Destapadismo: se adelanta la sucesión adelantada. Autora: Ivonne Acuña Murillo

Imagen ilustrativa. Foto: Gobierno de México.

Por: Ivonne Acuña Murillo

Seis meses antes de cumplirse tres años de iniciada la presente administración, la carrera por la presidencia de la República ha dado comienzo o, al menos, eso es lo que algunos políticos y medios quieren hacernos creer. Se adelanta la “sucesión adelantada” se diría. El punto de inflexión: la elección intermedia del 6 de junio. Una vez conocido el resultado y las posibilidades de continuidad de la Cuarta Transformación (4T) las especulaciones en relación con la sucesión presidencial hicieron su arribo anunciando el inicio del declive del poder del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Demasiadas anticipaciones, me parece. Como respuesta, el primer mandatario ha decido “destapar” a sus alfiles.

Se asume, en un exceso interpretativo que, en la Conferencia Mañanera del 11 de marzo, el propio presidente dio el banderazo de salida al afirmar: “Sí hay relevo de este lado […] Estoy muy contento porque hay relevo, porque es de la generación que sigue […] Yo tengo 67, de 50 para arriba hay mujeres y hombres, se van a enojar los adversarios, pero la verdad, la verdad sí hay relevo de este lado (volteando a mirar hacia donde se encontraba sentado Marcelo Ebrard Casaubón, secretario de Relaciones Exteriores). Ellos (refiriéndose a la oposición) tienen problema, nosotros no, es un abanico” (Fabiola Martínez y Néstor Jiménez, “Ya hay relevo generacional para el movimiento de transformación: AMLO”, La Jornada, 11 de marzo).

Al pedirle nombres el presidente se limitó a decir: “Ya vamos a hablar, sí, todavía falta”. Frase que refuerza la idea del “exceso interpretativo”.

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Nuevamente, días después del 6 de junio las especulaciones reaparecieron. En la Mañanera del 14 de junio un reportero, quién no dijo su nombre, preguntó si las filtraciones en torno a la desgracia de la Línea 12 del Metro hechas a The New York Times (Kitroeff, Abi-Habib, Glanz, López, Cai, Grothjan, Peyton y Cegarra, “Por qué colapsó la Línea 12 del metro de la Ciudad de México”, 13 de junio), eran “fuego amigo” entre presidenciables, a lo que el presidente respondió “Ese también es otro estribillo político de nuestros adversarios, quieren poner a pelear a Marcelo y Claudia. Ellos quisieran eso.”

Asimismo, se activaron columnistas y analistas políticos quienes pusieron sobre la mesa el tema de la sucesión, la desgracia de la Línea 12 y sus posibles implicaciones en la competencia morenista por la candidatura presidencial, el papel del presidente en la designación de su sucesor o sucesora y, sobre todo, la idea de que el sexenio prácticamente ha llegado a su fin y que lo que sigue es un largo proceso sucesorio.

Fiel a su costumbre, el primer mandatario decidió tomar el toro por los cuernos y aprovechar la lanzada de los medios para colocar en la opinión pública algunos de los nombres de quienes podrían sucederle. En la conferencia Mañanera del 5 de julio y a pregunta expresa del reportero Felipe Fierro de Tiempo.com.mx y Puente Libre sostuvo que: “Primero hay que tomar en cuenta que va a ser el pueblo el que va a decidir. Ahora, del flanco progresista liberal hay muchísimos como Claudia, como Marcelo, como Juan Ramón de la Fuente, Esteban Moctezuma, Tatiana Clouthier, Rocío Nahle, bueno, muchísimos. Afortunadamente hay relevo generacional”.

Llama la atención que entre las personas mencionadas se encuentren perfiles lejanos a la gente y a los puestos de elección popular que poco o nada tendrían que hacer en esta carrera por la presidencia, pero que bien pueden servir para distraer y dirigir la atención mediática hacia sus personas. Por el contrario, faltaron nombres como el del senador de la República, por el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Ricardo Monreal Ávila, y el del diputado del Partido del Trabajo (PT), Gerardo Fernández Noroña, quienes han hecho pública su intención de competir. Para algunos, se echó en falta también el nombre de Hugo López-Gatell Ramírez, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud.

