instrucción de una vez por todas. Marcuse dice algo muy fuerte sobre la instrumentalización del ser humano: “Esta es la forma pura de servidumbre: existir como instrumento, como cosa.” Es tiempo de aceptar que eso hemos sido, instrumentos y no propiamente de paz sino instrumentos con los que se han servido aquellos que tienen las riendas de nuestra realidad. El mundo está cambiando pero nosotros no lo estamos haciendo y si seguimos con las mismas ideas, siendo esclavos de nuestras ilusiones las cuales rara vez incluyen al mundo entero, pues entonces no esperemos resultados diferentes. Es como pretender que por dormir escuchando afirmaciones de que soy millonaria despertaré millonaria sin trabajar para serlo.

Dejemos de pedir milagros a los dioses de la política, despoliticemos ya la realidad, o no solamente seremos esclavos de nuestras ilusiones sino seremos la servidumbre de nuestra propia existencia.

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Emma Laura Rubio Ballesteros
Emma Laura Rubio Ballesteros

Licenciada en filosofía, maestra en educación y especialista en Teoría Crítica y hermenéutica, certificada en educación socioemocional. Autora de diversos artículos en revistas académicas

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