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A veces me dan ganas de reír, pero me acuerdo del PAN y se me pasan. Autora: Ivonne Acuña Murillo

Foto: Especial.

Que ponen un tuit y luego lo borran; que invitan a Santiago Abascal, líder del ultraderechista partido español Vox (con “v” de vaca, no “f” de Fox) a la Cámara de Senadores, institución de la República, pero a título personal; que firman la Carta de Madrid, pero dicen no asumir una postura política; que el partido se contonea entre la derecha y la extrema derecha, pero dizque defiende derechos humanos; que a Felipe de Jesús Calderón Hinojosa no le parece la invitación y la Carta, pero a Margarita Esther Zavala Gómez del Campo parece que sí; que se ven como una fuerte oposición y primero se alían con empresarios mexicanos como Claudio X. González y Gustavo de Hoyos y después con Vox, pues solos no pueden. Bueno, para llorar la actuación de un partido político que se ubica como segunda fuerza a nivel nacional, pero hay que decirlo, aunque duela, muy lejos de la primera, y que no acaba de constituirse en una oposición seria, creíble, votable y potable y aun así pretenden erigirse en la opción que salve a México del comunismo. Por eso “A veces me dan ganas de reír, pero me acuerdo del PAN y se me pasan”.

Se preguntarán a qué tipo de “PAN” me refiero. Sin duda no es al que se come, aquel que reúne a la familia en torno a una bolsa de papel, polipapel o plástico según su cultura ecológica, el mismo que en México alcanza una variedad impresionante de formas, colores, sabores, aromas y que incluye: conchas, cuernos, hojaldras, besos, bigotes, campechanas, cocoles, garibaldis, ojos de buey, polvorones, mantecadas, moños o corbatas, orejas, banderillas, de muerto, roscas… (se vale salir a comprar uno y sopearlo en un café, chocolate, té o vaso de leche). Muchos de estos nombres, se dirán, pueden ser aplicados a cierto tipo de personas, pero por más que la tentación sea grande, no se caerá en este escrito en la trampa de asociarlos con ningún(a) integrante del Partido Acción Nacional, el PAN del que sí hablaré.

Bajo ninguna circunstancia me escucharán decir y mucho menos escribir en relación con alguien del PAN: “ese cuate es bien hojaldra y nomás anda pensando cómo recuperar el poder que le permitió saquear a México (con “x”)”; “se la pasa de concha y no defiende los intereses del partido cuantimenos los del país”; “le clavó las banderillas a México (con “x”) cuando buscó a quien le pegara desde fuera”; “se hizo rosca a la hora de la firmada de conocida Carta”; “se pone sus moños y se le nota que no gusta de lo mexicano (con “x”) aunque disimule”; “cuando nadie le mira se cambia la corbata y defiende los intereses de otra nación”; “aquel es bien ojo de buey y no cierra filas cuando insultan a su presidente”; “le lanza besos a los pies a quien aún se siente conquistador de México (con “x”); “quiere asustar al pueblo con unos cocoles, garibaldis y mantecadas comunistas”; “es oreja de organizaciones de ultraderecha, franquistas y neofascistas”; “le pinta cuernos a sus connacionales cada vez que dice amar a México (con “x”)”, “se hace al muerto cuando descubren que de liberal no tiene nada”; “se relamen los bigotes cuando ayudan a robar a un no mexicano (con “x”) el patrimonio del país y les deja caer las migajas”, “publican tuits y cuando los hacen polvorón los borran”. No, nunca jamás. Y, si acaso ustedes unen nombre, apellido o partido con alguna de estas frases, será por pura coincidencia.

Una vez aclarado lo anterior, es oportuno recalcar que aquí se habla del “PAN no comestible” y, qué conste, no es adjetivo calificativo para que luego no anden diciendo que yo digo que los del PAN son “intragables”, sino simple recurso gramatical de diferenciación respecto del que sí se come.

De las cartas que firmas y luego te arrepientes o, al menos, eso dices

Resulta que, en sus afanes por recuperar el rumbo del partido, senadores y senadoras del PAN, dizque por motu proprio, invitaron al presidente del partido ultraderechista español Vox, Santiago Abascal, a la sede oficial del Senado, ni más ni menos, para firmar la Carta de Madrid, cuyo objetivo es librar del comunismo a 700 millones de personas que forman parte de la “Iberosfera”, palabrita dominguera que es definida por el sitio de Internet infoLibre como: “la galaxia en la que vive Abascal”. Santiago Abascal y no Carlos María Abascal Carranza, ex secretario del Trabajo y Previsión Social en el sexenio de Fox; sí, sí, el que pretendió prohibir por inmoral la lectura de Aura, de Carlos Fuentes, y conminó a la ciudadanía a rezarle a la Virgen de Guadalupe para que creara empleos, que luego fue secretario de Gobernación y que además ha sido propuesto para Santo por el grupo Provida, Los Caballeros de Colón y la Unión Nacional de Padres de Familia. ¿Bajo qué méritos? es un misterio. Tampoco es su hijo, Rodrigo Abascal Olascoaga, quien en las últimas semanas ha sido acusado por su ex esposa de violencia doméstica y de querer arrebatarle a los hijos de ambos.