Con esto, el presidente envió tres claros mensajes para dentro y fuera de Morena: uno, que está en control del proceso sucesorio; dos, no todos ni todas serán llamados; tres, no faltan perfiles de dónde escoger, a diferencia de los partidos de oposición cuya escases de liderazgos es evidente.

De esta manera, mete presión a sus alfiles, quienes más que nunca se someterán y andarán con pies de plomo para no equivocar el rumbo como aparentemente hiciera Irma Eréndira Sandoval, cuyo despido del cargo de secretaria de la Función Pública envío un rotundo mensaje. Al mismo tiempo, presiona a los partidos opositores quienes, por reflejo, han comenzado también la búsqueda de la figura capaz de competir no solo con los punteros de AMLO sino con él mismo. ¡Reto mayúsculo!

Respondió a esta provocación el líder nacional del PAN, Marko Cortés, quien sin mucha reflexión ya lanzó al ruedo al gobernador de Yucatán, Mauricio Vila Dosal, uno de los mandatarios estatales mejor evaluados, y olvidó mencionar a su ¿aún aliado? Ricardo Anaya Cortés quien, por cierto, se auto destapó el 21 de septiembre de 2020 e inició un supuesto recorrido tipo AMLO por todas las plazas del país, para burla de propios y extraños, tratando de posicionarse y quedarse con la candidatura del PAN a la presidencia de la República.

La estrategia de Anaya tiene como antecedente lo hecho por Vicente Fox Quesada en la segunda mitad del sexenio de Ernesto Zedillo Ponce de León (1994-2000), cuando el 2 de julio de 1998, día de su cumpleaños 56, anunció su deseo de ser candidato a la presidencia de la República, iniciando así la exitosa campaña mediática (el primer candidato que no siendo del PRI recibió una amplia cobertura) que le permitió posicionarse al margen de su supuesto partido, el PAN, al que no le quedó más remedio que darle la candidatura.

Lo mismo hizo Felipe de Jesús Calderón Hinojosa en el sexenio del mismo Fox, a quien privó del privilegio, lo mismo que al PAN nacional, de designar a su sucesor, cuando el 29 de mayo de 2004 fue destapado como precandidato a la presidencia por la cúpula panista de Jalisco, cuyo gobernador era Francisco Ramírez Acuña, del PAN claro. Dado el éxito de estos destapes adelantados, Margarita Esther Zavala Gómez del Campo intentó hacer lo mismo, seguramente asesorada por su marido, quien en entrevista con Ana de la Reguera (Revista Quién, número 11, mayo 2011), insinuó que sí la veía como candidata (“Felipe Calderón (semi) destapa a su mujer”, Animal Político, 10 de mayo 2011). Desafortunadamente, para Margarita (y Felipe) quien se auto destapó en un video en junio de 2015 (tres años antes de las elecciones), Anaya se metió entre ella y sus ambiciones presidenciales obligándola a abandonar el PAN y lanzarse como candidata independiente, con los resultados ya conocidos.

Dentro del PRI también se escuchan nombres, como el de Alejandro Moreno Cárdenas (Alito), destapado por la diputada federal Cynthia López Castro, vía Twitter, el 17 de mayo, tres semanas antes de las elecciones intermedias y de que quedaran en evidencia los desastrosos resultados de “Alito” como dirigente nacional del PRI.

Se va haciendo costumbre adelantar el proceso de sucesión presidencial, así como anticiparse a los procesos internos de los partidos. Esta anticipación forma parte de los efectos de transformación que, a decir de la investigadora Yolanda Meyenberg Leycegui, inciden en el ejercicio del liderazgo político en las actuales democracias mediáticas, en las que se da una prevalencia de los personajes sobre sus partidos (“Imagen mediática: la influencia de la comunicación en la definición de nuevas formas de liderazgo político”, en Democracia y medios de comunicación, México, IEDF, 2004).

