Inicio Opinión Y después del paro ¿qué? Autora: Emma Rubio

Y después del paro ¿qué? Autora: Emma Rubio

Después del paro del 9 de marzo ¿qué sigue? Muchas mujeres hicimos el paro convencidas de que era un acto muy simbólico en el que nuestra ausencia pretendía expresar más que cualquier grito de furia. Ya pasaron unos días y el miedo sigue, los feminicidios no han desaparecido y las desigualdades se siguen reproduciendo. ¿Acaso esto da la razón a todos aquellos y aquellas que vieron en este acto algo inverosímil y que de nada serviría? Obviamente como cualquier ser humano pensante, sabemos que los cambios no se gestan de la noche a la mañana, sin embargo, hoy me siento con algo que no existía en mi persona antes del 8 de marzo de este año, y eso es, esperanza. Hoy ando por las calles con esperanza pues al ver a tantas jóvenes caminando a mi lado el domingo pasado, pidiendo justicia, hermanadas con todas las que estábamos y las que ya no pudieron, unidas en un mismo sentimiento y con toda la furia que viene del dolor, de la impotencia, pero de las ganas de hacer algo.

En la Ciudad de México no faltaron los grupos de choque, esos que siempre han existido para perjudicar al poder en turno, sin embargo, acá en Quintana Roo todo fue pacífico porque desafortunadamente, somos un estado con alerta de género desde 2017 y la situación lejos de mejorar ha empeorado. Es por eso que el lunes pasado sí hice paro y lo hice con la convicción de que no cambiarían las cosas de modo inmediato pero que es claro que si nosotras no nos unimos y trabajamos en conjunto para lograr nuestra paz, muy difícilmente un cambio real se dará. Son aún muchas las mujeres que no creen en esta unidad de sororidad lo cual lamento mucho pero ya ni sus juicios, ni su falta de hermandad, acallará las voces de millones de mujeres que piden justicia, igualdad y bienestar. Por ello, hoy a aquellas mujeres que han decidido no unirse, no creer, incluso, a aquellas que decidieron politizar todo lo acontecido, hoy les digo por qué sí hice el paro:

  • Yo paré el 9 no para no moverme sino para con mi ausencia mover conciencias.
  • Yo paré el 9 porque creo en la unión, en la hermandad que se genera entre mujeres.
  • Yo paré el 9 porque creo en las mujeres, las admiro y me complace ser de un género tan maravilloso.
  • Yo paré el 9 porque tengo esperanza en las jóvenes y su valentía.
  • Yo paré el 9 porque confío que es el primer paso para poder lograr concebirnos como personas sin distinción alguna de géneros.
  • Yo paré el 9 porque creo en el derecho de libertad y en que todas merecemos andar por las calles sin tener miedo o sentir enojo.
  • Yo paré el 9 porque quiero y debo ser ejemplo para mis alumnas y sobrinas.
  • Yo paré el 9 porque creo en el poder de las acciones y en este caso, la inacción es una enorme acción de protesta.
  • Yo paré el 9 porque la realidad lo reclama, y no nos permite permanecer indiferentes.
  • Yo paré el 9 porque en verdad añoro el día en que ya ningún ser humano sufra la pérdida de una mujer amada.
  • Yo paré el 9 porque quiero que las mujeres que seguirán naciendo, sepan que hubo mujeres que ofrecieron su lucha para que ellas vivan seguras y felices.
  • Yo paré el 9 porque todas y todos merecemos existir con dignidad.

Estas son algunas de las pocas razones por las que paré y que nada ha tenido que ver con política porque este tema si bien debe ser prioridad de la agenda política y cada vez deben existir más políticas públicas enfocadas al género, es un hecho que es un gran problema social y que como todo problema social, la solución se encuentra en la sociedad. Así que hoy convoco a esas mujeres que decidieron no marchar ni hacer el paro a que a su modo se unan a esta causa que hoy tiene tintes de lucha pero que esperemos en poco tiempo deje de serlo y se convierta en una vida justa.

Pues sí, todas, independientemente de ideologías, creencias, gustos musicales, preferencias de colores, somos mujeres y queremos vivir en paz y experimentar una vida de bienestar y esto no implica ni ir en contra de los hombres ni odiar al mundo entero. Es tiempo de entender que ni los radicalismos, ni los conservadurismos tienen cabida en algo que per se es digno, legítimo y de una autenticidad que debemos procurar. No permitamos que nadie se cuelgue de esto para hacerse notar, ni que nos usen como estandarte político ni público. La sororidad es estar unidas, apoyarnos, acompañarnos, reconocernos y honrarnos pero nunca con afán de protagonismo ni reconocimiento, de lo contrario, sería una falacia.

@Hadacosquillas

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