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Cuauhtémoc Cárdenas 1988, ¿único Héroe a la altura del arte? Autor: José Reyes Doria

octubre 30, 2026
Cuauhtémoc Cárdenas 1988, ¿único Héroe a la altura del arte? Autor: José Reyes Doria

Autor: José Reyes Doria | @jos_redo

La muerte del Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas pone fin a una era política de México, que abarca de 1988 a 2026. Cuauhtémoc fue candidato presidencial tres veces, en 1988, 1994 y 2000, también fue el primer Jefe de Gobierno electo popularmente de la Ciudad de México en 1997. Antes, fue gobernador de Michoacán, de 1980 a 1986.

Hijo del General Lázaro Cárdenas, junto con Madero el Presidente más popular y determinante del siglo XX y lo que va del XXI, Cuauhtémoc creció en el tiempo del apogeo del PRI, el partido todopoderoso que lo hizo gobernador.

De todas estas facetas de la trayectoria política del Ingeniero, esta reflexión se concentra en su campaña presidencial de 1988, cuando emergió como un verdadero huracán que sacudió el sistema político mexicano y tronó el dominio cuasi absolutista del priismo.

1.- Cuauhtémoc y un reducido grupo de priistas, como Porfirio Muñoz Ledo, Ifigenia Martinez, entre otros, crearon la Corriente Democrática en el PRI. Este movimiento era totalmente inusual en un partido vertical, cerrado y que obligaba a sus cuadros y militantes a una disciplina férrea.

A grandes trazos, la Corriente cardenista proponía poner a discusión un proyecto de Nación popular ante el avance arrollador del neoliberalismo. También exigían que el candidato presidencial del PRI para las elecciones de 1988, fuera designado a través de una amplia consulta a las bases.

Como sabemos, la nomenclatura del PRI no aceptó y se dio la gran fractura.  La Corriente postuló a Cuauhtémoc como candidato presidencial, apostando todo al linaje del Ingeniero y al reclamo popular de justicia social y democracia.

2.- La campaña de Cuauhtémoc creció y creció cada día. El régimen priista puso en marcha todos los resortes del poder para frenarlo y hacer ganar a su candidato, Carlos Salinas de Gortari. El régimen controlaba los medios de comunicación, las organizaciones populares, obreras y campesinas, tenía sometidos a los empresarios. Por si fuera poco, el régimen era el organizador de las elecciones, no había INE; el PRI-gobierno era juez y parte. Los partidos políticos prácticamente no tenían prerrogativas, pero al PRI le inyectaban mares de recursos.

Con todo y eso, Cárdenas y Muñoz Ledo lograron que tres partidos que eran satélites del PRI, lo lanzará como su candidato presidencial, eran el PFCRN, el PARM y el PPS.

También tejieron alianzas con movimientos sociales como maestros disidentes, estudiantes y maestros del CEU de la UNAM, movimientos urbanos, campesinos no corporativizados, sindicatos disidentes como el poderoso gremio de los petroleros encabezados por la Quina, sindicatos universitarios, académicos, artistas, etcétera.

La ingeniería política fue tan exitosa, que al final de la campaña convencieron al Partido Mexicano Socialista de que declinara su candidato presidencial, el gran Heberto Castillo, y se sumarán a la candidatura de Cuauhtémoc.

Visto en retrospectiva, toda esa operación político-electoral, constituyó una verdadera hazaña de estrategia y oportunidad, sobre todo si se consideran las adversidades comentadas.

3.- En los últimos dos meses de campaña, el régimen entró en pánico. La campaña cardenista crecía como la espuma. Los reportes eran increíbles: 80 mil personas en un mitin en Apatzingán, 50 mil en Morelia, 100 mil en la Laguna coahuilense, 40 mil en Neza, y así en Puebla, Hidalgo, Guerrero, y sobre todo en la Ciudad de México.

El 26 de mayo de 1988 tuvo lugar el mitin que consolidó el potencial ganador de Cuauhtémoc Cárdenas: la mítica concentración en la UNAM, que reunió a más de 50 mil personas en la explanada de Rectoría, principalmente estudiantes, maestros y trabajadores universitarios.

El régimen se puso en fuga hacia adelante, comenzaron a planificar las medidas fraudulentas y represivas necesarias para impedir el triunfo cardenista e imponer a Salinas de Gortari.

4.- El neoliberalismo salvaje estaba tomando fuerza en el mundo y en México. El gobierno de Miguel de la Madrid ya estaba aplicando las medidas más agresivas del credo neoliberal, los estragos sociales ya se hacían sentir de forma despiadada. La legitimidad del régimen se estaba desgastando a pasos acelerados. Al PRI le costaba mucho convencer a la gente en esa campaña presidencial de 1988.