Y ¿qué tiene de particular que panistas hayan firmado dicha Carta? Para responder esta pregunta es necesario saber que se dice en dicho documento (mismo que puede ser consultado completo en el sitio de la Fundación Disenso https://fundaciondisenso.org/carta-de-madrid/).

En la “Carta de Madrid: en defensa de la libertad y la democracia en la Iberosfera” se sostiene que: “[…] la región (entiéndase la Iberosfera) está secuestrada por regímenes totalitarios de inspiración comunista (o sea, ya no son comunistas son inspiracionistacomunistoides), apoyados por el narcotráfico (no aclaran si por todos los cárteles o solo por aquellos que usan como logo la hoz y el martillo) y terceros países (como la poderosa y rica Cuba) (que) bajo el paraguas del régimen cubano (les dije) e iniciativas como el Foro de Sao Paulo y el Grupo Puebla (que reúne a mandatarios de tendencia izquierda, pero no a AMLO ni a Nicolás Maduro), que se infiltran en los centros de poder para imponer su agenda ideológica”. ¡Bendito sea Dios! Ahora resulta que la división entre liberales (progresistas) y conservadores (derecha y ultraderecha) que ha mencionado hasta el cansancio el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ¡si existe!

Y continúa:

“La amenaza no se circunscribe exclusivamente a los países que sufren el yugo totalitario (¿se referirán también a Corea del Norte y China o solo se meten con países pequeños?). El proyecto ideológico y criminal que está subyugando las libertades y derechos (por supuesto no menciona cuáles) de las naciones (sin señalamiento puntual) tiene como objetivo introducirse en otros países (¿cómo cuáles?) y continentes (¿cómo el partido español Vox metiéndose en la política mexicana?) con la finalidad de desestabilizar las democracias liberales y el Estado de Derecho.” (Todo lo que se encuentra entre paréntesis fue introducido por mí, no se piense que quienes redactaron la Carta se auto cuestionan).

El documento sigue en el mismo tono hablando de amenazas a la prosperidad y el desarrollo, la libertad de expresión, la separación de poderes y la propiedad privada, buscando involucrar, en su cruzada (por aquello de la Edad Media) mundial, a las instituciones (¿todas?), la sociedad civil, los medios de comunicación, la academia (a mí ni me miren), etc.

La Carta de Madrid fue firmada, entre otros, por las y los panistas: Alejandra Noemí Reynoso Sánchez, Senadora de la República, Carlos Leal, Diputado Local en el Congreso del Estado de Nuevo León, Eduardo Verástegui, actor y asesor de la Iniciativa de la Casa Blanca para la Prosperidad Hispana, impulsada por el presidente Trump, Elsa Méndez Álvarez, Diputada Local en el Congreso del Estado de Querétaro, Fernando Doval, Secretario de Estudios y Análisis Estratégicos del Partido de Acción Nacional, Mario Romo, Presidente de Red Familia. (Para saber quiénes más asentaron su firma se recomienda acudir a la emisión del programa Los Periodistas, “El Yunque, Vox y el PAN unidos contra la izquierda Iberoamericana”, del 2 de septiembre, y la video nota de la periodista Daniela Barragán “Mexicanos que abrazan a Vox: Antiabortistas, fanáticos religiosos, anti LGBT…”, ambos en la plataforma de YouTube)

Los autores del documento se han encargado de recolectar firmas en países del continente americano como: Estados Unidos, Ecuador, Perú, Venezuela, Uruguay, Chile, Paraguay, Argentina, Costa Rica, Honduras, Guatemala, Colombia, Cuba, Brasil, Bolivia, El Salvador; y, en Europa, en naciones como: España, Francia, Italia y Suecia. Entre los” abajofirmantes” se encuentran: funcionarios públicos y personas en puestos de elección popular, sindicatos y poder judicial, integrantes de think-tanks como The Acton Intitute, partidos políticos, parlamentos nacionales y supranacionales, organizaciones de la llamada sociedad civil, periodistas, intelectuales. (Parecen muchos, pero no son tantos)

El fin último de quienes suscriben la Carta fue acotado en el tuit del 2 de septiembre que Senadores del PAN emitieron una vez firmado el documento: “Por la defensa de la democracia, la libertad y la propiedad privada, hoy firmamos la Carta de Madrid para detener el avance del comunismo. México nunca será comunista, nunca. Muchas gracias a @Santi-ABASCAL por su visita. ¡Bienvenido a México!”.

