Veremos nuevas realidades. Autor: Ignacio Betancourt

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Bandera mexicana

¿Es México un país que se renueva, o sólo una reiteración de gatopardismo? Eso dependerá de los mismos nuevos viejos ciudadanos. El agobio y el hartazgo del sistemático abuso que gobiernos priístas y panistas (y perredistas y anexos) han propiciado a la población durante décadas ¿ha incrementado la dignidad popular, o  ha vuelto masoquista a la ciudadanía?¿Tanto abuso se ha convertido en una costumbre, o ha fortalecido la indignación?

Los días actuales van a mostrar aspectos inimaginables de lo que las mayorías son capaces de realizar. Todo puede suceder en estos significativos momentos nacionales y trascendentes, y como ningún pueblo se suicida, veremos nuevas realidades, nefastas o gloriosas (es un misterio que puede irse descifrando). Cada mujer y cada hombre en el país está en la posibilidad de ser su propio Zapata, su propio Villa, o su renovado Salinas de Gortari. Son momentos de gran incertidumbre y de posibilidades inimaginables para millones.

Resulta que hoy es el momento de una amplia renovación y habrá que aprovecharlo ahora, o quién sabe cuándo se volverá a poder intentarlo. No es menor el actual compromiso de millones a favor de ellos mismos. El futuro, esa cosa incierta e impredecible, puede comenzar a construirse desde ahora, se trata de que niños y jóvenes, hombres y mujeres de todas las edades se comprometan con lo desconocido (pero más o menos pronosticable). Un mañana que muchos no verán, pero que muchos otros, sus descendientes, padecerán o gozarán a partir de lo que los mexicanos de 2018 hagan (de los ciudadanos de hoy depende lo que más pronto que tarde habrá de ocurrir).

La vida actual será un privilegio si se comienza a lograr un mejor país (y un mejor mundo) para los niños y los jóvenes de hoy, y además sabiendo que no necesariamente depende de líderes (aunque puedan facilitar u obstaculizar los intentos) sino de cada ciudadano, de cada simple y sencillo ciudadano. Es extraordinario saber que desde ahora se puede contribuir (con mayores o menores esfuerzos) a ese desconocido porvenir que debe ser mejor que el presente. Un país en donde los más ignorantes y ojetes no sean quienes gobiernen y decidan los pensamientos, los deseos y la realidad de millones de seres humanos. Es probable que hoy muchos niños y adolescentes no imaginen aún lo que puede esperarles en su propio país dentro de pocos años, si permiten que este  México actual tan impune y corrupto permanezca cuando los niños dejen de serlo y los jóvenes se vuelvan adultos, y se multipliquen los ubicados en la llamada “tercera edad”.

El poeta turco Nazim Hikmet (1902-1963) escribió: Si yo no ardo,/ si tú no ardes,/ si nosotros no ardemos/ ¿cómo de las tinieblas haremos claridad?

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1 COMENTARIO

  1. Creo que desde Guadalupem no te leía nachito, creo que ya pasaron 20 tantos años (desde que ando en Puebla). Creo ya rayas en lo profeta: porque no llamas a la credulidad de los incrédulos que somos la mayoría que no salimos del shock electoral, del deshilachado tejido social, descreídos no solo de las masas, si no también desde lo mas cercano el grupo, el barrio, del tan distante referente social. Solidaridad acabo con la solidaridad. Como la ves tú desde la dramaturgia porque tenemos tanta weva política, escribe un drama sin dramas.

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