Si para Fox y Calderón dos años de anticipación fueron necesarios, para Margarita tres y para Marko Cortés y Moreno Cárdenas tres y medio, a Anaya se le ocurrió que casi cuatro sería mejor. Por aquello de que tiene que hacer en esos cuatro años lo que AMLO hizo en también cuatro… décadas.

El caso es que no sólo los políticos sino, como ya se dijo, algunos medios, periodistas y comunicadores están muy interesados en dirigir los reflectores a un muy adelantado proceso sucesorio. Se podría suponer que con intención de quitar luces al presidente de la República y sus Mañaneras. Sin embargo, como sucedió con el desafuero en su contra cuando era jefe de gobierno del Distrito Federal, hoy el presidente de la República se sube a la ola sucesoria, levantada por sus adversarios, para sacar provecho político de esta.

Pero, no sólo en los partidos de oposición se hacen olas, al interior de Morena también. Notorias fueron los vivas en favor de Claudia Sheinbaum Pardo, el día en que las y los morenistas celebraron el triunfo electoral del 1 de julio de 2018. Al grito de ¡presidenta!, la jefa de gobierno de la Ciudad de México fue supuestamente destapada como candidata a la presidencia de la República. (Víctor Chávez, “Morenistas ‘destapan’ a Sheinbaum al grito de ‘¡presidenta!’; Delgado se va abucheado”, El Financiero, 2 de julio).

No se sabe si la jugada fue ideada por el grupo de los llamados “Puros”, cercanos a ella, o por parte de algún otro presidenciable interesado en desgastar su imagen antes de tiempo.

En la misma línea, pero sin porras de por medio, Marcelo Ebrard comunicó a sus colaboradores más cercanos, en reunión privada, su intención de competir por la candidatura a la silla presidencial. A pregunta del mismo reportero Felipe Fierro, en la Mañanera del 13 de julio, Marcelo sostuvo su propósito después de confirmar haberse reunido con gente de su círculo cercano, por eso de los pies de plomo, no sea que por moverse lo saque de la foto ya saben quién. Reunión en la que, a decir de él mismo, afirmó: “En primer lugar, les dije, hay que agradecer al presidente que nos tome en cuenta. Segundo lugar, faltan dos años y medio, dediquémonos a trabajar […] no perdamos la concentración en lo que estamos haciendo. Seamos consistentes, perseverantes y leales”.

AMLO, por su parte, confirmó, previo a la respuesta de Ebrard que ya no existen “tapados”, que “Todos tienen posibilidad de acuerdo con lo que establece la Constitución […] todos tienen el derecho […] a votar y ser votados. Ya no hay tapados”.

Interesante afirmación que bien podría llevar a pensar en un nuevo modo de relación entre el presidente en turno y las y los posibles candidatos a sucederle, a saber: el “destapadismo”. Lo cual abriría un proceso de mayor tensión entre quienes deseen candidatearse, en especial entre aquellos más cercanos y cercanas al primer mandatario, y cuyo primer paso en falso podría enviarles derechito al ostracismo político, no hay que olvidar a Irma Eréndira.

Después de lo dicho, habrá que rechazar la idea que ha querido posicionarse en medios en torno a que el poder del presidente de la República ha entrado en declive. Por el contrario, mientras políticos, comunicadores, periodistas y medios se entretienen con la quiniela de la candidatura presidencial y los “adelantos de una sucesión adelantada”, López Obrador se prepara para consolidar lo hecho en la primera parte de su sexenio.

O ¿usted qué opina?


Ivonne Acuña Murillo.

Socióloga feminista, académica de la Universidad Iberoamericana. Analista política experta en sistema político mexicano y género. Autora de más de 250 artículos periodísticos y 25 académicos publicados en periódicos y revistas de circulación nacional. Ha contribuido al análisis del presente y el futuro de un país que se desgarra en múltiples medios escritos, radiofónicos y televisivos, tanto nacionales como internacionales.

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