Todo parece apuntar a Mario Delgado y Florencia Serranía. Autora: Ivonne Acuña Murillo

Foto: Xinhua.

Por: Ivonne Acuña Murillo

Sabido es, en política, que en todo gobierno existen, como en un tablero de Ajedrez, piezas que son más sacrificables que otras. Todo depende de la pericia política que en control de daños tenga el gobernante en turno y de la magnitud del evento a reparar, ocultar, acallar, olvidar. La terrible tragedia ocurrida entre las estaciones Olivos y Tezonco, de la Línea 12 del Metro, la llamada “Línea Dorada”, la noche del lunes 3 de mayo es uno de esos hechos que, necesariamente, llevará al sacrificio de algunas cabezas de cierta importancia, si se quieren salvar las de quienes ocupan los puestos más altos en la estructura de poder.

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La pregunta es: ¿qué cabezas caerán para responder al grito legítimo de justicia en un caso que a todas luces parece resultado de una serie de malas decisiones político-administrativas? Se antoja que bien podrían ser Mario Delgado Carrillo, actual presidente nacional de Morena, y Florencia Serranía Soto, directora del Metro de la Ciudad de México, a quienes habría que sacrificar. El primero, cubriría la espalda del actual secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard Casaubón, para quien opera, y la segunda, la de Claudia Sheinbaum Pardo, gobernante de la Ciudad de México (CDMX). Ambos presidenciables, por cierto.

Por supuesto, no se trata solo de una maquinación, se diría maquiavélica, sino de aprovechar la responsabilidad directa de ambos personajes en los sucesos ocurridos hace unos días en Tláhuac, a partir de una lógica contundente: ¿tú o yo? No, ¡pues tú!

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La muerte de 26 personas, entre quienes se encuentran un niño de 12 años, Brandon Giovanny Hernández Tapia y una jovencita de 22, Nancy Lezama Salgado, las heridas, leves o graves, de otras 70 y una más que se encuentra aún desaparecida, las afectaciones causadas a las familias que perdieron no solo a un ser querido sino, en muchos de los casos, a quien contribuía al gasto familiar, las molestias de quienes, viviendo en Tláhuac, deben hacer largas filas para tomar el transporte alterno que les lleve a sus sitios de trabajo y de vuelta a sus hogares, el miedo a ser víctimas de otro evento de esta naturaleza de quienes se ven en la necesidad de utilizar diariamente el Metro, requieren de medidas contundentes que permitan a la ciudadanía no perder la confianza o, en su caso, volver a confiar en sus autoridades.

De otra manera, hacer responsables de la tragedia a funcionarios o funcionarias con puestos menores sería visto por la ciudadanía como una medida insuficiente, como una burla, como más de lo mismo. Un error que los actuales gobiernos, local y federal, no deberían permitirse. La continuidad de un nuevo proyecto de país está en juego.

Ahora bien, la decisión no puede esperar a que se realicen los peritajes prometidos por las autoridades, alrededor de ocho semanas, cuando en la mitad de ese tiempo se llevarán a cabo las elecciones intermedias, cuyos resultados darán paso o entorpecerán la continuidad de la Cuarta Transformación (4T) encabezada por el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador.

Urgen señales que permitan mantener el voto duro de Morena y convencer a las y los independientes de votar por la continuación de la 4T.

Sin embargo, contrario a lo esperado, podría considerarse que Sheinbaum ya cometió dos errores políticos: uno, proteger a la directora del Metro quien, al menos, debió ser separada de su cargo mientras se realizan las investigaciones de lo sucedido la noche del lunes 3 de mayo; dos, tardó seis días para anunciar el monto de las indemnizaciones a los familiares de la víctimas, además de que, al parecer, su personal se ha visto lento en el acompañamiento y apoyo a los deudos. Vacío que, rápidamente, ha sido aprovechado por sus opositores que veloces se han acercado a las víctimas, cual aves de rapiña, para sacar raja política.

Como ejemplos baste mencionar al presidente del PAN en la CDMX, Andrés Atayde, y los diputados Christian Von Roerich, Héctor Barrera, Orlando Garrido y Federico Döring, que buscan su relección en el Congreso de la Ciudad de México, y quienes al otro día se presentaron en el lugar de los hechos para, supuestamente, apoyar a las familias de las víctimas y pronto aprovecharon para convencer a la abuela y madre de Brandon Giovanny para presentar una denuncia en contra de Sheinbaum, en lugar de apoyarles en la búsqueda del menor, como bien pudo observarse en el video que circula profusamente en medios tradicionales y redes sociales y que puede encontrarse tecleando en la barra de búsqueda de YouTube: “Diputados panistas ‘aprovechan’ la tragedia en la Línea 12 del Metro de la CDMX y hacen campaña”.