Una vez hecho lo propio y agradecido a “Santi” haberles hecho el favor de venir a México y tomarles en cuenta, las y los senadores panistas se arrepintieron y “borraron” este tuit. No se sabe si dejaron de creer en la democracia, la libertad o la propiedad privada o les dio vergüenza (de mentiritas) que los asociaran con “Santi” y su partido español de ultraderecha, que ha sido identificado con el franquismo y el neofascismo (nótese que yo no sumo aquí, como hiciera Fernanda Familiar, a otros “ismos” como el comunismo, el socialismo, el consumismo, el nudismo, el mamadismo…). (Para saber más de Vox y la postura panista de ultraderecha en contra del actual gobierno leer la columna Astillero: “PAN se confiesa ultraderechista”, del periodista Julio Hernández López, del 3 de septiembre en La Jornada San Luis.

De las contradicciones que dan risa, cuando llorar no quieres

El expresidente Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, en tuit del 3 de septiembre, rechazó el acercamiento del PAN a Vox y la firma de la Carta de Madrid afirmando “La dirigencia del PAN hace buen rato que está extraviada. Hoy, una vez más, el acuerdo con Vox lo demuestra. Y que no vengan con el cuento de que no les hacen caso los senadores, esto está peor. Ojalá cambien ya de dirigencia. Por esas y otras cosas salimos muchos”.

¿Sabrá Felipe de Jesús que su esposa Margarita Esther y su cuñado Juan Ignacio son representantes en México de una organización de extrema derecha? (Entrevista de Jesús Escobar Tovar a Zósimo Camacho, periodista de Contralínea, en La Octava TV, 7 de agosto). ¿Será una cuestión de guerra de marcas entre El Yunque, que por cierto no existe, y Hazte Oír?, cuyo objetivo principal es alcanzar el poder político para “instaurar el reino de Dios en la Tierra”, a decir del periodista Álvaro Delgado Gómez en “Revelaciones de WikiLeaks, veneno para El Yunque: Álvaro Delgado”, entrevista de Nancy Flores (Contralínea, 22 de agosto 2021).

Las organizaciones Hazte Oír y CitizenGO, surgidas del Yunque (parece que cuando les dan de comer en la noche o les echan agua se multiplican), fueron financiadas desde México por Vicente Fox Quesada cuando ocupó la silla presidencial, lo que permitió su surgimiento en España y de ahí su regreso a México y su expansión a 50 países (Zósimo Camacho, en la entrevista citada). Estas organizaciones han construido en México una estructura paralela que se conoce como “Yo Influyo”, dirigida por Rosa Martha Carranza Olascoaga (hija mayor de Carlos María Abascal citado arriba), y de la que forman parte Margarita Esther y Juan Ignacio Zavala, de acuerdo con los documentos dados a conocer por WikiLeaks.

El propósito declarado de estas organizaciones y otras del mismo corte, todas asociadas, es colocar entre la población, de todos los países donde se encuentran, una agenda que anule el derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo, los matrimonios igualitarios, las relaciones amoroso-sexuales entre personas del mismo sexo, las familias homoparentales y su derecho a la adopción, la eutanasia y todos aquellos derechos que supongan salirse de los parámetros de una sociedad heteropatriarcal bigenérica, machista, sexista, racista y clasista borrando todo vestigio de agendas progresistas. Así, buscan llegar al poder e imponer agendas de extrema derecha para frenar el avance de los derechos humanos relacionados con las agendas feministas, de los grupos LGBTT+ y todas aquellas luchas que, desde su perspectiva, se opongan a la instauración del “reino de Dios en la tierra” tal como fue concebido en la Edad Media.

Ahora hace sentido que Margarita Zavala no quisiera tomarse la selfi con una pareja de mujeres lesbianas y sus hijas, durante su campaña presidencial en 2018, aunque de cualquier modo la evidencia quedó en video y se aloja en YouTube.

¿Qué tipo de libertad y nacionalismo defienden las y los senadores panistas abajofirmantes de la Carta de Madrid?

