Verdades, mitos y mentiras alrededor de la consulta popular. Autor: Venus Rey Jr.

Finalmente se llevó a cabo la consulta popular. Hay una serie de verdades, verdades a medias, mitos y mentiras que me gustaría abordar y aclarar.

Sobre la pregunta

En primer lugar, la cuestión de la pregunta. La pregunta original enviada por el presidente López Obrador a la Corte, para que fuera calificada, era:

“¿Está de acuerdo o no con que las autoridades competentes, con apego a las leyes y procedimientos aplicables, investiguen, y en su caso sancionen, la presunta comisión de delitos por parte de los ex presidentes Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quesada, Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto antes, durante y después de sus respectivas gestiones?”

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Salta a la vista, incluso para un estudiante de primer semestre de Derecho, que esta pregunta iba a ser cambiada por la Corte, como sucedió y en su momento comenté: la moción de AMLO para que la consulta tuviera lugar fue constitucional; no obstante, su pregunta rompía principios elementales del procedimiento, como la presunción de inocencia.

Se ha dicho que la pregunta quedó muy vaga tal como la formuló la Corte, y es verdad. Pero, no nos hagamos tontos: todo México sabía que el objetivo de la consulta era preguntar a la ciudadanía si estaba de acuerdo o no en someter a juicio a los expresidentes. López Obrador y Morena se encargaron de que todo mundo lo supiera –hasta en UK–, así que sería injusto culpar a la Corte de la insuficiente convocatoria que vimos el domingo 1 de agosto –insuficiente en términos constitucionales.

Sobre la fecha

En segundo lugar, la cuestión de la fecha. Se acusa al INE, a los medios y a los adversarios del presidente, de no querer incluir la consulta el día de la elección federal, o sea, el 6 de junio pasado. La consulta no podía hacerse caprichosamente en cualquier fecha. La fracción VIII del artículo 35 constitucional ordena que han de realizarse el primer domingo de agosto. Esta disposición se incorporó al texto constitucional el 20 de diciembre de 2019. En esa fecha, Morena y sus aliados contaron con una aplastante mayoría en ambas cámaras del Congreso de la Unión. Así que si se fijó el primer domingo de agosto, fue porque así votaron al menos las dos terceras partes de los legisladores en cada cámara y más de la mitad de las legislaturas estatales. No fue, pues, porque el INE, los medios o los malvados adversarios de López Obrador lo hubiesen querido.

Sobre la difusión

Algunos consideran que fue poca la difusión que se le dio a la consulta en medios, lo cual es verdad. Incluso algunos acusan que hubo un boicot por parte del INE, de los medios y de los adversarios del presidente para hacer fracasar la consulta. Quizá la difusión no fue suficiente, pero hay que señalar que el Congreso de la Unión –con asfixiante mayoría de Morena y aliados–, no el INE, fue quien determinó que la difusión iniciara el 15 de julio, y lo hizo porque la Constitución ordena que durante el tiempo de la difusión debe suspenderse toda información gubernamental, lo cual equivalía a poner en “mute” al presidente en sus mañaneras: mientras más durara la difusión, más tiempo se silenciaba al presidente. Quizá pensaron los morenistas que no haría falta tanta difusión y que la sola convocatoria de López Obrador sería más que suficiente, pero ya se vio que no. De cualquier manera, sostener que el pueblo no salió a votar porque fue manipulado se contrapone a lo que siempre ha dicho AMLO: que el pueblo es sabio. No nos hagamos los desentendidos: todo México sabía de qué se trataba la consulta y cuándo tenía lugar. Negarlo equivale a negar la capacidad de comunicación del presidente y negar la utilidad de sus conferencias de la mañana. Si el pueblo no acudió masivamente a las casillas, o bien es tonto y los enemigos del presidente lo engañaron –lo cual niego, porque yo he sostenido y sostengo que el pueblo sí es sabio–, o simplemente esta consulta no interesó lo suficiente. Aquí hay que aplicar la navaja de Ockham.

