Vacuna anti drogas. Autor: Iván Uranga

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Toda adicción comienza con dolor y termina con dolor,
atrás de ella siempre hay una autoestima mal acomodada.
I.Uranga

Legalización de la Mariguana
Niños de la calle
Chinchachoma
Pertenencia y autoestima
De país productor a consumidor
Juntos por la Paz
Internet, la nueva droga

El problema del narcotráfico y de toda la cultura de destrucción que se da a su alrededor no puede ser abordado desde la violencia porque la violencia misma es uno de los factores más importantes de su origen, y todo el empeño que se dedique a trabajar con los adictos a las drogas es un placebo, porque el problema no es el consumo, ni la producción, ni los narcotraficantes, el problema es: ¿por qué se consumen las drogas?, mientras no se dirijan los esfuerzos de la sociedad a combatir el origen del problema cualquier esfuerzo es un paliativo que de ninguna forma servirá para abatir el problema.

Como lo comenté en mi artículo anterior sobre el tema (Mary Juana saldrá del clóset. Monsanto y Coca Cola detrás del negocio de la mariguana legal.) se han realizado infinidad de investigaciones para poder determinar cuál es el origen del consumo y hace algunos años se experimentó con un grupo de primates el consumo de drogas, en donde pusieron a su alcance drogas y se descubrió que mientras más alto están en la pirámide de roles en su sociedad es menor el consumo, a tal grado que el “alfa” de la manada aunque tenía acceso a las drogas igual que todos, no consumía ninguna, este experimento fue determinante para entender dos cosas básicamente, que el consumo como concepto es el primer problema que se observa, es decir, si estos primates no hubieran tenido a su alcance las drogas no sabrían de ellas y lo otro es que su consumo está ligado a la insatisfacción; un alfa que tiene resueltas todas sus necesidades no necesita de placebos. Pero existen factores en la vida social de los humanos a los que no están expuestos los otros primates.

Una de las fuentes más prolíferas de mi conocimiento propio fue el trabajo que realizamos con los niños de la calle. Durante muchos años mi única intención de vida fue apoyar a niños y jóvenes en situación de calle en diversas partes del mundo, ahí uno de los principales problemas son las adicciones por lo que fue necesario tratar de entender su origen, y efectivamente es multifactorial pero una de las constantes que encontramos en todos los casos es la falta de pertenencia. Descubrimos que el origen de los niños de la calle no es la pobreza, sino la falta de pertenencia, es el hecho de no sentir que se pertenece a sus familias lo que los aleja. Pudimos encontrar niños de familias con muchos recursos o hijos de políticos viviendo en la calle pero entre los miles de niños que habitan las calles no encontráramos uno sólo que fuera judío, y no es que me interese en los más mínimo exaltar las virtudes de una religión, pero la pertenencia que tienen los niños judíos a su comunidad evita que bajo ninguna circunstancia abandonen su núcleo familiar. Si los niños de cualquier religión o condición social sintieran pertenencia en su núcleo familiar aunque este estuviera en la miseria, se podrían morir de hambre pero juntos.

La pertenencia es tan importante que cuando encuesté a todos los menores del Tutelar de Menores en San Fernando Tlalpan llamado “La Amarilla” ante la pregunta de por qué se encontraban detenidos, el 100% me contestó: porque soy asesino, porque soy drogadicto, porque soy violador, porque soy ratero, es decir, ninguno me contestó porque maté, robé, violé, todos contestaron SOY, ese es su grado de identidad,se les marginó tanto que su actividad delictiva es la forma de SER parte de la sociedad, al igual que con los niños en situación de calle que atiende (o atendía) el gobierno, cuando platicabas con ellos todos te decían SOY niño de la calle, por fin habían conseguido una identidad de pertenencia que era fomentada por el gobierno.

