Veo a miles indignados, con justa razón, por la destrucción de la identidad cultural de la Cuauhtémoc, en la #CDMX, también veo que son los mismos que aplauden la destrucción de la identidad cultural de los pueblos.
¿Valdrá más un anuncio de tortas, que un centro ceremonial maya?
-Iván Uranga.
En esta semana la neófita y superficial alcaldesa de Cuauhtémoc en la Ciudad de México Sandra Cuevas, ordenó borrar el arte mural de los mercados públicos que daban identidad visual a los barrios y el arte gráfico que identificaba a los puestos semifijos de tortas, tacos, mariscos y caldos de gallina, entre otros. Fueron pintados de blanco, con el lema y logotipo de la alcaldía unificando el paisaje urbano a un gris sórdido que pone de manifiesto la poca o nula inteligencia de quien gobierna, hecho que desafortunadamente se suma a lo hecho por el presidente de México López Obrador en las comunidades afectadas brutalmente en su identidad cultural por los megaproyectos impulsados por su gobierno, en donde ya no vemos centros ceremoniales en Tepoztlán que fueron destruidos por lo que ahora es la autopista La Pera-Cuautla o el robo del canto de los pájaros en Huexca con la termoeléctrica que son parte del Proyecto Integral Morelos. Así como los habitantes de la Ciudad de México construyen su identidad cultural con los referentes visuales ahora robados, las comunidades de la Península de Yucatán construyen la suya con los referentes naturales y culturales que ahora fueron devastados y en su lugar dejaron millones de árboles muertos para construir grises vías que facilitan el saqueo. Tanto en la alcaldía Cuauhtémoc, como en la Presidencia de la República, lo hacen bajo el mismo pretexto: imponer su corta y particular visión del mundo, porque desde su ignorancia creen que es lo mejor para los demás.
- Al igual que un habitante de la ciudad nutre su identidad con los símbolos urbanos, un habitante del campo nutre su vida e identidad con los símbolos naturales y culturales de su comunidad.
La identidad cultural es el conjunto de valores, tradiciones, símbolos, creencias y modos de comportamiento que funcionan como elementos de cohesión dentro de un grupo social y que actúan para que los individuos que lo forman puedan fundamentar su sentimiento de pertenencia, cuyos símbolos nos permiten identificarnos como parte de ese grupo social y nos da un sentido de pertenencia que perdura en el ideario colectivo a pesar del tiempo y la distancia. Permanece en el recuerdo y construye la nostalgia como estructura emocional de lo que somos.
En un mundo cada vez más globalizado donde cada vez más interactuamos de forma virtual a través de las redes sociodigitales, es de vital importancia el arraigo a lo no-virtual, a nuestra verdadera esencia, nuestro sentido de ser, nuestro origen, nuestra historia, nuestro sentido de pertenencia y nuestros valores comunes. Cada vez que desaparece un comercio local, a causa de una cadena comercial, desaparece un poco de nosotros en esa comunidad.
La pérdida de identidad de una comunidad incide directamente con la falta de arraigo y por tanto con la defensa de nuestra comunidad. Comunidad donde nacimos y crecimos y donde compartimos los primeros años de vida donde la familia, los amigos y el tiempo de ocio fueron clave fundamental en lo que somos como personas. Valores y modos de conducta que se conformaron en esos primeros años de vida y que nos acompañarán a lo largo de nuestra vida, vivamos donde vivamos.
La “Jornada Integral de Mejoramiento del Entorno Urbano” atenta de forma clasista contra la identidad cultural de la comunidad de la alcaldía Cuauhtémoc de la Ciudad de México, violentando no sólo la imagen visual, o identidad gráfica construida por años de cultura, también violentaron directamente a los locatarios dañándolos en su patrimonio y obligándolos a pagar hasta 1300 pesos por el trabajo de pintura ordenado por la alcaldesa, como atestiguan los locatarios y consumidores. Y su obtuso cacumen la llevó a cambiar los característicos letreros azules de la toponimia de las calles por letreros con su logo y publicidad de los comercios “establecidos”.