Sobre el número reducido de casillas y el costo

Algunos ven en el reducido número de mesas instaladas un fehaciente boicot del INE. Tampoco faltan los que directamente acusan al presidente López Obrador de tirar a la basura 500 millones de pesos. Los dos temas están relacionados y rodeados de mitos. La verdad es que no hubo presupuesto para la consulta popular. A pesar de que el INE solicitó en 2020 una ampliación presupuestal para la organización de la consulta, el Congreso, por órdenes de López Obrador, no la aprobó. El presupuesto 2021 para el INE no contemplaba la realización de la consulta, así que el INE tuvo que obtener ese dinero de su propio presupuesto, que a su vez había sufrido un recorte de 870 millones para el presente ejercicio, y logró él mismo re-asignarse la cantidad de 500 millones de pesos. Con ese dinero pudieron instalarse alrededor de 57 mil mesas receptoras, un poco más de la tercera parte de las casillas instaladas el 6 de junio. Cada mesa receptora atendió, más menos, lo de tres casillas. Si uno buscaba dónde votar en la página del INE, obtenía una mesa receptora cercana a donde votó el 6 de julio. La capacidad para acoger la totalidad del padrón electoral estaba garantizada. Así que es exagerado decir que el INE boicoteó la consulta. También es inexacto decir que el presidente tiró 500 millones a la basura.

¿Hubo más votos en la consulta que los votos que obtuvo la oposición el 6 de junio?

Algunas personas afines al presidente López Obrador –Epigmenio Ibarra, Abraham Mendieta, Citlalli Hernández, Gerardo Fernández Noroña, Mario Delgado, etc.– han puesto sobre la mesa una extraña comparación que no alcanzo a comprender del todo, pero puesta sobre la mesa la comento. Fernández Noroña, por ejemplo, dijo que “con dinero de la Embajada de los Estados Unidos, el PAN y el PRI tuvieron menos votos [el 6 de junio] que la participación de ayer en la consulta.” Abraham Mendieta, en el mismo sentido, apuntó: “lo que llamaron consulta patito tuvo casi los mismos votos que el principal partido opositor en México hace un mes. Y con tres veces menos casillas.” Esto es parcialmente cierto, y, consecuentemente, parcialmente falso. En la consulta votaron 6,663,208 ciudadanos, o sea, el 7,11% del padrón electoral, muy, muy lejos del 40% que exige la constitución para que el resultado sea vinculante. En la elección federal del 6 de junio, la coalición PAN-PRI-PRD obtuvo 12,575,879 votos, sólo 226,512 menos que la coalición Morena-PT-Verde, que obtuvo 12,802,391. Considerado el voto por coaliciones, es prácticamente un empate entre Morena-PT-Verde y PAN-PRI-PRD. Ahora bien, es verdad que el número de votos en la consulta del 1 de agosto es mayor al que obtuvieron PAN o PRI por sí solos el 6 de junio: 3,828,228 y 2,715,123 respectivamente. Pero si así consideramos las cosas, también el número de los que votaron en la consulta es mayor a los votos que obtuvo Morena por sí sola el 6 de junio: 6,571,127. ¿Qué nos dice eso? Nada. Nos dice que los que votaron el 1 de agosto son los que van a votar siempre por el presidente y por lo que él promueva. Yo no sería tan triunfalista si fuera funcionario de Morena o consejero de AMLO –a lo mejor me correría por ser tan franco–. El 6 de junio la oposición en su conjunto obtuvo 22,798,242 votos y Morena y aliados 24,327,567. La diferencia es muy pequeña: apenas 1,529,325 votos. Si usted no cree estos números, puede corroborarlos en este link oficial: https://computos2021.ine.mx/votos-distrito/mapa

¿Fue la consulta el “tiro de gracia” al malvado régimen neoliberal?