Algo que destacó nuestro trabajo a nivel internacional, es que en el caso de niños menores de 12 años con adicciones teníamos un 100% de rehabilitación, hecho que nos permitió por ejemplo evitar que se construyera un centro tutelar para menores en Cancún y que en su lugar abriéramos la Casa Mar (Menores en Alto Riesgo) en los 90tas, modelo de atención que se tuvo que abandonar por el alto nivel de corrupción de las autoridades y porque al enterarme que existía tráfico de menores para prostitución por catálogo para los hoteles de lujo, en donde estaban involucradas las autoridades y las familias de los niños, tuve que terminarles el negocio de una forma poco ortodoxa, por lo que no hubo más remedio que salir del estado. La clave de nuestro modelo de atención nos la dio Alejandro García Durán alias “El Padre Chinchachoma” que tuve la fortuna de que me invitara a describir a través de un modelo de atención lo que él ya hacía con mucho éxito desde 1979, en donde después de convivir cuatro años con los niños en la calle, logró entender las causas que originaron su salida a la calle y las consecuencias de su sobrevivencia en la misma. Y fundó los “Hogares Providencia”, ahí en casas que son mitad casa y mitad calle comenzó una labor que no abandonó hasta su muerte en 1999. Chinchachoma (como fue bautizado por los niños chilangos que en un extraño caló significa “sin pelo en la cabeza”) tenía un extraordinario 70% de rehabilitación por consumo de drogas en sus hogares, muchísimo más que las instituciones oficiales que a la fecha no logran llegar al 30%. Analizando su modelo, descubrí que estaba basado en la culpa, como buen cura (por cierto excomulgado por irreverente) descubrió que la calidad afectiva, la culpa y el castigo, era la receta ideal para ayudar a estos jóvenes y se le podía ver rompiendo vasos para decirle a un niño que el vaso no importaba, que él era más importante, así que si un niño dentro de la casa rompía un cristal, Chinchachoma rompía dos, sólo para que los niños vieran que no existía ninguna cosa más importante que ellos, establecía una relación emocional con cada uno de los niños a tal grado que dormía con ellos, era muy común encontrarle acostado abrazando a alguno de los niños, acción que como se podrán imaginar dio pie a una serie de innumerables denuncias, en lo personal puedo dar fe de que no abusaba de ellos, ni tenía ningún tipo de acercamiento, ni contacto sexual, porque lo investigué a fondo, sólo era la actitud de un padre amoroso ante sus hijos y por ejemplo a esta actividad dentro del modelo Chinchachoma se le llamo “Osmosis Psíquica”, muchas de las acciones de Chinchachoma desde afuera podrían verse como muy extrañas; era común verle quemarse los brazos con su inseparable puro si alguno de los niños se había portado “mal” él se castigaba mientras le decía a los niños que lo hacía porque alguien debía ser castigado por el hecho y como él los amaba no los iba a lastimar nunca, si llegaba a una casa y encontraba comida echada a perder, él se la comía con hongos y gusanos enfrente de los niños mientras les decía que la comida no se podía desperdiciar y que como ellos no la habían comido él ahora tenía que comerla así y poner en riesgo su vida. Como podrán imaginar un hombre con esa calidad de chantaje emocional cuando les pedía a los niños que no se drogaran, dejaban de hacerlo por culpa y miedo a que él se castigara, a eso le llamamos “Trauma Positivo”. Si está usted pensando que mi amigo Chinchachoma estaba loco, no le resta razón, pero bendita locura que salvó a miles de niños, que sin él no hubieran tenido otra oportunidad de vida. Obviamente nuestro modelo de atención no tenía los sesgos católicos, ni la “osmosis psíquica” del Chincha, pero aprendimos que con calidad afectiva, confianza y muchos “traumas positivos” se podían hacer “milagros”, los niños nos llegaron a tener tanta confianza, que cuando eran invitados a ver una película, les recogíamos su droga porque sabían que a la salida se las regresaríamos, no podíamos partir de un modelo restrictivo, cuando decidían dejar las drogas nuestro acuerdo con ellos era: Cuando tengas ganas de drogarte ven a verme, si yo no te puedo quitar las ganas yo te doy la droga. Y tuve que ser payaso, cirquero, cuentacuentos, futbolero, equilibrista, cocinero y lo que fuera necesario hasta que pasaba la ansiedad, más de una vez tuve que convertir a los niños en aves y los puse a girar en una cuerda a 20 metros de altura, pero nunca tuve que darle drogas a ninguno, porque sabía que si no lográbamos el objetivo se las hubiera dado. 

