Un grito de la historia desde la posmodernidad. Autora: Emma Rubio

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El punto de vista que nos muestra Jamenson con respecto a la posmodernidad es de suma muy interesante. Jamenson nos menciona como características constitutivas del posmodernismo los siguientes puntos:

a) Nueva superficialidad que encuentra su prolongación tanto en la teoría contemporánea como en la nueva cultura de la imagen y el simulacro.

b) Debilitamiento de la historicidad cuya estructura es esquizofrénica.

Un tipo nuevo de “emocionalidad” intensidades. (Corporización de un sistema económico internacional nuevo) Un ejemplo muy claro es precisamente la visión de la corporación vista como una persona. Lo cual se analiza en The Corporation, este gran documental canadiense de 2003 de Mark Achbar.

Estoy en total acuerdo con Jamenson cuando dice: “Esta cultura posmoderna global, que es, sin embargo, norteamericana, es la expresión interna y superestructural de un nuevo momento de dominación militar y económica de los Estados Unidos en todo el mundo”.

Jamenson nos habla de una realidad vertida en la dinámica del simulacro, lo cual es muy certero, nos hemos dejado llevar por todo aquello que oculta nuestros más íntimos deseos dejando de ser lo que somos para ser lo que debemos ser, esta es la dinámica global del mercado y de que la historia pasa de ser todo un acontecimiento lleno de adornos y no en sí el hecho como tal, la historia se ha convertido en un espectáculo, esto es tan claro como el hecho de poder estar comiendo en casa y simultáneamente en tiempo real ser testigos de una masacre bélica. Ser testigos pasivos, esa es la intención precisamente, vacunarnos ante el dolor del otro; de tal modo que lo veamos como lo cotidiano, lo “normal” en estos tiempos difíciles. Bien, quizá me estoy viendo más extrema que el mismo Jamenson pero es que sin duda es importante que si vamos a abordar la realidad desde un pensamiento crítico, seamos realistas.

La imagen es invariablemente lo importante, sin importar la esteticidad de ésta lo que importa es lo que la imagen en sí misma comunique, lo cual es, la intención de cosificar, todo se convierte en mercancía, la personalidad termina siendo un concepto olvidado, un concepto sin cabida en la sociedad que tan sólo busca sentirse protegida y segura en sus más personales deseos. Es sin duda muy afín la postura de Eagleton y su concepto de posmodernidad, pues ambos nos plantean esta realidad del simulacro de lo superficial, esto que a varios ha preocupado, se me viene en mente también Lipovetski, Braudillard y su idea de simulacro, Virilio con su postura estética de la mentira, buen punto como para abordar un pensamiento crítico con respecto a la realidad partiendo del marxismo, algo preponderante y significativo para todas estas nuevas izquierdas que están gestándose pero que aún no se concretan por la ineptitud misma de la humanidad, pues ahora osan llamar a cualquier cosa que se salga de su mal comprendida idea de neoliberalismo, izquierda.

Ambos teóricos desde sus propios conceptos nos dan una radiografía de lo que estamos siendo y haciendo como humanidad, el ámbito histórico es algo por demás determinante, desafortunadamente vivimos en un mundo en donde ya la gente no está preocupada por conocer la historia y quien no conoce su historia no puede construir su personalidad, de ahí que cada vez sea más fácil manipular a toda una sociedad. Ya no hay un Nacional Socialismo como en el tiempo de Hitler pero ahora hay un imperio global en donde la economía determina más que la ideología política pero las tácticas de dominación y manipulación siguen intactas. Hay una falta de fundamento histórico o mejor dicho de conciencia histórica. Este concepto que de verdad creo que es importante enaltecer debido a que el hombre no está siendo consciente de que es él mismo, el autor del proceso histórico. No se fomenta la corresponsabilidad con respecto a los hechos y la realidad que habitamos.

La postura de Jamenson me ha parecido muy importante pues nos lleva hacia los horizontes de la parafernalia, del patische, de lo falso como lo legítimo, lo cierto, lo verdadero, basta ver lo que nos trasmiten de información, una noticia que desdice a la otra ¿qué es verdad? ¿quién posee la verdad? Ciertamente andamos caminando por el sendero de lo incierto, de la incertidumbre, de ahí que sus dos vías me parezcan pertinentes: la de una política cultural contemporánea y la de la creación de una genuina cultura política; la cual retomando a Eagleton, bien puede partir de un marxismo legítimo y con esto quiero decir que se trate de un marxismo que en verdad sea una práctica pero algunos me dirán que es imposible y pues bueno, les invito a ver el documental Marx Reloaded de Jason Barker excelente texto fílmico del 2011 donde las ideas del filósofo se examinan de tal modo que nos pueden ayudar a entender la crisis económica y financiera global de 2008, personajes como Antonio Negri, Slavoj Zizek, entre otros, nos hacen un análisis interesante. Sin embargo, habrá que tener mucho cuidado de no caer en las trampas de esas pseudo izquierdas que desde una interpretación mal lograda de Foucault manejan la relación de poder como parte de la historia de la humanidad y no como precisamente lo menciona el mismo Foucault, quien a su vez se basa en Althusser, quien ve esta relación como un aparato ideológico. Pues muchos son los que replican esta idea de pseudo izquierda pensando que es una izquierda en sentido estricto, lo cual daña de modo muy profundo a la ideología y, por tanto, a la posibilidad real de plantearse una verdadera izquierda.

En estos tiempos, es preponderante trabajar desde el pensamiento crítico, el cual nos dota de conciencia ante cualquier barbarie e injusticia cometida. De algún modo, nos lleva a desear ver más allá del horizonte próximo. Sin embargo, el pensamiento crítico ha sido suplantado por la doxa y esos grandes teóricos de Frankfurt que se plantearon repensar a la humanidad después de lo acontecido en Auschwitz consideraron en ese entonces que otra tendría que ser la humanidad ante los resultados de tal barbarie, pero hoy, hemos sido testigos de muchas más barbaries, y lamentablemente no se ve que tengan fin; tal parece que la humanidad no ha aprendido de su propia historia.

Habrá que repensar la nueva noción antropológica, replantearnos el propio sentido de la existencia y permitirnos dar ese grito que la historia nos está reclamando.

@Hadacosquillas

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