El presidente López Obrador hizo referencia a esta frase en su primera conversación con su homólogo de Estados Unidos, Joe Biden
OEM-Informex
El lunes 1 de marzo, cuando el presidente López Obrador sostuvo su primera conversación con su homólogo de Estados Unidos, Joe Biden, hizo referencia a una frase ya histórica para los mexicanos, atribuida, dijo López Obrador, a Porfirio Díaz: “Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”.
Para el mandatario norteamericano la frase pasó casi desapercibida, pero en el ánimo nacional, siempre ha quedado presente. Sin embargo, no hay prueba contundente de que la frase la haya pronunciado en primera instancia el ex mandatario Porfirio Díaz.
Nemesio García Naranjo, abogado, periodista, escritor, historiador, político, catedrático y académico mexicano, dejó asentado en un artículo publicado en OEM-Informex la historia de dicha frase.
Colaborador asiduo de ese periódico, perteneciente a Organización Editorial Mexicana, escribió en su artículo del 3 de diciembre de 1962, la historia detrás de tan sutil crítica.
"Porfirio Díaz":
Por la referencia de AMLO en su reunión con Biden. pic.twitter.com/5kGE3rzEv5— ¿Por qué es Tendencia? (@porkestendencia) March 2, 2021
El artículo se titula “Historia de una frase sensacional” y narra que en el año de 1926, escuche en la ciudad de Nueva York, de labios del sacerdote Carlos M. Heredia, la expresión que ha tenido después revuelo; “Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de EU’’.
-Hágame el favor de repetir esa frase -le dije al inteligente jesuita- porque la voy a utilizar en algún discurso.
El padre Heredia la repitió y se manifestó sorprendido de que fuese para mí una novedad, porque le era familiar desde muchos años antes.
-¿Quién es el autor? -le pregunté- y él me contestó que su hermano Vicente -también de la Compañía de Jesús- le había dicho que el general Díaz había externado esas palabras ante algunos amigos íntimos.
-No lo creo- le conteste categóricamente- porque don Porfirio no acostumbraba desahogarse con expresiones tan cortantes y trascendentales.
La frase es sutil, fina, espiritual y no encaja en un carácter de bronce, remata su texto el historiador García Naranjo.

García Naranjo sabía de lo que hablaba, fue colaborador en el régimen de Porfirio Díaz, diputado en esos años y partícipe de la celebración de la Independencia. También formó parte del gabinete de Victoriano Huerta y fue dos veces desterrado del país.
En su trayectoria escribió para varios periódicos, entre ellos Excélsior de México, La Prensa de San Antonio, Texas, El Universal, de México y El País de La Habana, Cuba. Y por supuesto, para El Heraldo de Chihuahua, diarios que ya se acerca a su centenario.
Aquí dejamos el texto íntegro de esa colaboración.
HISTORIA DE UNA FRASE SENSACIONAL
Por Nemesio García Naranjo
(Artículo publicado el 3 de diciembre de 1962 en El Heraldo de Chihuahua)
La diplomacia del buen vecino
En el año de 1926 escuché en la ciudad de Nueva York, de labios del sacerdote Carlos M. Heredia, la expresión que ha tenido después, tanto revuelo: “Pobre México tan lejos De Dios y tan cerca de los Estados Unidos”.
- Hágame el favor de repetir esa frase -, le dije al inteligente jesuita- porque la voy a utilizar en algún discurso
El padre Heredia la repitió y se manifestó sorprendido de que fuese para mi una novedad, porque le era familiar desde muchos años antes.
-¿Quién es el autor?-, le pregunté. Y él me contestó que su hermano Vicente -también de la Compañía de Jesús- le había dicho que el general Días había externado esas palabras ante algunos amigos íntimos- No lo creo-, le contesté categóricamente-, porque don Porfirio no acostumbra desahogarse con expresiones tan cortantes y trascendentales.
La frase es sutil, fina, espiritual y no encaja en un carácter de bronce. El vocabulario del canciller Bismarck no es el de Maquiavelo; don Benito Juárez no hablaba “echando chispas” como don Francisco Bules; don Melchor Ocampo fue un anticlerical, pero su anticlericalismo no se parecía en nada al de Nigromante ni al del general Riva Palacio.
Veo -me dijo con satisfacción aquel noble amigo- que la frase que yo cité le ha causado una honda impresión.
-¿Cómo no, – le respondí- cuando entraña una formidable síntesis de historia. El presidente Lerdo de Tejada pensaba lo mismo que el autor de la referida frase, puesto que se opuso a la construcción de los ferrocarriles, porque a su juicio, “entre la fuerza y la debilidad, lo indicado era el desierto”. El talento de don Sebastián era tan luminoso que a veces llegaba hasta el genio, pero nunca fue agudo ni delicado ni elegante ni fino ni avispado y por eso no le dio a su propósito de alejamiento, la forma exquisita de la frase que su hermano Vicente le atribuía a don Porfirio.
- Es posible que algún espíritu refinado de aquella época haya hecho la apreciación, y luego la repitiera el general Diaz -me replicó el padre Heredia.
- También desecho esta hipótesis -le repliqué- porque don Porfirio nunca hizo definiciones tan peligrosas, ni mucho menos desde la Presidencia de la República.
Tal fue, en resumen, la conversación que sostuve con el padre Heredia en la ciudad de Nueva York, hace más de un tercio de siglo.








