Inicio Opinión El Espejo | AMLO, historia de una traición y la dictadura de...

El Espejo | AMLO, historia de una traición y la dictadura de la democracia. Dos reflexiones. Autor: Iván Uranga

“Malditos aquellos que con sus palabras defienden al pueblo y con sus hechos lo traicionan
-Benito Juárez

Mientras Andrés Manuel López Obrador reclamaba a Felipe Calderón y a Enrique Peña Nieto por usar al Ejército en funciones de seguridad pública, a finales de enero de 2006 ofreció al gobierno de Estados Unidos que si lo apoyaban para llegar a la presidencia fortalecería a los militares entregándoles más poder y el control de la seguridad pública. Ahora miente afirmando que tomó la decisión cuando llegó a la presidencia y se dio cuenta de cómo habían dejado el país los otros neoliberales.

El cable diplomático 06Mexico505, marcado como clasificado filtrado por el sitio Wikileaks, (que por cierto ahora que vino a México el padre del periodista responsable de la filtración Julian Assange este y otros enlaces que hablaban de López Obrador ahora están rotos), expuso que desde el año 2006 Andrés Manuel López Obrador confesó al embajador de Estados Unidos (EU), Tony Garza, que en caso de ganar la presidencia de México su intención era darle mayor poder al Ejército para hacerse cargo de la seguridad pública.

En un desayuno con Tony Garza, el entonces candidato del PRD detalló que su estrategia para el combate a los grupos del narcotráfico incluía una reforma constitucional para otorgar mayor poder a los militares, pues los consideraba más efectivos y menos corruptos que las dependencias de mando civil, como la entonces Procuraduría General de la República (PGR).

Los cables diplomáticos de Tony Garza a Washington señalaban que el político mexicano trató de convencer al gobierno norteamericano de que encabezaría un gobierno sólido y fuerte, incluso insistió en que podría solicitar apoyo financiero a EU en el combate al narcotráfico y el terrorismo.

Acompañado por dos de sus asesores, Rogelio Ramírez de la O, actual titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, y el finado José María Pérez Gay, López Obrador contó durante su encuentro con el representante del gobierno de Estados Unidos, que el complemento de su estrategia sería la desaparición de la entonces Secretaría de Seguridad Pública (SSP) e implementar una reorganización de la Secretaría de Gobernación (Segob), la cual volvería a quedar al mando de la Policía Federal Preventiva y el Cisen.

A pesar de que AMLO ya se había comprometido con el gobierno de Estados Unidos desde el 31 de enero a usar al Ejército como policía, en abril de 2010, AMLO se lanzó contra la estrategia del presidente Felipe Calderón y criticó la intención de una reforma legal para dotar de mayores facultades al Ejército en el combate a la inseguridad.

“No es con el ejército como se pueden resolver los problemas de inseguridad (…) No podemos aceptar a un gobierno militarista, dijo en un video, en el que además defendió los ideales de Benito Juárez: “No apostar a una República militar, sino civilista”.

Y como presidente del Partido de la Revolución Democrática lanzó una campaña para regresar al Ejército a los cuarteles, pues este “no debe utilizarse para suplir las incapacidades de los gobiernos civiles, afirmó.

En febrero de 2013, ya con el presidente Enrique Peña Nieto en funciones, a través de su cuenta en Twitter López Obrador publicó un mensaje en el que criticó severamente el uso del Ejército en el combate a la inseguridad.

Es perverso que los potentados utilicen al Ejército para enfrentar el problema de la inseguridad que ellos crearon por dedicarse a saquear, escribió López Obrador el 19 de febrero de 2013.

Años después, en 2018 y en su tercera campaña presidencial, AMLO presentó su decálogo de seguridad, en el que se comprometió a recuperar la paz social y regresar al Ejército a los cuarteles, sin embargo, los documentos filtrados por el sitio de Julian Assange revelaron que el tabasqueño siempre tuvo en la mira ampliar las atribuciones legales de las Fuerzas Armadas para utilizarlas en las tareas de seguridad pública.

A pesar de que en 2019, el Congreso de la Unión avaló la creación de la Guardia Nacional, el presidente se dijo insatisfecho por el hecho de que limitaran a este nuevo cuerpo a estar bajo un mando civil.

El 17 de enero de 2019, AMLO dijo en su conferencia matutina: “No estoy satisfecho”, y criticó el dictamen que eliminó un artículo transitorio que arrebató el mando a las Fuerzas Armadas, por un periodo de 5 años.

También consideró que el texto legal con el que se obligaba a mantener un mando civil en la Guardia Nacional era “prácticamente una reedición de la Policía Federal, que ya sabemos que no funcionó”.

Reprochó que la Policía Federal no fue suficiente para combatir el crimen en México, y “no por culpa de los elementos, sino porque desde que se creó, en el Gobierno de Zedillo, no se le dio fuerza”.

Un año después, en 2020, el presidente López Obrador insistió en que la Guardia Nacional debía tener relación estrecha con las Fuerzas Armadas y su mando debe estar adscrito a las Fuerzas Armadas: “Eso lo voy a defender” y apuntó de nueva cuenta a una reforma a la Constitución.

López Obrador justificó el 14 de mayo de 2020 que era absurdo no utilizar el potencial del Ejército y de la Marina.

Antes de llegar a la Presidencia, siendo candidato escribí un libro y lo propuse, argumenté que se tenían 230 mil elementos en la Secretaría de la Defensa, más de 60 mil en la Secretaría de Marina y no podían estos elementos hacer labores de seguridad pública, que era realmente incongruente, un absurdo”, dijo como titular del Ejecutivo Federal.

En esa misma reunión “el Embajador explicó que México tiene un papel que desempeñar si quiere, que está en condiciones de mantener el equilibrio en la región y que el tamaño del país y la economía pueden exigir una postura más activa”, dice el cable.

