El magistrado planteó que se vive un “escenario complicado” pues “hubo un albazo, una toma de la institución de manera ilegal”; dijo que alguien se esta beneficiando de esta crisis y que no se trata de un asunto fortuito
Francisco Félix | julioastillero.com
En el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) “existen dos presidentes: el que tiene la legitimidad, que soy yo, y el que se dice presidente porque tiene la mayoría de cinco magistrados”. Son palabras del magistrado José Luis Vargas Valdez, desde ayer presidente en litigio de dicho órgano jurisdiccional, quien habló con Julio Hernández para el programa Astillero Informa y aseveró que el Tribunal enfrenta una severa crisis, producto de un “golpe de Estado” orquestado por cinco magistrados, por lo que se impone la intervención en el conflicto de otros “poderes públicos “para hacer valer la ley”.
Vargas señaló que, “de alguna manera, le asiste la razón” al Presidente Andrés Manuel López Obrador quien hoy en la mañana calificó como una “vergüenza” lo que ocurre en el Tribunal y dijo que todos los magistrados deberían renunciar. Cuestionado respecto a si él atendería dicho llamado, Vargas respondió que sí, “si esa fuera la solución, sin duda”. Consideró que el TEPJF vive una “crisis constitucional provocada por cinco magistrados” que tendrían que ser los encargados de hacer valer el derecho y dar certeza al orden jurídico.
El magistrado planteó que se vive un “escenario complicado” pues “hubo un albazo, una toma de la institución de manera ilegal”. Narró que, en la sesión de ayer, hizo un llamado al orden y a “honrar nuestro estatus como jueces constitucionales”, pero no fue escuchado, por lo que, tras llamar a un receso, “de manera ilegítima llamaron a sesión sin atribuciones” y resolvieron que el magistrado Reyes Rodríguez Mondragón era el nuevo presidente del Tribunal. Se trata, dijo Vargas, de “una presidencia que no tiene validez legal”.
Vargas Valdez estimó que esta disputa judicial tiene que ser resuelta por la Suprema Corte “a la mayor brevedad”, con el fin de que “se decida quién tiene la legitimidad como presidente” del Tribunal, “pero que no sea a costa de la obstrucción de la justicia”. Dijo que inclusive el Senado podría intervenir pues es el poder que tiene “la última palabra en torno a las magistraturas”. Aunque dijo que siempre ha procurado que se respeta la autonomía e independencia del Tribunal, justificó que la intervención de otros poderes público se impone en esta ocasión, luego de que los propios magistrados pusieran en entredicho y violentaran a la institución.
El presidente en litigio del Tribunal consideró que “no es posible que haya ese nivel de golpeteo” hacia dicha institución “sin que alguien esté detrás”, por lo que puso en duda que simplemente se hayan reunido y puesto de acuerdo los cinco magistrados que pretendieron destituirlo. Acusó que la desestabilización en el órgano jurisdiccional “a alguien le debe estar favoreciendo”. Insistió en que la silla de presidente no es de su propiedad, pero le fue otorgada “a base de un procedimiento legal y legítimo”, por lo que su salida también “debe ser legal y legítima”, y no por la vía del “albazo político” o un “golpe de Estado”.
Finalmente, respecto a las acusaciones del periódico Reforma, que lo ha catalogado como #MagistradoBilletes, dijo que ese medio“permanentemente me ataca y me ha querido identificar como magistrado de la 4T. No es el caso”. Insistió en que ello es parte de los ataques agresivos que experimenta el Tribunal y enfatizó que no es algo fortuito.







