El deslizamiento del tipo de cambio favorece a la producción y al empleo nacional. Autor: Arturo Huerta González

Hay quienes se preocupan por el deslizamiento del tipo de cambio peso-dólar que se ha venido dando ante el hecho de que Banxico mantuvo la tasa de interés de referencia en 6.5% y no la aumentó cuando lo hizo la Reserva Federal de EU el 16 de septiembre de 2026 que la subió del nivel de 3.5% y 3.75% al nivel de 3.75% y 4%. Ello ha llevado a que el tipo de cambio del peso frente al dólar que estaba en 17.14 pesos el 14 de septiembre de 2026 pasara a estar en 18.40 el viernes 9 de octubre.
Al reducirse el diferencial de tasas de interés entre México y EU, disminuye la entrada de capitales al país y con ello la alta apreciación de la moneda nacional que se ha configurado y que ha abaratado las importaciones que han afectado a la producción y el empleo nacional. Además, se mantienen las presiones sobre el déficit externo que nos llevan a seguir dependiendo de entrada de capitales, lo que ha hecho que se mantenga alta tasa de interés y la austeridad fiscal que han frenado la actividad económica. Al dejar flexible el tipo de cambio, se tiene mayor margen para flexibilizar la política monetaria y fiscal a favor del crecimiento para avanzar en la sustitución de importaciones e incrementar el empleo, como reducir el déficit externo y los requerimientos de entrada de capitales que permitiría bajar la tasa de interés.
De continuar el banco central con la política de no aumentar la tasa de interés y no acompañar las alzas de la tasa de interés de EU, podría seguir el deslizamiento del tipo de cambio del peso respecto al dólar, lo cual favorece la posición competitiva de la producción nacional frente a importaciones. Al encarecerse el dólar y las importaciones, se benefician los que producen para el mercado interno, así como los que reciben remesas, y al abaratarse el peso, se favorece a los exportadores nacionales que trabajan con mayor valor agregado nacional.
Para que el alza del peso respecto al dólar estimule la inversión para incrementar la producción y avanzar en la sustitución de importaciones y se incrementen las exportaciones nacionales de alto valor agregado nacional, se requiere de créditos a baja tasa de interés, como expansión del gasto público y subsidios a favor de la producción nacional.
Al incrementarse la inversión nacional, lo haría también la productividad, la producción y la oferta, lo que contribuiría a bajar la inflación. La tasa de interés se reduciría tanto por la menor inflación, como porque al disminuir el déficit de comercio exterior por la sustitución de importaciones, se reducirían los requerimientos de entrada de capitales, por lo que no habría que mantener altas tasas de interés para estimular su ingreso al país para financiar el déficit de comercio exterior. Se beneficiaría a su vez el financiamiento interno, tanto por los mayores ingresos de los productores nacionales al aumentar su producción, como porque no se incrementaría la tasa de interés y el costo de los créditos, lo que actuaría a favor de la inversión.
Hay posiciones que presionan para que aumente la tasa de interés hasta que la inflación esté en la meta de 3%. Estos no reconocen que la alta tasa de interés encarece el crédito y contrae la inversión, la cual está en 21% del PIB, lo cual disminuye la producción y hace que la escasez de oferta presione sobre precios.
Estas mismas posiciones se oponen a que se reduzca la diferencia de tasas de interés entre México y EU, debido a que lleva a mayor deslizamiento del tipo de cambio que repercutiría en inflación. Tales planteamientos no consideran el alto costo que ha representado al país bajar la inflación con el dólar e importaciones baratas, debido a que éstas desplazan a la producción nacional y disminuyen el empleo formal y mantienen bajos salarios. Además, la alta tasa de interés que estimula la entrada de capitales incrementa el costo del servicio de la deuda pública y privada y les disminuye su capacidad de gasto e inversión, lo que contrae la economía y la generación de empleo. Ello hace que siga la inflación por problemas de oferta, y continúa el déficit de comercio exterior y los requerimientos de entrada de capitales, lo que nos lleva a mantener altas tasas de interés, como la austeridad fiscal, de manera que seguimos en el círculo vicioso en que nos encontramos.
Los que defienden que se mantenga el alto diferencial de tasas de interés entre México y EU, es sobre todo la banca, pues gana por la alta tasa de interés, y también ganan los comercializadores de los productos importados, pues quieren que siga el dólar barato para que continúen creciendo las importaciones, a costa de afectar a los productores nacionales que no tienen competitividad frente a importaciones baratas por el dólar.
Si las políticas monetaria, cambiaria y fiscal no actúan a favor de la producción y la productividad nacional, no habrá sustitución de importaciones, reducción de la inflación, crecimiento de empleo, y no se reducirán las presiones sobre el sector externo y los requerimientos de entrada de capitales, los cuales resultan muy caros y no está asegurado su ingreso, por lo que la economía terminará en crisis.
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