Fuga de Cerebros | Tras Glasgow, la importancia de las COP sobre cambio climático y biodiversidad. Autor: Luis Paz Flores

Por: Luis Paz Flores *

Con una alta notoriedad a nivel internacional, el pasado 13 de noviembre concluyó la Conferencia de las Partes (COP) número 26 de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (Convención sobre Cambio Climático), en Glasgow, Escocia. Ante la complejidad que conlleva esta reunión ambiental global de alto nivel, comencemos por responder, ¿qué es una COP?

Las Conferencias de las Partes son mecanismos comúnmente incluidos en los tratados internacionales, especialmente en los acuerdos ambientales multilaterales.  Se trata del órgano rector de los instrumentos internacionales, con reuniones periódicas para tomar decisiones que procuren la mejor implementación de cada tratado y para dar seguimiento a los compromisos adquiridos por las Partes.

Por ejemplo, el Artículo 7 de la Convención sobre Cambio Climático establece que la Conferencia de las Partes es el órgano supremo de la Convención y tiene como objetivo, entre otros, examinar regularmente las obligaciones de las Partes con períodos ordinarios de sesiones anuales. A la fecha, después de su entrada en vigor en 1994, se han llevado a cabo 26 Conferencias de las Partes de la Convención sobre Cambio Climático.

Desde la COP1 en Berlín en 1995[1], la Conferencia de las Partes sobre cambio climático ha adoptado instrumentos como el Acuerdo de París y sus reglas de operación, y el Protocolo de Kyoto y los Acuerdos de Marrakech para su implementación. Mediante la COP de la Convención sobre Cambio Climático, los países del mundo han desarrollado mecanismos como los mercados de emisiones y el Mecanismo de Desarrollo Limpio, acciones para evitar la deforestación, y herramientas para la cooperación y la transferencia de tecnología a países menos desarrollados. En los últimos años y de forma progresiva, la COP ha sido el foro fundamental para la creación de nuevos fondos verdes y mecanismos financieros para la mitigación y la adaptación en materia de cambio climático.[2]

De las decisiones tomadas en la más reciente COP en Glasgow destacan los nuevos mecanismos y metas de financiamiento, la meta de reducción gradual en la producción y subsidios a energías fósiles y carbono, la Declaración sobre bosques y uso de suelo, los avances para la implementación del artículo 6 del Acuerdo de París sobre el comercio de emisiones, las decisiones sobre emisiones de metano y transporte, entre otros acuerdos bilaterales y multilaterales.

No obstante, es de suma importancia señalar las oportunidades perdidas en Glasgow[3]. Por ejemplo, la resolución final de la Conferencia de las Partes, que por motivos de comunicación fue llamada “Pacto Climático de Glasgow”, carece de lenguaje vinculante para los Estados. Es decir, la resolución utiliza términos como invitar, solicitar, urgir, anotar y enfatizar, ninguno de ellos obligatorio para las Partes. Finalmente, resalta la lentitud para discutir la responsabilidad histórica de los países más desarrollados y atender las pérdidas y daños de las naciones más vulnerables ante el cambio climático.

Además de las reuniones periódicas de las Partes, a partir de los años setenta, los acuerdos ambientales multilaterales suelen incluir entre sus disposiciones la instalación de una estructura institucional que funja como administradora de los tratados y su Conferencias. Anteriormente, la falta de mecanismos administrativos e institucionales generaba el fenómeno conocido como “tratados durmientes”. Es decir, pese a contar con obligaciones específicas para las naciones, los tratados permanecían sin consecuencia debido a la falta de una estructura institucional que vigilara y procurara su cumplimiento.

Fuente: ONU Cambio Climático https://unfccc.int/conference/glasgow-climate-change-conference-october-november-2021

En el caso del cambio climático, la Secretaría Ejecutiva bajo el liderazgo de la mexicana Patricia Espinosa tiene como funciones organizar las COP, y administrar y prestar los servicios necesarios para el correcto funcionamiento de la Conferencia de las Partes y la Convención. La creación de estas instituciones y las negociaciones y decisiones de las Partes han sido a lo largo de más de dos décadas pasos en la dirección correcta. No obstante, ante el panorama de urgencia climática es necesario que las próximas Conferencias de las Partes cuenten con mayor asertividad y obligatoriedad para las Partes, pues serán decisivas para la conservación de la vida en el planeta.

Sin embargo, la COP sobre cambio climático y sus reuniones son solamente uno de los esfuerzos institucionales de los Estados y la comunidad internacional en materia ambiental. Tal como la Convención sobre Cambio Climático y su Conferencia de las Partes, se encuentran vigentes diversos tratados internacionales sobre una variedad de preocupaciones ambientales, con sus respectivos órganos supremos. Año con año se reúnen Conferencias de las Partes de tratados ambientales sobre asuntos como la migración de especies (CMS), el comercio internacional de especies amenazadas (CITES), la protección de los humedales (Ramsar), la lucha contra la desertificación (UNCCD), y la conservación de la diversidad biológica (CBD).

A pesar de contar con la mayor atención e impulso a nivel internacional, debemos reconocer que el cambio climático no es ni el único ni el más grave de los problemas ambientales. Las consecuencias del cambio climático se limitan al aumento de las temperaturas globales y del nivel del mar, entre otras relacionadas a fenómenos climáticos y meteorológicos evidentes para el ser humano. No obstante, requieren de la misma atención problemas invisibles de igual o mayor gravedad como la pérdida de biodiversidad y la extinción masiva (integridad de la biósfera), el cambio de uso de suelo, la contaminación de tierra y agua, entre otros que junto con el cambio climático empujan los límites de nuestro planeta.

Fuente: BBC 2021, con información de J. Lokrantz/Azote basado on Steffen et al. 2015, Centro de Resiliencia de Estocolmo.

A pesar de estar íntimamente relacionados, no existe un sólido trabajo integrado entre los diversos acuerdos ambientales internacionales. Se requiere de una estrategia global interdisciplinaria para combatir de forma integral la crisis ambiental que amenaza el soporte vital de nuestro planeta.

Próximamente se llevará a cabo la 15 Conferencia de las Partes (COP 15) del Convenio sobre la Diversidad Biológica, cuya segunda parte tendrá lugar en abril y mayo de 2022 en la ciudad de Kunming, China. En ella además se reunirán los órganos de sus protocolos de Nagoya y Cartagena sobre bioseguridad y recursos genéticos. Conviene a los intereses planetarios reconocer como interrelacionada e igualmente importante la COP en materia de diversidad biológica, a la cual debemos observar y exigirle resultados con el mismo entusiasmo que a la COP en materia de cambio climático.

* Luis Paz Flores. Maestro en derecho ambiental por la Universidad de Nottingham, becario Chevening del Reino Unido. Twitter @pazplaneta


[1] https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/cronologia-de-negociaciones-sobre-el-clima/

[2] https://unfccc.int/timeline/

[3] Guzmán, Sandra, COP 26 Lo bueno, lo malo y lo pendiente, 2021.

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