Andrés no está solo y no debe estar solo. Autor: Iván Uranga

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López Obrador
Foto tomada de lopezobrador.org.mx

“Pienso ahora que sólo cuando están unidas
la soledad, la reflexión y el sufrimiento,
hay maneras de intentar una transformación”
Julio Scherer, fundador de la revista Proceso.

El próximo presidente de la república no está solo ni aislado, como afirma extrañamente la portada de la revista Proceso (aquí el análisis de Astillero). Fueron más de 30 millones de mexicanos los que votaron por él y que deberán compartir la responsabilidad de su elección, es decir, quienes crean que con haber votado “libremente” por el candidato vencedor, se resolvieron sus problemas y los problemas de la nación, están muy equivocados. La libertad sin responsabilidad sólo es elección.

La consulta sobre el nuevo aeropuerto desató la discusión sobre la reconceptualización del poder público, al mostrarnos un arma social con diversos filos, el principal argumento que esgrimen los detractores, no es el aeropuerto en sí, sino la consulta misma, con argumentos que piden que ésta sea una decisión única y exclusivamente del presidente. A los empresarios fifís (como parece que será el sobrenombre de todo opositor de AMLO a partir de ahora) les preocupa que al hacer públicas las decisiones macrofinancieras del gobierno, no existirá ya la posibilidad de hacer negocios en “lo oscurito” y por otro lado Andrés Manuel nos dice que lo que él decida contará con la salvaguarda social de quienes lo eligieron, y ya anunció que por lo pronto el Tren Maya se va a consulta en enero. Pero esta nueva consulta no podrá ser patito, porque siendo ya presidente requerirá un marco jurídico y no se ve que quiera involucrar al INE, por lo que deberá poner a trabajar a su aparato legislativo en esto.

¿Cuál es la preocupación?, la preocupación es que corremos el riesgo de que si todas las consultas son con tan poca formación e información pública sobre cada tema, lo único que estarán haciendo quienes participen en ella, será validar la decisión de uno. Los mexicanos estamos tan poco acostumbrados a que se nos pregunte qué deben hacer nuestros gobernantes, y tan acostumbrados a la estructura mesiánica del “líder, que si no media un proceso real de transformación de la participación ciudadana, México terminará –en el mejor de los casos– siendo la visión de un individuo, y digo en el mejor de los casos, porque por los menos ahora existe una visión de nación (la última noción de nación fue la del maestro Vasconcelos).

De ahí la importancia de no desaprovechar este pequeño sesgo de oportunidad, que nos muestra un proyecto político emanado del neoliberalismo moderado que representa López Obrador, tenemos que abrir las discusiones de cada tema, en cada comunidad, crear conciencia sobre cada decisión, romper con el paradigma impuesto e ir construyendo un Paradigma de Repuesto y que éste poco a poco nos permita tomar decisiones más informadas, que tengan que ver con nuestra realidad y con la construcción de nuestra autonomía.

De los 25 Programas Prioritarios que presentó el equipo de AMLO, 10 son asistencialistas, 7 económicos, 5 de comunicación (entre ellos el NAICM y el Tren Maya), 1 empresarial (Jóvenes Construyendo el Futuro), 1 de equidad educativa (construir 100 universidades) y únicamente un programa que podría ayudar a construir autonomía, que es el programa Sembrando Vida. A través de este programa se pretende, bajo el pretexto de reforestar el país con árboles frutales y maderables, apoyar a los campesinos, para que cada uno siembre 25 mil metros cuadrados con productos orgánicos, que le den autonomía alimentaria y económica, organizados en cooperativas de promusimidores, es decir, en una relación estrecha entre el productor y el consumidor sin intermediarios y que puedan intercambiar sus excedentes por lo que no producen. La primera etapa (2019) se muestra muy incipiente, al atender a sólo algunos campesinos de Xpujil en Campeche, Palenque, Ocosingo, Pichucalco, Tapachula en Chiapas, Balancán, Teapa, Comalcalco en Tabasco y Acayucan, Córdoba, Papantla en Veracruz un total de 11 de los 2464 municipios existentes en México, es decir, aunque es una buena iniciativa y la única que aborda el problema prioritario de México que es su autonomía y el colapso del sistema civilizatorio, éste no abarcará ni al 1% de los campesinos del país, sin incluir a San Luis Potosí siendo el 1er. Lugar nacional en producciones primarias.

Decía el maestro Scherer, “cuente usted lo que ve, después ya habrá tiempo de contar qué piensa y qué sabe”, y contamos lo que vemos; vemos a un Andrés Manuel López Obrador muy ocupado en que la ciudadanía le apruebe sus decisiones, vemos a una oposición muy incipiente e irresponsable que tendría la obligación de acotar el poder, para evitar que sea absoluto, pero que sólo se preocupan por que no se afecten sus interés personales, vemos a unos militantes del partido que dentro de poco días será el “partido oficial” bastante intransigentes y muy alineados a su líder, vemos sólo 700 mil votos en la consulta apoyando la iniciativa del presidente electo y no los más de 30 millones que lo avalaron hace 5 meses, vemos las 25 prioridades muy asistencialistas y muy poco transformadoras.

Da felicidad ver un poco de justicia para Atenco, que un lago se salve, que no habrá más fracking, que exista una sobre-observancia de los derechos humanos para los mexicanos, los migrantes y todo aquel que pise territorio mexicano y que ningún ex presidente siga viviendo del erario, pero si lo que se pretende es la transformación de México y no la readecuación de lo que hay, para medio capitalizar a los desposeídos y darles la posibilidad de consumo, para seguir sosteniendo al sistema por una ratito más antes de su colapso, el asistencialismo no es el camino, ni tampoco lo es la simulación de una democracia participativa o directa. Es necesario, entonces, que las decisiones del presidente Andrés Manuel López Obrador (ya que lo está ofreciendo) no las tome solo, ni avalado por 1% de los mexicanos, se necesita a los 30 millones que votaron por él haciéndose responsables de su elección y a los otros 70 millones participando activamente en todas las decisiones, (aunque sea a través de una aplicación especial para el teléfono móvil, que guíe al ungido del pueblo). Andrés no está solo, ni debe estarlo por el bien de México. La vida y la Patria deben ser una construcción consciente.

Iván Uranga
@CompaRevolucion
iuranga@cnpm.mx

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