Un caso más, que circula en WhatsApp y Facebook, es el video titulado “México entero perdio (sic) a una hija y la otra pelea por su vida URGE DIFUSION (sic)” en el que Arturo Islas Allende, conductor de Survivor México, se vale de la madre, la señora Bernarda (Lezama), de dos jovencitas que viajaban en el metro, una, Nancy, perdió la vida en el accidente y la otra, Tania de 15 años, se encuentra delicada en el hospital José María Roma, para mostrar “su dolor e indignación”, de él que no de ella, por los hechos ocurridos y convocar a un evento público el sábado 15 de mayo en el Ángel de la Independencia, al tiempo que afirma buscar un bufete de abogados “chingón” y comprometido con México, que lleve los casos de las víctimas.

El video dura 8 minutos 38 segundos, durante los cuales Islas permite el uso de la palabra a la señora que aparece y desaparece de cuadro, por tan solo 49 segundos. Después de una larga perorata de 5 minutos 25 segundos, fue ella la que tuvo que quitarle la palabra para decir, en 16 segundos, que “nadie de las autoridades se ha acercado a darnos apoyo, a ofrecernos algo, a ofrecernos… ni siquiera un kilo de azúcar, nada, no nos han ofrecido…”, para contradecirse luego al decir “Sí los gastos fúnebres, nada más hasta ahí. Horita (sic) no sé si tengo que pagar yo lo del panteón o hay que… o ellos lo van a pagar, nada”.

A 56 segundos de terminar el video Islas pregunta ¿señora quiere decir algo? A lo que ella respondió que su hija Tania había sido trasladada del Hospital Tláhuac, al pediátrico de Coyoacán y de ahí al de Xoco y que Sheinbaum no se había presentado en ninguno de estos hospitales, “a ella no le he visto la cara” dijo, para ser interrumpida al segundo 34, en que Islas nuevamente toma la palabra para guiar a la señora en lo que debía decir: “Señora, para que no sean mis palabras (después de hablar hablado por más de 7 minutos), ¿le han dado un trato digno?” A lo que ella negó, al decir que le habían dado un corriente ataúd de madera para su hija y que no le estaban dando el apoyo como se debe, para luego corregir y contradecirse de nuevo para decir que más bien no los estaban apoyando en nada, palabras dichas en 11 segundos antes de que el conductor volviera a interrumpir, por tercera vez: “Es más, la señora tiene duda de sí tiene que pagar aquí”, señalando al hospital… y preguntando para terminar ¿qué le espera a este país? retirándose dejando sola a cuadro a la dolida madre.

Por supuesto, no perdió oportunidad para dejar sentado, en dos ocasiones, que él le había dado un apoyo económico a la señora en lugar del gobierno. Triste espectáculo en el que se ve claramente como una persona se aprovecha del dolor y necesidad de otra.

El mismo personaje estuvo presente en la marcha que se llevó a cabo en Tláhuac el viernes 7 de mayo, asegurándose de grabar su participación y subirla a redes.

Volviendo al gobierno, dos declaraciones podrían ser tomadas mal por la ciudadanía. La de Florencia Serranía, directora del Metro, que aseguró que no tenía intención de renunciar pese a la exigencia ciudadana y la del presidente López Obrador en torno a que no está dispuesto a ir al lugar de los hechos ni a visitar a las víctimas con intención de “tomarse la foto” como se hacía antes. “Al carajo el estilo demagógico e hipócrita” respondió al reportero que preguntó.

Aunque se pudiera estar de acuerdo con el primer mandatario y su intención de cambiar las viejas formas demagógicas, cabe preguntarse sí las víctimas del accidente de Tláhuac y sus familias, así como la población en general, ya transformaron su forma de pensar tan rápido como el primer mandatario y sí, por el contrario, tomarán a mal este alejamiento.

Pero, volviendo al tema central: ¿por qué apuntar hacia Mario Delgado y Florencia Serranía?

En lo que respecta a Serranía, la respuesta no tiene complicaciones: simplemente por ser la responsable del funcionamiento del Metro, de su mantenimiento, de la seguridad de usuarios y usuarias, entre otras cosas. No importa si bajo su administración no se planeó, construyó y entregó la Línea Dorada, no importa tampoco si las fallas y desperfectos que provocaron la desgracia del 3 de mayo no iniciaron en su periodo, en su obligación está que todas las líneas del metro operen correctamente y corregir el deterioro natural o producto de una mala planeación o actos de corrupción que su infraestructura pudiera sufrir, resguardando el bienestar de usuarios y trabajadores.