Durante mi experiencia trabajando con los niños en la calle, en una ocasión tenía que trabajar con dos grupos de niños a los que sólo los separaba una avenida, unos trabajaban en un centro comercial y otros en una gasolinera. Los del centro comercial no se drogaban y los de la gasolinera sí, excepto uno, situación que era muy extraña, porque por pertenencia los niños tienden a imitar a los otros niños y en caso de las drogas inhalables como la gasolina o el cemento, el daño es permanente en periodo muy corto, así que si no se trabaja rápido con los niños, después tendrás que enfrentarte a niños con retrasos provocados por el aniquilamiento de las neuronas; cuando logré investigar por qué este niño no se drogaba, la causa era un “trauma positivo”, porque al igual que los niños de Chinchachoma a este niño una maestra en preescolar que era el único referente emocional del niño le había dicho que no se drogara, por lo que estaba impedido emocionalmente para hacerlo. Tengo miles de historias de muchos años de trabajar con los niños en situación de calle en muchas partes del mundo, que me llevaría varios libros contarlas, acá lo que queremos es tratar de explicar cuál es el origen del consumo y como podrán ver, las constantes son la falta de pertenencia y de afecto, que si se lo sumamos a la primitiva necesidad de tener cubiertas nuestras necesidades básicas: seguridad, alimentación y abrigo, podríamos comenzar a entender esta problemática, porque hasta el hambre es un buen pretexto para drogarse, de las cosas más dolorosas de esta experiencia fue descubrir a una niña de 4 años drogándose con las emanaciones de las cloacas para evitar sentir hambre.

Podemos afirmar que la causa del consumo de drogas es una: La autoestima dañada. Y se da por falta de pertenencia, falta de calidad afectiva, la violencia, el hambre, la inseguridad, el frío, pero también el hedonismo y el consumismo, porque existe gente que tiene la autoestima dañada y se droga por placer y sólo por consumir (el consumismo es una enfermedad de nuestros días). En todo caso la constante en cualquiera de los casos es que no les gusta el mundo como está, cómo viven a su alrededor y ante la impotencia de cambiar o de cambiarlo, el distorsionarlo se vuelve una opción. Millones de jóvenes ahora han encontrado esa pertenecía en la virtualidad de las redes sociales, que consumen como placebos de su realidad y ahora no pueden vivir sin su dosis diaria de Twitter, Facebook, Youtube o Instagram con lo que consiguen la evasión de su realidad al igual que las otras drogas, a tal grado que ha trascendido la virtualidad y esta realidad alterna determina su realidad tangible, registrándose más suicidios por el consumo en las redes sociales que por el consumo de las otras drogas. El problema es que ya está incrustado en la médula de la sociedades a tal grado que se ha vuelto determinante hasta para los gobiernos, gobernar a través de “las benditas redes sociales” y empoderar a sus usuarios como una estrategia más de control, por lo que ahora las protestas sociales son virtuales, situación altamente favorable para quien gobierna.

Es muy claro que mientras existan consumidores habrá drogas y mientras más consumidores más y diversas drogas se comercializarán, como todo dentro del capitalismo es una cuestión de oferta y demanda, y por lo menos en mi país México lo que nos trajo la globalización y el neoliberalismo fue en tres décadas pasar de un país de producción y trasiego de drogas hacia Estados Unidos a ser un país consumidor, desde el comienzo de la guerra de Felipe Calderón en 2006 contra el narcotráfico se ha incrementado el consumo en un promedio de 50% anual de forma exponencial como reflejo del incremento brutal de la violencia y pasamos en 13 años de 100 mil consumidores a 18 millones según datos de la Secretaría de Salud México que hasta 2017 se tenían registrados 12 millones y en el último año se reporta un 57% de incremento. Por lo que entendemos la necesidad del estado de implementar un programa emergente contra el consumo de drogas llamado “Juntos por la Paz” (https://www.gob.mx/juntosporlapaz) al que le deseamos la mejor de las suertes.

Pero sabemos que si los programas que se implementen para combatir la drogadicción no van acompañados del abatimiento del hambre, la inseguridad y una trasformación radical del modelo educativo incorporando por ley a los padres y a la comunidad en el proceso, no existirá nunca la posibilidad de revertir el consumo exponencial de las drogas que están viviendo nuestras sociedades. Las únicas posibilidades reales hasta hoy son esfuerzos en pequeñas comunidades. Un problema que enfrentamos dentro de las comunidades originarias y alternativas es que se ha perdido el sentido ritual del consumos de drogas naturales (la mariguana, el peyote, la hoja de coca, los hongos y algunas flores) ahora su mayor consumo es de “forma recreativa”, incluso muchos jóvenes alternativos que tienen un grado de consciencia más alta y que trabajan en pro de la naturaleza, buscan el consumo de drogas naturales por la misma autoestima dañada y es imposible su prohibición; hace muy poco se hizo una muy larga lista con los alumnos universitarios de las drogas que acordaron no consumir dentro de la institución, incluido el tabaco y el rapé y al siguiente día encontré a unos alumnos drogándose con cocoa, que la aspiran como la cocaína y tiene efectos estimulantes, ellos me argumentaron que la cocoa no estaba en la lista ¿y cómo prohibir el chocolate? por lo que tuvimos que hacer un experimento en el que evaluamos su rendimiento intelectual con droga y sin droga, y sólo así viéndose ellos mismos videograbados y analizados es que decidieron cada uno no hacerlo en clase.