Manejando también números muy alegres, Epigmenio Ibarra afirmó en su video-columna de Milenio, que la consulta es el “tiro de gracia” al antiguo régimen –tal vez yo mismo manejaría números alegres si recibiera 150 millones de pesos del gobierno federal, como los recibió Epigmenio–. Dijo este incondicional soldado de López Obrador que si se “toca” a los expresidentes, todo se les viene abajo [al antiguo y malévolo régimen neoliberal]: o sea, la oposición está muerta, y ya muerta recibió el “tiro de gracia” con la consulta –llama la atención que Epigmenio use un término propio del narco: “tiro de gracia”–. La verdad es que quien no está “tocando” ni haciendo nada a los expresidentes son el actual gobierno y la Fiscalía General de la República. Como la comedia de Shakespeare: too much ado about nothing. Yo esperaba –y millones de mexicanos esperaban– al inicio de este sexenio ver tras las rejas a algún expresidente, pero estamos casi a la mitad de la administración y no ha pasado nada. Los que no están “tocando” a los expresidentes son los nuevos gobernantes. ¿Cuál “tiro de gracia”? Por favor. Yo sé que lo que comento en este párrafo cae en el hígado a los seguidores del nuevo régimen, pero es la verdad. Mientras los expresidentes sigan muy contentos y tranquilos pitorréandose de López Obrador y de la Fiscalía General de la República, y ésta siga inactiva y no investigue; mientras no veamos a los expresidentes en verdaderos aprietos legales, estas consultas no serán más que un show y un mal chiste.

¿Éxito o fracaso?

El presidente López Obrador aseguró el lunes tras la consulta que ésta había sido un gran éxito. Todos los morenistas dijeron lo mismo y aplaudieron. Entiendo que así se conduzcan. Ni modo que apareciera López Obrador descompuesto en la mañanera diciendo: “oh, Dios, ha sido un descalabro del tamaño de la refinería de Dos Bocas”. Por supuesto que no. Así son todos los políticos, y en eso sí que son todos iguales. Pero la verdad es la verdad. Si uno convoca a 92 personas a una fiesta –la fiesta de la democracia–, pero sólo llegan 6, ¿se puede decir que la fiesta ha sido un éxito? Pero más allá del símil, si la constitución exige el 40% de participación para que el resultado de la consulta sea vinculante, y sólo se logra el 7.11%, ¿es esto un gran éxito, como dicen López Obrador y Sheinbaum? Con el debido respeto, creo que no, y ellos lo saben; lo que pasa es que no pueden admitirlo públicamente. Y lo mismo con el sentido de la votación: casi todos los que participaron votaron por el sí. Y he aquí otro símil: en un concierto de Iron Maiden lo más probable es que casi todos los asistentes sean fans de esa rockera banda. Lo mismo con los que acudieron a la consulta: son captive fans. Ahora bien, se puede decir que es un primer ejercicio democrático, y a lo mejor no está mal así considerado: en términos absolutos, 6.6M de personas no es un número que habría que menospreciar; pero en términos constitucionales, fue insuficiente, por más que se le dé vueltas al asunto.

Bienvenida la democracia directa

Como demócrata que soy, he siempre sostenido desde mis tiempos de profesor de Derecho Constitucional, allá a mediados de los años 90, que las instituciones de democracia directa son necesarias. En mi tesis de licenciatura en Derecho (1995) propuse la incorporación de la revocación de mandato, del plebiscito, del referéndum, de la consulta popular, y de la iniciativa legislativa. Qué bueno que algunas de estas instituciones ya están en nuestra constitución. Esa es una conquista del pueblo mexicano, y hay que reconocer que la revocación de mandato se incorporó al orden normativo por moción del presidente López Obrador. Pero también hay que reconocer que la consulta popular se incorporó al texto constitucional en agosto de 2012 y que la Ley Federal de Consulta Popular se creó en marzo de 2014, tiempos del “malévolo” neoliberalismo.

Venus Rey Jr.
Venus Rey Jr.

Compositor de música sinfónica, escritor, ensayista y académico. Licenciado en Derecho por la Universidad Iberoamericana y Maestro en Filosofía por la Universidad Anáhuac. Su obra musical ha sido presentada en Estados Unidos, Rusia, Alemania, Reino Unido, Italia, Polonia, Ucrania, Austria, Argentina, Perú y México. Ha grabado diez discos de sus composiciones y publicado dos libros de narrativa, tres volúmenes de poesía y diversos ensayos jurídicos y filosóficos en revistas especializadas de la Universidad Iberoamericana, el ITAM y la Universidad Anáhuac. Es colaborador de Grupo Fórmula. Escribe en el diario El Economista y en las plataformas digitales de los periodistas Eduardo Ruiz Healy y Julio Hernández “Astillero”.

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