2382 capítulo V. Autor: Alejandro Marengo Pérez Duarte

Foto: Pixabay

Para llegar al 2382 la humanidad casi se extinguió. El paso de la historia fue infame, la avaricia de unos cuantos condujo a la humanidad entera en el año 2082 al desastre, solo  los oligarcas consiguieron sobrevivir  utilizando la tecnología que desarrollaron acumulando dinero, haciendo que el resto trabajara para ellos; distorsionando la idea central de la ideología que había triunfado durante los siglos anteriores: el liberalismo. La libertad terminó transitando a la autocracia y después a la oligarquía; por supuesto Gog pretendía ser el tirano que dominaría a los demás oligarcas de su tiempo. Lo infame de esta historia es que la humanidad, el hombre, el concepto de hombre, no había progresado; nunca el hombre superó  la barbarie animal de exterminar a otro ser para sobrevivir, ni siquiera el hombre tuvo compasión por su propia especie,  nunca el hombre  alcanzó un equilibrio entre el progreso tecnológico  y la destrucción del medio ambiente, la especie humana se devoró a sí misma.

Gog solía parafrasear y cantar en latín por sus amplios y minimalistas pasillos: – homo homini lupus – . Después silbaba como un loco con aires patéticos y melancólicos.

Cuando sus empleados no les resultaron de utilidad a los oligarcas,  la servidumbre fue remplazada por máquinas, y los oligarcas comenzaron a vivir  en palacios solitarios, se sentían dueños y dominadores del universo en sus delirios,  no solo del planeta tierra.

Un mal día, las máquinas fallaron a causa de que ya existían muy pocos humanos sirvientes para darles mantenimiento, los oligarcas fueron tan idiotas como para dejar morir de hambre a la mayoría de sus empleados incluyendo a los indispensables. Se dice que en la vida nadie es indispensable, pero en las empresas imposibles , en las misiones suicidas, durante los tiempos remotos en que los imperios que surgieron de la nada, claro que existieron hombres indispensables,  y cuando estos numerosos indispensables que sostenían con su trabajo o intelecto a los nuevos imperios, cuando las empresas se convirtieron en los nuevos imperios dominantes, cuando los hombres indispensables  dejaron de existir, de importar, cuando todos los consumidores éramos igual de irrelevantes,  todo comenzó a desmoronarse.

Contestando a Brecht sobre sus inquietudes de los numerosos nadie, Gog pensó en la necesidad histórica de las sociedades de tener: reyes, tiranos, emperadores, héroes humanos, demasiado humanos.

Desde luego que nadie recuerda a los constructores de  los jardines colgantes  de la antigua Babilonia sino a Nabucodonosor, nuestra memoria es tan corta como la oligarquía tan antigua.

También fueron olvidados los que construyeron las pirámides de Egipto ya que la humanidad eligió imaginar que vinieron seres de otro planeta a crear las maravillas del mundo antiguo. El sudor y su esfuerzo insignificante para los oligarcas de su tiempo siglos después termino convirtiéndose en un delirio para los humanos que difícilmente les importa el tiempo pasado.

Los griegos iniciaron aquel sueño de que el poder podría ser inteligente pero terminaron condenando a Sócrates a morir sin que nadie volviera a ser como él.

El sueño de los macedonios todo el tiempo termina en Alejandro intentando motivarlos para hacer otra hazaña imposible.

Los romanos no podían organizarse sin sus generales más insignes puesto que el poder siempre los consumía. Nerón lo dejo muy en claro con Séneca.

Los franceses recibieron a Napoleón después del exilio y estuvieron a casi nada de volver a conquistar Europa por la sola presencia del general que perdió azarosamente en Waterloo.

El mismo Brecht suponía el tirano Stalin era el puño de hierro que liberaría al mundo.

Las masas durante la historia han pretendido aliviar sus frustraciones acudiendo al amparo de tiranos insensatos, la libertad siempre termina presa de un supuesto libertador de la esclavitud y la servidumbre.

El hombre es el lobo del hombre, la tecnología solo incrementó las ambiciones más bajas e instintivas de la humanidad. Gog nunca dejó de poseer una voluntad implacable y una admiración mórbida por la historia de los tiranos.

Twitter: @ampd31FB: Alex Marengo

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