Francisco Félix | julioastillero.com
En entrevista con Julio Hernández para Astillero Informa, el doctor Ernesto Lammoglia señaló que Andrés Manuel López Obrador sí es mesiánico, pero esto, lejos de ser negativo, es un rasgo indispensable en todos los grandes líderes de la humanidad a lo largo de la historia. Dijo que tachan al Presidente de “loco” porque ya no pueden con él, y que nadie ha podido demostrar que padezca un solo síntoma de enfermedad mental.
El especialista indicó que los rasgos mesiánicos se encuentran en todos los líderes políticos a lo largo de la historia, como Lenin, Mao, Ernesto “Che Guevara” o Benito Juárez. “Todos los grandes líderes que tratan de cambiar la historia de la humanidad (…) tienen que tener esa actitud. ¿Cómo se va a ser revolucionario si no se siente o se piensa como el “Che” Guevara?, que, acabando de servir por un país que no era el suyo [Cuba] (…) se va a luchar por la revolución a Bolivia”.
Lammoglia citó el caso de Juárez, quien fue Gobernador de Oaxaca, ministro de la Corte, sufrió la muerte de varios hijos y vivió en el exilio. “Por supuesto que tenía que ser mesiánico. ¿Qué esperaban? ¿Qué fuera un mediocre que a la primera se echara para atrás? Pues no”. Se tiene que ser así, pues es una condición de los grandes líderes de la humanidad, aseguró.
Cuestionado respecto a si el actual gobierno ha cumplido con sus expectativas, el médico señaló que sí, sobre todo en dos temas: honestidad y lucha contra la corrupción. Considero que tenemos “el mejor gobierno que esperábamos” durante los últimos 60 años, con el que ha terminado la etapa de gobiernos neoliberales, por lo que estamos ante un renacimiento. Sin embargo, indicó que “todos los partos son dolorosos”, a menos que se use anestesia y ésta, durante años, fueron los medios de comunicación, el futbol, las telenovelas, mismas que hoy han perdido fuerza.
Finalmente, Lammoglia consideró que durante el sexenio de Peña Nieto y los anteriores, el país estaba en una quiebra moral, económica y, sobre todo, ética, porque “estábamos invadidos y permeados pro la corrupción” y la impunidad, además, de que el “país estaba siendo literalmente rematado” a extranjeros y no había manera de pensar en una mejora siguiendo ese rumbo, por lo que, concluyó, el cambio era indispensable.