El caso de Mario Delgado es más concluyente en la medida en que él intervino de manera directa en el proceso de financiamiento y compra de trenes de la Línea 12. El mismo presidente de Morena declaró, hace unos días, que “a él solo le tocó conseguir el financiamiento” para esta línea. Sin embargo, omitió decir que hizo gestiones directas para la compra de los trenes, mismos que no corresponden al tamaño de las vías en que corren, a un sobreprecio y sin licitación, a la empresa CAF, misma que no tuvo contacto con el Consorcio Constructor de la Línea 12, formado por ICA, Carso (de Carlos Slim Helú) y Alstom, para acordar la idoneidad de los trenes con las vías.

Por supuesto, no es Delgado la única persona con responsabilidad directa en el diseño, operación, construcción y operación de la Línea Dorada. La tienen, a qué negar, el mismo Marcelo Ebrard, el consorcio constructor, Miguel Ángel Mancera Espinosa, jefe del gobierno del D.F., entre 2012 y 2018, quien no sólo recibió la obra sin objetar nada, sino que después se hizo responsable de su mantenimiento hasta entregarla a Claudia Sheinbaum, sin advertirle de los riesgos, y la misma jefa de gobierno, responsable actual de la buena operación del Metro.

Sin embargo, cabe la duda sobre hasta dónde realmente se llegará para sancionar dichas responsabilidades en relación con los trágicos acontecimientos del lunes 3 de mayo.

Por otro lado, es prudente recordar que Marcelo Ebrard ya tuvo necesidad de “sacrificar una de sus fichas” el 8 de julio de 2008, cuando “se vio obligado” a aceptar la supuesta renuncia de su secretario de Seguridad Pública, Joel Ortega Cuevas, luego de haberlo respaldado, por el operativo realizado el 20 de junio en la discoteca New’s Divine en la que jóvenes de secundaria festejaban su graduación, por una presumida denuncia por venta de drogas y alcohol. Según la versión oficial, una estampida involuntaria a la entrada del lugar había causado la muerte de 13 personas y lesiones graves a otras 16. Más tarde se denunció que la puerta había sido obstruida por los propios policías, quienes habían ejercido brutalidad policiaca en contra de las y los jóvenes, además de arrojarles gas lacrimógeno, negarles la atención médica requerida, hacer detenciones arbitrarias y cometer abusos sexuales, según determinó la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF).

Evidentemente, después de tales abusos solo podían renunciar el jefe de gobierno o su secretario de Seguridad Pública y Marcelo se decidió por el segundo.

Lo ha hecho también Claudia Sheinbaum quien aceptó la renuncia de su secretario de Seguridad Ciudadana, Jesús Orta Martínez, actualmente investigado por la Fiscalía General de la República (FGR), por el presunto desvío de 2,000 millones de pesos para seguridad desde la Secretaría de Gobernación cuando era encabezada por Miguel Ángel Osorio Chong. Y en un asunto menor, cuando las fallas de la alerta sísmica, hace unas semanas, llevaron a la funcionaria pública a despedir a personal del C5 encargado de su buen funcionamiento.

Caso este último, que como el de Ebrard, requerían de una acción firme que dejara a salvo la imagen del gobierno de la CDMX en general, y de quien se encuentra a la cabeza, en particular.

Para concluir, cabe sostener que, aunque muchas personas más están involucradas en el accidente de Tláhuac no todas sus cabezas rodarán, pues como en un juego de Ajedrez, algunas piezas tienen más probabilidades de ser sacrificadas. ¿Serán estas piezas Mario Delgado y Florencia Serranía?

Ivonne Acuña Murillo.

Socióloga feminista, académica de la Universidad Iberoamericana. Analista política experta en sistema político mexicano y género. Autora de más de 250 artículos periodísticos y 25 académicos publicados en periódicos y revistas de circulación nacional. Ha contribuido al análisis del presente y el futuro de un país que se desgarra en múltiples medios escritos, radiofónicos y televisivos, tanto nacionales como internacionales.

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1 COMENTARIO

  1. una perorata excesivamente larga. . . demasiado amarillismo al entrevistar a las familias afectadas, justo en el momento de la tragedia, solo muestra la nula empatia por el dolor humano. . . y después de este “gran” análisis, de cual será el supuesto camino de esta tragedia politizada. . . tendría que hacerle saber a los lectores, que contra su pronóstico, el golpe irá en contra de Mancera. . . nesariamente el será la presa con la que se busque dotar de justicia todo esto, ya que Mancera si tiene responsabilidad directa y políticamente es un activo que nadie va a meter las manos por el, y no es necesario para ningún proyecto politico

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