Una solución latinoamericana (3). Autor: Federico Anaya Gallardo

Termino hoy esta larga serie de artículos sobre la guerra ruso-ucraniana. Acaba de aparecer una buena noticia: La ONU y Turquía lograron la firma de dos acuerdos paralelos, uno con Kiev y otro con Moscú, que permitirán la salida de alimentos cosechados en Ucrania (trigo, cebada, aceite de girasol) por los puertos del Mar Negro; así como el paso de cereales y fertilizantes rusos por los estrechos del Bósforo y de los Dardanelos –dominados por Estambul. (Liga 1.) El mundo vive de símbolos. Los anfitriones turcos recibieron a António Guterres, secretario general de la ONU y a los representantes ruso y ucraniano en el Dolmabahçe Sarai. Este Sarai (palacio) fue el último construido por la dinastía Otomana. Data de 1850 y se levantó en estilo europeo occidental, muestra del desesperado intento turco-otomano de imitar y ponerse al día con la Europa que habían combatido por siglos.

Los símbolos más poderosos son aquellos enraizados en la realidad material, geopolítica en este caso. Tanto el imperio otomano como la República de Turquía que le sucedió en 1922 han dominado la metrópoli de Estambul (antes Constantinopla) y los estrechos que unen los mares Negro y Mediterráneo. Todos los barcos con productos ucranianos y rusos que los atraviesen a partir de estos convenios pasarán frente al Dolmabahçe Sarai. Recordemos aquí que uno de los sueños imperiales rusos era ocupar Estambul para asegurar ese paso para sus productos y una base naval fuera del Mar Negro. (Esto explica el actual interés ruso en Siria, que tiene costa mediterránea.) Uno de los costos de la decisión bolchevique de hacer la paz separada con Alemania en 1918 fue perder su parte en los despojos otomanos. (¿Londres y París le habrían otorgado Constantinopla al Zar? Lo dudo.) La neutralidad pro-aliados de Turquía en la segunda guerra mundial mantuvo los estrechos en manos turcas. En 1952, cuando Turquía fue aceptada como miembro de la OTAN, Occidente ganó la posibilidad de bloquear el comercio soviético.

Turquía, entonces, es parte esencial de las actuales sanciones económicas contra la Federación Rusa. Pero el bloqueo también le significaba costos: el negocio milenario de los dueños del Bósforo ha sido cobrar por el paso de los navíos. Ayudar a Ucrania en esta ocasión implicaba para los turcos ayudarse a sí mismos. Porque Turquía también se beneficiará del paso de los productos rusos cubiertos por el acuerdo paralelo. Esto demuestra que la realidad económica es una de las determinantes de la guerra. ¿Por qué Rusia fue incluida? Porque la flota rusa del Mar Negro había taponado las costas aún dominadas por Kiev, pese a las bravatas ucranianas.

El papel de la ONU es más puro. Guterres abogaba por los compradores de alimentos producidos en Ucrania y Rusia en África y Asia –cuyos pueblos ya sufren la carestía y están en peligro de padecer hambre. Aquí el comercio no es sólo pretexto, sino necesidad humanitaria.

Volvamos a México y la alternativa latinoamericana de la que he hablado antes. Los acuerdos de Estambul demuestran que hay espacio para la imaginación pragmática.

¿Qué está sucediendo hoy en materia de comercio internacional? China ha emergido como potencia global integrando geopolíticamente Eurasia y África, vía su Iniciativa “Belt-and-Road” (Cinturón y Ruta de la Seda), cuyo mapa te comparto arriba. Nota, lectora, cómo el cinturón marítimo conecta a Europa vía Atenas y Venecia. La ruta terrestre tiene dos vías, una al norte (que conecta a Europa desde Moscú, Varsovia y el Mar Báltico) y otra al sur (que conecta a Europa vía Estambul y los Balcanes). Ninguna pasa por Ucrania. Sin embargo, una larga guerra de desgaste en ese país afectará el flujo de mercancías en las dos rutas terrestres del proyecto chino.

John Mearsheimer (n.1947) ha señalado que una Rusia acorralada puede optar por destruir todo lo que pueda Ucrania antes de que esta finalmente entre en la OTAN. Una actitud perversa de “si no es mía no será de nadie”. Pero, si elevamos nuestro zoom y analizamos lo que está haciendo EU frente al proyecto del Cinturón y Ruta de la Seda, encontramos lo mismo. Del mismo modo que China se desarrolló en los últimos 40 años vendiendo a la clase media estadunidense, ahora los países centroasiáticos, europeos y africanos integrados en esta nueva Ruta de la Seda podrían prosperar produciendo para la creciente clase media china. Esto dejaría fuera de la jugada a EU. Y estos prefieren dinamitar el proyecto en una egoísta posición de “si el mundo no es mío no será de nadie”.

