De la redacción.
El presidente Andrés Manuel López Obrador no aceptó reunirse con Javier Sicilia, como este último lo solicitó en una carta, en la que el poeta también convoca a la ciudadanía a marchar por la paz.
El mandatario dijo que Sicilia puede ser atendido por Olga Sánchez Cordero, secretaria de Gobernación o Alejandro Encinas, que es el subsecretario de Derechos Humanos, “porque así como él tiene el derecho de manifestarse y de ser recibido, pues todos los ciudadanos, y yo tengo también muchas actividades, tengo que administrar mi tiempo que es de todos”.
Señaló que la reunión implicaría hacerle “el caldo gordo a los conservadores y la prensa fifí (…) para que me sienten en el banquillo de los acusados, y todo México se de cuenta, ‘¡qué barbaridad, vilipendiado el presidente, ninguneado el presidente!, ¡hasta que hubo alguien que le dijo sus verdades!’. Da flojera eso”.
Sin embrago aclaró que eso no implica desatender las peticiones del activista, al igual que las de todos los ciudadanos y señaló que su gobierno trabaja para garantizar la paz y la tranquilidad en el país.
Comentó que respeta el derecho a disentir y a la libre manifestación de ideas. “Nosotros tenemos que respetar a quienes se oponen al gobierno, sea quien sea, y pues yo vengo de la oposición, nosotros hacíamos marchas, éxodos y manifestaciones. Imagínense cuántas veces estuvimos en el zócalo, muchísimas y vamos a seguir estando para no perder la costumbre, entonces adelante la protesta, no podemos impedirla”.
Reiteró que no cambiará su estrategia de seguridad “aunque hagan todas las manifestaciones que consideren, con absoluta libertad, pero no vamos a regresar a la estrategia fallida que causó tanto daño, que enlutó a México”.








