En México, pacientes que reciben plasma de recuperados de COVID-19 tienen grandes avances en 24 horas: director de Investigación Clínica de TecSalud (nota de Carina López en Xinhua)

Imagen ilustrativa.

Por Carina López

MÉXICO, 20 may (Xinhua) — México aplica la terapia de “plasma convaleciente” a personas infectadas con el nuevo coronavirus (COVID-19) que se encuentran en estado crítico de salud, a través de un tratamiento de suero que consiste en la transfusión directa de plasma de personas recuperadas de la infección.

En este sentido, después de una persona se recupera del COVID-19, genera anticuerpos que la protegen contra el virus SARS-CoV-2, y dichos anticuerpos podrían tener un efecto benéfico en pacientes que están activamente enfermos.

“Una vez que la persona se ha recuperado de la enfermedad tiene la posibilidad de donar una parte de su sangre en una cantidad que no le afecta y que potencialmente beneficiaría a un enfermo de COVID-19”, dijo a Xinhua el director de Investigación Clínica de TecSalud, Servando Cardona.

“Los pacientes que han recibido el plasma, han tenido grandes avances después de 24 horas, pues detectamos que ya no tienen tanta dificultad para respirar y además pueden comer pues, en pacientes con complicaciones, ésta acción vital para la vida es muy incómoda”, declaró.

El proceso de extracción, explicó el doctor, se denomina “plasmaferesis” y se lleva a cabo en algunos hospitales del Instituto Mexicano de Seguro Social (IMSS), así como en el Hospital San José TecSalud de la ciudad norteña de Monterrey, en Nuevo León.

“Se estima que por cada donador se obtendrá plasma suficiente para tratar de uno a dos pacientes que actualmente están luchando contra el COVID-19 y que tienen pronósticos no muy alentadores”, indicó Cardona.

La aplicación del “plasma convaleciente” forma parte de protocolo de investigación clínica que se ha seguido en otros países como opción de tratamiento para pacientes en situación crítica.

“El plasma es sometido a rigurosos procesos de análisis clínicos que permiten demostrar que está libre de otros agentes infecciosos además de COVID-19, y que contiene la cantidad adecuada de anticuerpos”, dijo el especialista.

Una vez liberado el plasma, se administra dentro de un proceso de vigilancia continua dentro de las unidades médicas y se determinan los criterios de seguridad y eficacia del proceso terapéutico.

Cuando una persona adquiere una enfermedad viral, detalló el investigador, el cuerpo comienza a producir anticuerpos para combatirla pues, tras su recuperación, esos anticuerpos flotan en la parte líquida de la sangre, es decir, plasma, durante meses, incluso años.

En los pacientes intubados, los parámetros del respirador mejoran mucho, requiriendo menos oxígeno, menos frecuencia y menos presión, según el médico.

“Hasta ahora, los resultados han sido muy satisfactorios pues los pacientes con coronavirus han reducido su estancia hospitalaria de 17 días a unos cinco o seis días”, destacó.

En adición, Cardona comentó que para poder donar es necesario que las personas sean mayores de edad, tengan 14 días desde los últimos síntomas que tuvieron el COVID-19, así como el mismo lapso de tiempo con una segunda prueba negativa a la infección.

“La venta de sangre es ilegal en México, por lo que exhortamos a la población que haya superado esta enfermedad a que recurra a los centros hospitalarios a donar plasma en beneficio de los pacientes con coronavirus en estado crítico”, concluyó el doctor.

El “plasma convalenciente” se utilizó ampliamente durante la epidemia de ébola en Africa occidental (2016), aunque su efectividad no se estudió rigurosamente. También, ha sido utilizado para tratar a personas con Síndrome Respiratorio del Medio Oriente (MERS).

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