¿Qué ha dicho nuestro presidente sobre estos temas? En el verano de 2021, los discursos de López Obrador en Chapultepec (24 de julio) y en Palacio Nacional (18 de septiembre) recordaron a EU que sólo podrán ser competitivos frente a China a través de una alianza hemisférica verdadera sin hegemón imperial y sin militarismo. En la primera ocasión dijo: “antes que nada debemos ser realistas y aceptar … que mientras China domina 12.2 por ciento del mercado de exportación y servicios a nivel mundial, Estados Unidos solo lo hace en 9.5 por ciento; y [que] este desnivel viene de hace apenas 30 años. Pues en 1990, la participación de China era de 1.3 por ciento y la de Estados Unidos de 12.4 por ciento. Imaginemos si esta tendencia de las últimas tres décadas se mantuviera –y no hay nada que legal o legítimamente pueda impedirlo– en otros 30 años, para el 2051, China tendría el dominio del 64.8 por ciento del mercado mundial y Estados Unidos entre el 4 y 10 por ciento. Lo cual, insisto, además de una desproporción inaceptable en el terreno económico, mantendría viva la tentación de apostar a resolver esta disparidad con el uso de la fuerza, lo que nos pondría en peligro a todos.”

La guerra en Ucrania, probablemente no es fruto de un aventurerismo irresponsable de EU vía la OTAN, sino la historia de cómo Washington cayó en la tentación resolver su creciente disparidad con China mediante el uso de la fuerza. No es una apuesta razonable. Por eso es que México insistió en la necesidad de unificar el hemisferio occidental –incluyendo a los Estados-Nación que Washington considera parias (Cumbre de las Américas en Los Ángeles, junio 2022). Por eso en su visita a Biden en julio de 2022, el presidente mexicano insistió en el peligro de que China se haya convertido en “la fábrica del mundo”… un título que un día tuvieron Inglaterra y EU.

Biden no parece haber entendido el punto y respondió señalando que su país sigue exportando más productos agrícolas que China. (Liga 2.) Lo cual es cierto… y por ello es que China se ha asegurado la conexión rusa e invierte en sus relaciones con Argentina y Brasil. Estudiar un poco de historia económica es útil: la primera fábrica del mundo capitalista, Inglaterra, siempre dependió de otros países para producir sus alimentos.

Ojalá y los acuerdos de Dolmabahçe Sarai anuncien la hegemonía de los principios comerciales sobre la opción militar. Si esto es así, habría esperanza de un arreglo a mitad del camino para la actual guerra ruso-ucraniana. Incluso habría espacio para una desnuclearización europea que dé seguridad a todos. Y entonces, las y los americanos (todas y todos, las del Septentrión y los del Meridión) deberemos discutir cómo es que nuestro hemisferio ha de participar en un nuevo sistema económico global dominado por un super-continente euro-asiático-africano. Unidos, podríamos prosperar. Separados, seremos marginados.

Regreso a la Heartland Theory del inglés Halford J. Mackinder (1861-1947), que opone a los estados continentales –que dominan la masa terrestre euroasiática– con los estados marítimos –que controlan los océanos que rodean la gran isla-mundo–Las potencias marítimas no necesariamente deben confrontarse con las potencias terrestres. Pueden, deben, ser complementarias. Si vamos a ser románticos, seámoslo no con las banderas de los nacionalismos tribales y cuasi tribales. Liberales, socialistas y comunistas creyeron seriamente en el internacionalismo. Eso nos regaló la expansión global de la Europa democrática y del republicanismo en los siglos XIX y XX. Luego permitió la descolonización del Tercer Mundo y la expansión del Estado de bienestar. Y detuvo el armagedón cuando cayeron las burocracias autoritarias del “socialismo realmente existente”.

Ligas usadas en este texto:

Liga 1:
https://www.latimes.com/espanol/internacional/articulo/2022-07-22/rusia-y-ucrania-acuerdan-reanudar-la-exportacion-de-cereales

Liga 2:
https://www.eluniversal.com.mx/nacion/china-no-es-la-fabrica-del-mundo-biden-contradice-amlo

Federico Anaya-Gallardo
Federico Anaya-Gallardo

Abogado y politólogo. Defensor de derechos humanos. Ha trabajado en Chiapas, San Luis Potosí y Ciudad de México. Correo electrónico: agallardof@hotmail.com

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