Detectan que arduas jornadas en covitarios provoca daños a la salud de muchas enfermeras (nota de Nudia Molina en OEM-Informex)

Una de las enfermedades diagnosticadas entre quienes están inmersas en los covitarios de la zona sur, es la cistitis | Cortesía | Secretaría de Salud de Tamaulipas

Con el alza de contagios las profesionales de la salud enfrentan una sobrecarga de trabajo comenzando a desarrollar infecciones por utilizar durante largas horas el equipo de protección que les imposibilita ir al baño

Nudia Molina/ OEM-Informex

TAMPICO. Se ha detectado que las enfermeras asignadas para la atención de pacientes con Covid-19 han comenzado a desarrollar patologías que pueden llegar afectar su salud de manera permanente, derivado de la sobrecarga de trabajo ante la alza de casos que se registran en la conurbación.

Una de las enfermedades diagnósticadas entre quienes están inmersas en los covitarios de la zona sur, es la cistitis, resultado de que las profesionistas de la salud pasan más de ocho horas usando el equipo de protección personal que les impide ir al sanitario, por lo que han desarrollado la infección bacteriana.

“Están ocho horas o más en servicio las enfermeras que atienden a casos de Covid-19, algunas ya  tienen problemas de cistitis porque se tienen que aguantar las ganas de ir al baño por el equipo que se ponen y no se pueden quitar hasta terminar su jornada” reveló la doctora en enfermería Hortensia Castañeda Hidalgo, miembro del Sistema Nacional de Investigación.

Dijo que estas repercusiones a la salud del cuerpo laboral es resultado de tener a su cargo hasta 20 pacientes en los covitarios, una sobredemanda de sus servicios, que agregó, también les genera afectaciones psicológicas, excesivo cansancio y calambres en las manos.

La infección puede llegar a desarrollar fiebre y mostrar afectaciones en otros órganos, como el riñón, además de identificarse por tener escalofríos, dolor lumbar y malestar general, lo que se puede complicar derivado de la deshidratación que también enfrentan durante su arduo servicio en primera línea ante la pandemia.

“No comen nada y no toman agua, son ocho horas de deshidratación, así que el riesgo que están corriendo las enfermeras es inmenso, a eso le podemos agregar que el equipo que usan es plástico, entonces incrementa la deshidratación que pueden tener, porque aunque están en un lugar climatizado, el cuerpo desarrolla la deshidratación” explicó la también integrante del Consejo Regional de América Latina de Sigma Nursing.

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