Hoy, 16 años después del compromiso, puede anunciar al gobierno de Estados Unidos que su palabra empeñada el 31 de enero de 2006 está cumplida, porque logró por fin militarizar la Seguridad Pública de forma absoluta, asimismo durante esa reunión se comprometió a controlar la migración, no sólo de México, también la migración de centroamericanos, con los militares y con proyectos como el Tren Maya y el Corredor Interoceánico que de facto se convierte en la nueva frontera sur de Estados Unidos.

AMLO hizo compromisos con el gobierno de Estados Unidos en 2006  que está cumpliendo al pie de la letra y los compromisos que hizo con el pueblo de México, como el detener la termoeléctrica de Huexca, terminar con el fracking, quitar las concesiones de agua a las trasnacionales, parar la minería criminal o que no militarización del país, no los está cumpliendo y eso es traición. I.U.

La dictadura de la democracia

“El discurso dialéctico, precisa ser construido como un organismo vivo, con un cuerpo que le sea propio, de forma que no se presente sin cabeza, ni pies, sino con partes bien definidas y articuladas entre sí y con el todo”.
-Platón

La democracia debería ser el gobierno del pueblo, pero en ningún país del mundo en donde dicen que gobiernan bajo este sistema político es el pueblo el que gobierna, en la mayoría son las élites económicas a través de los partidos políticos. En México a raíz de la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia, durante su cotidiano discurso insistente busca ungirse como la voz omnisciente del pueblo, y usa su popularidad como sinónimo de democracia, para imponer su voluntad no sólo en el Poder Ejecutivo, también en el Poder Legislativo y en el Poder Judicial, constituyendo a su presidencialismo de facto en una dictadura disfrazada de democracia, en donde avala que se encarcelen inocentes por décadas sin juicio; en donde quita poder a las instituciones civiles para dárselo a los militares que ahora están a cargo de Seguridad Pública; y en donde la pobreza, las desapariciones, los suicidios, los feminicidios y los asesinatos siguen en aumento.

Esta dictadura avalada por la mayoría dista mucho de la dictadura del proletariado que imaginó Karl Marx en 1850, que es un concepto político del marxismo que se refiere a un Estado en el que obreros industriales asalariados tienen el control del poder político en lugar de los grandes propietarios de las empresas. Es un concepto diametralmente opuesto al que rige nuestras sociedades en donde la dictadura de la burguesía es la que gobierna a través de sus títeres dentro de los partidos políticos.

Concepto que tomó como primer ejemplo a la Comuna de París. Dentro del contexto del materialismo histórico, la dictadura del proletariado es el periodo de transición entre el capitalismo y el comunismo, y por tanto no representa aún el fin del modo capitalista de producción. Para mantener este poder obrero dentro de una sociedad capitalista se requeriría no sólo el reemplazo del personal del Estado burgués, sino también un cambio estructural hacia una nueva forma obrera de Estado, que posteriormente se organizaría en formas como las comunas, hasta ser abolido.

Posteriormente, Vladimir Lenin establecería que el Estado organizado por la dictadura del proletariado no sólo existiría bajo el llamado “período de transición”, sino que se extendería a la primera fase del comunismo y que se encargaría inicialmente de la dirección de la economía bajo el modo de producción “socialista”. La realidad es que en la Unión de Repúblicas Socialista Soviéticas, en la República Popular de China y en la República de Cuba nunca fueron socialistas y sólo se convirtieron en vulgares partidocracias.

Hoy traigo a colación estos conceptos, porque la democracia, que debiera ser el gobierno del pueblo, está siendo usada para justificar las decisiones de un solo hombre, que está más preocupado en cumplir la agenda de los dueños del poder y el dinero en el mundo que por escuchar la opinión de los estudiantes, los maestros, las madres buscadoras, las feministas, los ecologistas, de los antimilitaristas, los pacifistas, los científicos, los migrantes, los pueblos indígenas, los campesinos y los obreros.

Se jacta de su necedad, imponiendo su mayoría y su popularidad comprada con becas y pensiones lo que le ha garantizado la “paz social”, es decir, no la paz o la seguridad ciudadana, con las becas y pensiones lo que López Obrador compra es que los sectores más afectados por su falta de políticas económicas, sociales, educativas o de salud, no salgan a las calles a reclamar justicia.

Y con los cientos de miles de militares en las calles no garantiza la seguridad, sólo garantiza que la migración esté contenida y que cada uno de su megaproyectos fluya sin resistencias, con lo que los grandes capitales tendrán las vías abiertas para saquear a México por carreteras, vías férreas y puertos.

El principal problema que observo es que todo este sistema de saqueo es “legal y democrático” porque tiene la mayoría en el congreso para hacer las leyes que lo justifiquen y tiene la mayoría del apoyo de los votantes que le permite tomar decisiones sin ningún tipo de justificación científica, ni ninguna consulta, por lo que la democracia en México se convirtió en una forma de dictadura muy lejana a la Dictadura del Proletariado que veía Marx como solución a la desigualdad.

Por lo que se hace urgente impulsar una nueva Constitución elaborada por la ciudadanía, en la que los partidos políticos no intervengan, para refundarnos como una nación solidaria, científica, policultural y verdaderamente democrática, en donde sean las mayorías las que tomen las decisiones y no un sólo hombre (o mujer) a nombre de todos.

La vida es una construcción consciente.

Iván Uranga
Iván Uranga

Especialista en Ciencias Sociales, promotor de comunidades autónomas autogestivas, investigador social, docente de Permacultura, escritor de
ensayos, novelas, cuentos, teatro y poesía.

Deja un comentario

Discover more from Julio Astillero

Subscribe now to keep reading and get access to the full archive.

Continue reading