Uno de los principales problemas que enfrentará el programa antidrogas del gobierno, es el otro programa del gobierno que entrega dinero a adolescentes con todas estas carencias de pertenencia y autoestima, desafortunadamente el gobierno está partiendo de su necesidad de dar y no de la necesidad real de los jóvenes, el trabajo efectivo es partir de la necesidad objetiva, no lo que ve la buena voluntad ni la que observa el niño, la real que en este caso es el desarrollo. Me piden que ponga ejemplos: Si usted tiene “buen corazón” y ve a un niño de la calle sin zapatos, lo primero que hará es comprarle zapatos, lo primero que hará el niño es vender los zapatos porque “lo que necesita” es jugar a “las maquinitas” porque según las estadísticas, el 70% del ingreso de un niño de la calle es usado para eso, el niño de la calle no necesita zapatos, ni dinero, maquinitas, lo que necesita es pertenencia y calidad afectiva, por lo que los jóvenes que están recibiendo ese dinero del gobierno, lo usarán para lo que cada uno crea que es su necesidad y por desgracia muchos de ellos comprarán alcohol y drogas porque es “lo que necesitan”, al igual que más del 50% del dinero de “oportunidades” o “prospera” acababa en las cantinas ambulantes que viajaban atrás de los responsables de entregar el “apoyo”.

A ninguna esfera del poder le interesa realmente acabar con las drogas, la pobreza y la inseguridad, porque son negocio, y no es una opción de los dueños del mundo terminar con su poder. Piense por un momento qué sería del poder económico sin el consumismo, de las religiones sin el hambre, o de los gobiernos sin las guerras, pregúntese por qué a Nestlé, Coca Cola, Monsanto y a personas como Vicente Fox les urge que se legalice la mariguana. El legalizar la mariguana sólo es un cambio de dueños del negocio, porque las diferentes drogas son tantas como la imaginación humana, muchas de ellas son venenos químicos que nunca serán legalizados, por lo que el submundo violento alrededor de las drogas seguirá existiendo con o sin mariguana, sólo que ahora el mercado oficial de drogas tendrá a la mariguana entre las que podrá comercializar para su consumo, como lo hace con el azúcar refinada que es mucho más adictiva que la mariguana y más mortal.

Si es usted un adolescente o adulto consumidor no crean en remedios mágicos de inyecciones o hierbas que los sacarán de las drogas, sólo reparando su autoestima dañada con su fuerza de voluntad y un grupo de apoyo podrá lograrlo, porque aún con la falta de seguridad y en la pobreza, habemos millones que vivimos la misma realidad que ustedes, algunos con historias mucho más violentas que las suyas que sólo con un alma fuerte, carácter, pero con pertenencia y afecto no tenemos la necesidad de drogarnos.

Y para que no se sienta decepcionado o decepcionada aquí les dejo la “Vacuna anti drogas”  mencionada en el título de este artículo: Hasta antes de los 12 años sólo con pertenencia y con calidad afectiva se puede rehabilitar y evitar el consumo de drogas, con acciones tan simples como obligarse a todas las noches compartir un diálogo juntos todos, tal vez durante la cena (si hay para la cena) y comentar cada uno qué fue los que hicieron durante el día de forma asertiva, para que nuestros hijos e hijas también comenten qué hicieron y se les valore como parte de ese colectivo y sientan que también aportan a lo que son como familia y por favor no aleje a los menores de los problemas familiares, si no hay dinero para renta o hay algún enfermo o algún problema que afecte a todos debe saberlo y sentirse parte de todo ello. Les comparto una liga de cuáles son los principios educativos de los judíos que no nos haría daño pensar en ellos (http://cort.as/-MMX9

Aprendan y enseñen a escuchar, les comento que las cuatro competencias lingüísticas son escuchar, hablar, leer y escribir y son en ese orden, para poder escribir, debemos saber leer, para saber leer, debemos saber hablar y para saber hablar debemos saber escuchar y no existe ni en la casa ni en la escuela un solo programa que nos enseñe a escuchar, y por favor quiéranse mucho y abrácense y díganselo, la finalidad de la vida no es tener cosas, lo único que queremos para nosotros y para los nuestros es ser felices y eso es mucho más simple de lo que creemos, sólo basta hacer consciente nuestra respiración, nuestro andar y nuestro amor por nosotros y los otros, y vivir plenamente aquí y ahora.

La vida es una construcción consciente.

Iván Uranga

@CompaRevolución

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