Yalitza y las vías del imperio. Autora: Adriana Moles

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Gran conmoción ha causado la lista de nominaciones al Oscar de la película Roma.

En concreto, la nominación como mejor actriz de Yalitza Aparicio, diferentes voces se han levantado para aplaudirla o criticarla y muchos han exhibido sus diferentes grados de clasismo, racismo o elitismo con ello.

Hay quienes la han tachado de “demasiado fea” para portar vestidos de diseñador o aparecer en las revistas de moda más famosas del mundo. Hay  “intelectuales” o incluso “académicos de la UNAM” que la han tachado de ser “utilizada” sólo como un pretexto para legitimar la hipocresía indigenista de la Academia o hay quienes incluso la han calificado como alguien que no tiene mérito actoral alguno, de ser un fenómeno de “moda” o una casualidad afortunada, porque no ha pasado por una academia de teatro.

El caso es que Yalitza representa el quiebre de varios imaginarios y pone en jaque el concepto del éxito en muchas de sus formas.

Cuarón ha abierto una puerta que se mantenía clausurada, dando entrada a toda la parafernalia del cine mundial a una mujer, una mujer de rasgos y origen indígenas, una mujer común y corriente, una mujer del pueblo mexicano.

Esto representa un hito histórico y va mucho más allá de una mera hipocresía el que los pontífices del éxito y la fama le hayan tenido que dar espacio a Yalitza en sus portadas y sus alfombras rojas.

Para quien dude de los méritos artísticos de Yalitza, podríamos hablar de su naturalidad, de su inmensa capacidad de improvisación dado el método utilizado por Cuarón en el que les avisaba poco antes de la escena las reacciones y los contextos, dándoles líneas a aprenderse, o no. Esto supuso un trabajo muy difícil para alguien de la experiencia de Marina de Tavira, con todo y su enorme entrenamiento como ella misma lo confiesa en varias entrevistas. Yalitza parecía fluir con este método de manera muy suave, ¿será porque el método aplicado por Cuarón pretende emular los procesos de creación espontánea de la vida misma? Procesos con los cuales Yalitza está sumamente familiarizada dado su quehacer como educadora de niños de preescolar. Aprendió mixteco y provocó en sus compañeros de trabajo los ecos y reacciones emocionales atinados, reaccionando ella también de forma precisa. Todo esto es ya suficiente para darle aplausos.

Pero iremos más allá. El reconocimiento a Yalitza pone en crisis los métodos formales de actuación y sus escuelas.

Me alegra que Yalitza no haya tenido que someterse a las torturas que muchos de los maestros de actuación someten a sus educandos, peculiares entrenamientos que han sido denunciados en múltiples ocasiones por los abusos que conllevan, me alegra que no tuvo que pasar hambrunas para conseguir la apariencia aceptada. Me alegra que para alcanzar el éxito no tuvo que pasar por el acoso sexual de ningún director o productor.

Yalitza luce sana, entera y feliz. ¿No será esto por lo que resulta irresistible también?

Los métodos actorales se están revolucionando.

Si el teatro es el espejo de la sociedad y –el cine, por ende– entonces Roma cumple cabalmente con este objetivo y Yalitza nos emancipa.

Nos emancipa de la creencia de tener que pasar por sendas “iniciaciones actorales” que dejan seres humanos rotos para poder accesar al arte.

Nos emancipa de la creencia de cumplir con rasgos físicos caucásicos para destacar.

Nos libera del elitismo de tener que pertenecer al gueto de las academias formales para tener acceso al arte.

Nos recuerda que el teatro y las artes escénicas se hicieron para ser vividas en comunidad y expresar la vida de los pueblos.

Nos recuerda que se puede cultivar un espíritu artístico desde la vida cotidiana.

Nos dice que la rehumanización es el único sentido posible del arte en estos días.

Cuarón logra magistralmente una subversión a todo el stablishment hollywoodense, y al sistema académico de actuación mundial y tal como las grandes revoluciones: lo hace por las propias vías del imperio.

Veremos una entrega de los Oscar diferente, quizá la Academia ve en Yalitza y Roma una oportunidad para conseguir rating. Quizá los falsos indigenistas se vanaglorien de que Yalitza esté nominada y celebrarán en huipil y huaraches confirmando su propio colonialismo.

No importa, la paradoja está configurada y el poder de expansión de la bomba democratizadora que accionó Cuarón está en marcha.

Quizá Yalitza gane el Oscar, quizá no. No parece importarle y eso también es muy subversivo. Dice que si no gana se regresa a su salón de kinder.

Yo voy a instaurar con su permiso, los premios “Yalitza” a todas las formas autodidactas en las artes.

Philippe Gaulier, el gran maestro de teatro, dice que el cometido del actor es mostrar “su hermosa humanidad”, algo que Yalitza logra a la perfección.

Adriana Moles @Adrianamoles1
Facilitadora de Procesos de Base
a través del Teatro comunitario.
Jurado Fonca 2018/2019
Fundadora de Zirka Centro de Estudios
del Humor

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