Todo parece indicar que se refieren a: la libertad de imponer a otros sus valores y forma de pensar; la libertad de poseer propiedad privada en contra de los millones que no la tienen, incluyendo a indígenas cuyo hábitat sigue siendo amenazado por intereses comerciales; la liberta de luchar contra un comunismo trasnochado que solo existe en su cabeza; la libertad de cuestionar, etiquetar, atacar todo aquel derecho ganado que no comulgue con su forma de concebir la vida; la libertad de conquistar a otros pueblos y saquear sus recursos como defiende el partido Vox. ¿De qué libertad hablarán aquellos que, comulgando con las ideas de Vox, no firmaron y se dicen agraviados por tal firma?

Se llaman nacionalistas y homenajean e invitan a una de las sedes de la República, al representante de un partido político español que se congratula y reivindica la conquista de México (con “x”), sin ningún pudor y sin hacer el mínimo cuestionamiento a las atrocidades cometidas, afirmando en tuit del 13 de agosto de 2021, que: “España (después de la rendición de Tenochtitlán) logró liberar a millones de personas del régimen sanguinario y de terror de los aztecas”.

Se llaman nacionalistas e invitan a título personal, en cuyo caso no se justifica que hayan abierto las puertas del Senado de la República, al mismo líder de partido que ha insultado a “su” (aunque les pese) presidente. En un tuit del 19 de noviembre de 2019 y como respuesta de la petición del primer mandatario López Obrador al rey de España, para pedir perdón por las atrocidades cometidas durante la conquista, Abascal escribió: “Alguien debería decir a este mediocre con ínfulas que México es independiente desde hace 200 años, que deje de pelearse con Hernán Cortés que lleva más de cuatrocientos años muerto y que esa gallardía que muestra debería practicarla con Maduro que sigue matando”. 

No conforme y aun de visita en México, Abascal acusa nuevamente al presidente de la República al decir que: “Ninguna declaración de quienes se abrazan a tiranos y protegen a narcos va a impedir nuestra causa a favor de la libertad, los derechos y la prosperidad de las naciones” y firma diciendo: “Mi agradecimiento a todos los mejicanos que nos han hecho sentir como en nuestra casa. ¡Viva Méjico!”. Escribiendo el nombre de nuestro país y el gentilicio correspondiente como si todavía fuéramos colonia de España, sustituyendo la “x” símbolo de resistencia e identidad nacional independiente por la “j” que recuerda la conquista española y la caída mexica (con “x”).

Es como si invitaras a tu casa a alguien que ha insultado a un miembro de tu familia y pisoteado tu apellido para que vuelva a hacerlo. Así entienden miembros del PAN la defensa de la Nación.

Cabe notar que el “gran dictador” que es López Obrador fue tolerante al no declarar persona non grata a Abascal y ponerlo en un avión de vuelta a España. Otra contradicción, se diría, en el discurso panista que ha tratado de convencer, a como dé lugar, de que el actual presidente de México es un autócrata.

Se llaman nacionalistas y el presidente de su partido, Marko Cortés, se presenta ante el cuestionado presidente de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, para pedirle intervenir en cuestiones que sólo competen a mexicanos y mexicanas.

¿Qué tipo de democracia defienden los abajofirmantes de la Carta de Madrid?

Aquella magistralmente defendida por Jesús Rendón, tuitero que se llama a sí mismo “Tumbaburros”, invitado por senadores panistas al homenaje a Abascal y firma de la citada Carta, de la siguiente manera: “Si vamos a frenar esta marea progresista asquerosa y asesina que se viene para todos nuestros países es desde la trinchera política y señores vamos a ganar porque es ‘el plan de Dios’”. Ya me dirá usted si acudiría a este “tumbaburros” para quitarse “lo burro” y dar paso a la “más genuina” de las democracias: la planeada por Dios en la Edad Media.

Si esto es lo que sale a medios, pregúntese por aquello que se pacta “en lo oscurito” y las consecuencias que estos arreglos pudieran tener sobre la vida y los derechos de millones de personas comenzando por aquellas que viven en México (con “x”).

Por todo lo anterior, y más, es que “A veces me dan ganas de reír, pero me acuerdo del PAN y se me pasan”.

Ivonne Acuña Murillo.

Socióloga feminista, académica de la Universidad Iberoamericana. Analista política experta en sistema político mexicano y género. Autora de más de 250 artículos periodísticos y 25 académicos publicados en periódicos y revistas de circulación nacional. Ha contribuido al análisis del presente y el futuro de un país que se desgarra en múltiples medios escritos, radiofónicos y televisivos, tanto nacionales como internacionales.

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