El discurso de Cárdenas prendió en amplios sectores sociales. Estaba en contra de los recortes presupuestales que afectaban a las clases populares, contra las privatizaciones, contra la apertura comercial indiscriminada, contra el adelgazamiento y el abandono de las obligaciones sociales del Estado.

A la vez, Cárdenas proponía una democratización del sistema político y de la vida pública nacional. Su discurso ganó millones de adeptos, su figura acumuló mucha credibilidad. El clima social era de insurrección político-electoral.

5.- Finalmente, el régimen manipuló fraudulentamente todo el proceso electoral. El día de las elecciones, el 6 de julio de 1988, los resultados que empezaban a llegar a la Secretaría de Gobernación encabezada por Manuel Bartlett, indicaban una importante ventaja de Cuauhtémoc Cárdenas.

El gobierno priista no quiso arriesgarse a esperar que el voto verde rural (fraudulento) le diera la voltereta a la ventaja de Cárdenas. Bartlett tumbó el conteo, hizo que se cayera el sistema de cómputo, canceló el escrutinio y se decretó la victoria de Carlos Salinas de Gortari. Un triunfo “contundente, legal e inobjetable”, dijo el líder del PRI.

6.- La campaña y las manifestaciones contra el fraude electoral fueron realmente apoteósicas, amenazaban con un desbordamiento incontrolable. Cárdenas y los líderes de su campaña optaron por frenar la radicalización, ante la enorme posibilidad de que el régimen desatara una represión sangrienta. Para crear un partido que canalizará toda esa energía opositora, el PRD.

Muchos seguidores se decepcionaron por la tibieza de Cárdenas. Querían confrontar hasta las últimas consecuencias para que se reconociera el triunfo de Cuauhtémoc. El debate sigue abierto al respecto, pero fue el primer gran cuestionamiento a Cuauhtémoc. Después y hasta su muerte hubo muchos más cuestionamientos, pero eso ya es tema de otro artículo.

7.- El mundo estaba cambiando en 1988. Las olas democratizadoras aparecerían en Sudamérica en 1989, igual que en Europa del Este y otras partes del planeta. México pudo haber sido el primer país en democratizarse para combatir el neoliberalismo, o al menos para que fuera menos depredador. Pero acabó siendo el último, o casi, debido al fraude electoral de 1988.

8.- En un sentido lúdico, podríamos decir que la campaña presidencial de 1988 de Cuauhtémoc Cárdenas ha sido la más heroica desde la de Madero en 1910. Porque vino de una ruptura interna de un partido monolítico, enfrentó a un gobierno sumamente autoritario, tuvo todas las desventajas en contra, y con todo y eso, en el imaginario popular quedó la certeza de que Cárdenas ganó y el régimen le robó la elección.

Otras campañas presidenciales han sido también muy populares y emotivas, como la de AMLO en 2018, pero en 2018 no habían las condiciones adversas tan extremas, no había un gobierno poderoso, al contrario, Peña Nieto estaba totalmente entregado. En 2018 había un INE autónomo, los partidos tenían ya enormes prerrogativas, estaban las redes sociales, y había el antecedente de dos alternancias presidenciales en 2000 y en 2012.

Solo en la campaña presidencial de 1988, la de Cárdenas, hubo la sensación y la realidad de enfrentarse a lo imposible y lo impensable: casi sin armas, vencer al ogro priista todopoderoso e implacable dispuesto a todo para no perder el poder. El pueblo se la rifó y realmente se jugaba el pellejo al apoyar a Cárdenas. Por eso, la pregunta de si Cuauhtémoc Cárdenas podría equipararse, toda proporción guardada, a nuestro máximo héroe que luchó contra los conquistadores españoles, Cuauhtemoctzin. Si al hijo del General en su fase 1988 le aplican los versos de Ramón López Velarde “Cuauhtémoc, único héroe a la altura del arte”.

José Reyes DoriaPolitólogo por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, y Maestro en Auditoría Gubernamental por la Facultad de Contaduría y Administración, ambas de la UNAM. Asesor parlamentario en diversos órganos de gobierno y comisiones de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión. Colaborador en portales informativos. Conferencista sobre temas legislativos y políticos. Consultor en materia de comunicación política, prospectiva y análisis de coyuntura. Contacto: reyes_doriajose@hotmail.com rdj082013@gmail.com

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