La ignorancia de Sandra Cuevas fue exhibida desde el primer minuto de su administración; al organizarse una toma de posición con “alfombra roja” esta fue más parecida a un concurso de vanidades que a un acto político constitucional; declaró durante una entrevista su repudio a los pobres; alteró ilegalmente las placas de los automóviles que usa; declaró que la finalidad de su gobierno es ir de la mano de los empresarios para que sean más ricos; en sus actos públicos avienta pelotas con billetes de 500 pesos para que asista la gente pobre; secuestró y agredió a elementos de la policía, bajo su cargo, acción por la que le fue retirado su cargo durante un periodo; y ahora borra murales y rótulos de los comerciantes. Tal vez tanta ignorancia justifique que apoye incondicionalmente a su protector y padrino político el senador por el partico político de Morena Ricardo Monreal, a tal grado que hace unos días escribió en Twitter que el próximo presidente de México será Monreal a pesar de que ella contendió por los partidos PRI-PAN-PRD.
Pero las acciones de la alcaldesa no son nada comparadas con las que ejerce el gobierno federal en las comunidades afectadas por sus megaproyectos, desde las autopistas y termoeléctricas del Proyecto Integral Morelos, hasta el Tren Maya y el Corredor Interoceánico, obras que realmente son parte del Proyecto Mesoamérica impulsado por George Soros a través de Black Rock, con el que tendrán el control del trasiego de mercancía entre el Océano Pacífico y el Atlántico, para dominar el comercio entre Europa, América y Asia, desplazando a Rockefeller y su Canal de Panamá.
Más allá de los intereses del gran capital internacional dueño del mundo, el problema es cómo es que ejecutan estos planes los gobiernos locales, porque pudiéndolo hacer respetando a los pueblos originarios y evitar dañar a gran escala la naturaleza, los gobiernos como el de México, amparándose en su gran popularidad, ejecutan los proyectos sin planeación y sin estimar el verdadero impacto ambiental, cultural y social de sus decisiones políticas.
En el caso del Istmo, están documentados los efectos que tiene ya el comienzo del despliegue del Corredor Interoceánico, sobre los bienes comunes para la vida y cultura de la región del Istmo de Tehuantepec, y los insumos indispensables para la instalación de actividades industriales: la tierra, el agua y la energía.
Se genera un proceso de industrialización y el efecto que causa en la privatización y especulación de la tierra, conllevando un cambio profundo en el uso que tienen en las comunidades de Veracruz y Oaxaca que hoy en día las poseen.
Se describe con datos precisos, estadísticas y mapas la presión que ejercerá sobre el agua con su posible acaparamiento y contaminación de la región.
Existe ya un despliegue de una nueva ola de proyectos de generación de energía para responder a las altas demandas energéticas relacionadas con el megaproyecto.
Algunos de los impactos particularmente en relación a la tenencia de la tierra y los engaños realizados en los supuestos ejercicios de consulta ya son visibles, pero muchos otros, tal vez más profundos, no han sido visibilizados, como los impactos que podrían generar en el acceso al agua y, en general, aquellos que se verán con el despliegue de un conjunto de megaproyectos de distintos tipos, como la refinería en Dos Bocas y el Tren Maya.
- El Tren Maya sólo es un membrete que vende el proyecto extractivista como un proyecto turístico, cínicamente se vale del nombre de la cultura madre, para darle en la madre a la cultura.
