Usuarios de transporte público en Culiacán, Sinaloa, temen contagiarse de COVID-19, pero muchos no tienen otra opción (nota de Jesús Verdugo en OEM-Informex)

Foto: Jesús Verdugo/OEM-Informex.

A pesar de la reducción de las rutas de transporte urbano por la contingencia sanitaria, son miles los usuarios que a diario se trasladan en camión.

Jesús Verdugo │ OEM-Informex.

Culiacán, Sin.- Rosario sale de su casa porque tiene que ir al banco a realizar un depósito. Ella no sabe cómo usar la computadora, y menos una app de transferencias bancarias. Rosario toma dos camiones en donde puede o no contraer Covid-19, pero no le queda de otra.

La reducción de rutas de transporte público sucedió sin aviso y sin lógica clara; a menos camiones, más aglomeraciones de pasajeros. Las cintillas rojas de poco sirvieron para los pasajeros, la sana distancia es un término ajeno cuando regresas de tu trabajo de 8 horas en un camión con más de 40 personas igual de cansadas que tu.

Como Rosario hay cientos de personas que no tienen otra opción de transporte más que esa. Subirse a un camión con la única protección de un tapabocas y la suerte de que no vaya repleto.

“Pues me da miedo, trato de no tocar mucho los tubos y no me quito el cubre bocas. Ahorita en el Margarita me tocó que iba lleno y pues ahí voy respirando despacito”, dice doña Rosario.

Subes, pagas, recibes cambio y te sientas: en esos segundos pudiste contraer el virus o propagarlo. Comezón en los ojos, picazón en la nariz y la ansiedad de tocarte suben. No puedes resistir a quitarte el cubre bocas, pero el miedo es más grande.

“Uno va con el miedo de no saber quien se subió al camión antes que tu, si estaba enfermo o algo. Desconfías de todos y hasta te ven raro cuando tomas tu distancia Iván Velázquez”, dice trabajador de una ferretería.

Las paradas de camiones en el centro de la ciudad ahora son aglomeraciones, pasar frente a ellas se convierte en un reto por la ansiedad provocada por un posible contagio.

“Yo paso por la (calle) Rosales todos los días, aquí vivo cerca y camino al trabajo, pero siempre le saco la vuelta a la banqueta que está llena de gente esperando el camión, están amontonados y no se sabe”, señala Jesús, trabajador de supermercado.

La pandemia convierte la normalidad en una nueva normalidad, rituales tan sencillos como tomar el bus, ahora se convierten en un asunto delicado del cual depende tu estado de salud y el de tu familia.

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