Escribe Juan Becerra Acosta en La Jornada de hoy: “Igual de dañina y peligrosa que un mal gobierno es una mala oposición que en lugar de abonar utiliza repudios para intentar que el gobierno fracase con un fallo que impactaría en el bienestar de toda la población. Por ello la buena oposición no entorpece ni torpedea acciones o programas de gobierno con la única intención de sabotear a su rival político o beneficiar intereses ajenos a los soberanos; al contrario, propone alternativas que construyen, critica cuando es edificante y no difama; hace política y no politiquería; presenta proyectos pero no demagogia.”
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Escribe Juan Becerra Acosta en La Jornada de hoy: “Igual de dañina y peligrosa que un mal gobierno es una mala oposición que en lugar de abonar utiliza repudios para intentar que el gobierno fracase con un fallo que impactaría en el bienestar de toda la población. Por ello la buena oposición no entorpece ni torpedea acciones o programas de gobierno con la única intención de sabotear a su rival político o beneficiar intereses ajenos a los soberanos; al contrario, propone alternativas que construyen, critica cuando es edificante y no difama; hace política y no politiquería; presenta proyectos pero no demagogia.”