El proyecto del Tren Maya avanza desde sus inicios con engaños, falsas promesas y mentiras, que hemos documentado bastante. Lo último es lo que hicieron en el Tramo 5 Sur, en donde sin ningún proyecto, ni estudio, ni siquiera los fingidos manifiestos de impacto ambiental que presentaron en los otros tramos, aquí entraron con las máquinas a destruir naturaleza, especies en peligro de extinción, vestigios arqueológicos, centros ceremoniales, cavernas y cenotes de la forma más criminal y bruta posible, por lo que algunos ciudadanos conscientes mostraron su indignación dibujando con piedras un gran “SOS” en el terreno afectado para que el presidente López Obrador desde su helicóptero pudiera ver que algo malo estaban haciendo, esto fue la primer semana de marzo, desde esa fecha los diversos funcionarios involucrados comenzando con el presidente, se dedicaron a mentir descaradamente diciendo que el Manifiesto de Impacto Ambiental (MIA) existía. La mentira continuó por semanas hasta que se interpuso una demanda que prosperó porque en la realidad no contaban con una MIA y jurídicamente se ordenó que se detuviera la obra, a lo que el presidente López Obrador, en lugar de reconocer su mentira, azuzó a sus seguidores desde su conferencia de prensa diaria, argumentando que era falso lo que se decía y que quienes impedían la obra eran “pseudoambientalistas conservadores enemigos de él y su proyecto”, la suspensión provisional fue ratificada en días pasados y un juzgado federal aceptó una demanda contra ICA, Acciona y Grupo México, por 23 mil millones dólares por estos daños ambientales, por lo que mágicamente al día siguiente Fonatur, responsable del proyecto, presentó la MIA del Tramo 5 Sur ante Semarnat, con lo que reconoce explícitamente que el documento no existía y todos y cada uno de los daños a la naturaleza, la cultura y la arqueología fueron criminales y fuera de la ley, hecho que da muchos más elementos para la demanda por daños contra las empresas enviadas por el gobierno.
Ese Manifiesto de Impacto Ambiental fue publicado el pasado miércoles 18 de mayo en una edición extraordinaria de la Gaceta Ecológica, órgano de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales en donde descaradamente estima que las obras del Tramo 5 Sur, que tiene una longitud de 67.6 kilómetros y corre de Playa del Carmen a Tulum, afectarán 485 hectáreas de selva mediana subperennifolia, incluyendo derecho de vía, estaciones, caminos de acceso y otros. Reconociendo dicho impacto como «crítico». Lo que demuestra la mentira de AMLO que afirmó hasta el hartazgo que lo destruido no era selva, sino acahual.
Entre los impactos «adversos severos» identificados por la MIA se encuentran la fragmentación de hábitat por cambio de uso del suelo e instalación de infraestructura, la afectación de especies de flora y fauna en alguna categoría de riesgo de la NOM-059-SEMARNAT-2010, la alteración de la calidad escénica del paisaje y la modificación de sitios naturales o monumentos.
Respecto a la integridad física de los cenotes prevé un impacto «adverso moderado».
Prevé descaradamente un impacto adverso severo en materia de balance hídrico, en la etapa de operación del Tren Maya, por afectación de las características fisicoquímicas del agua subterránea por generación, manejo, almacenamiento y disposición inadecuados de residuos sólidos urbanos, líquidos, y de manejo especial y peligrosos.
A partir de la publicación de la MIA, Fonatur deberá publicar un extracto del proyecto en un periódico de amplia difusión en Quintana Roo para iniciar un proceso de consulta pública con duración de 60 días hábiles, si es que no hay solicitudes de información adicional o solicitud de opiniones técnicas por parte de la Semarnat, la consulta deberá ser favorable, para poder considerarse aceptado el Manifiesto de Impacto Ambiental y según la ley, es hasta entonces que el gobierno y sus empresas podrían comenzar a trabajar en la zona, hecho que ya ocurrió ilegalmente desde hace más de 120 días.
Así como los habitantes de la Ciudad de México se indignan justificadamente porque una autoridad gubernamental, destruye su identidad y patrimonio cultural, los habitantes de las zonas afectadas por los proyectos del gobierno federal se indignan por la destrucción de identidad, patrimonio cultural y natural.
Si el referente visual de un habitante de la ciudad es un mural o un anuncio de tortas, el referente visual de un habitante de una comunidad es su entorno natural y extrañará el vacío que deja el no ver a un árbol, tanto como el vacío que da no ver el rotulo de un puesto de comida, con el agravante de que el árbol estaba vivo y miles de especies vivas dependían de él, mucho más allá de que la especie humana lo extrañe y no entienda que con su muerte, acelera la extinción de su propia especie.
La vida es una construcción consciente.





