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La ciudadanía: rehén de una clase política en crisis. Autora: Ivonne Acuña Murillo

Foto: Roberto Hernández | OEM-Informex.

El tamaño de la presente elección, la más grande en la historia de México, supone una serie de retos tanto para las autoridades electorales como para los propios partidos políticos. La necesidad de presentar candidaturas a los 20,368 cargos públicos por los que se competirá en estas elecciones ha puesto de manifiesto, por un lado, la carencia de cuadros dentro de estos institutos políticos y, por otro, el pragmatismo brutal a partir del cual pretenden llenar sus listas de candidatos, poniendo en evidencia la existencia de una clase política en crisis.

Como normal podría juzgarse esta crisis en medio de un proceso de cambio de régimen, que arrastra los escombros de lo que había y que se levanta sobre los endebles cimientos de lo que todavía no es. Sin embargo, en medio, de lo que fue y lo que será, la ciudadanía aparece como el rehén de la clase política corrupta, de antes y de ahora. Décadas de lucha por la Cuarta Transformación (4T) no fueron suficientes para el surgimiento de nuevos liderazgos capaces de afrontar con decencia y amor al pueblo el reto de un cambio de régimen.

Así como se afirma que México no puede ser el país de un solo hombre, haciendo referencia al actual presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, y su poderoso liderazgo, igual se sostiene que no puede, tampoco, la 4T ser producto del esfuerzo de un solo hombre. Menos cuando muchos de quienes deberían apoyarlo y defender su proyecto, con la fuerza del ejemplo, reman en contracorriente de su máximo líder, quien no miente, no traiciona, no incumple, pero ellxs sí.

Como ocurre en todo proceso político de transformación se precisa sacar la basura, hacer a un lado los escombros de lo que fue para no repetir las viejas prácticas y, entonces, la mayor exigencia se hace a quien llegó prometiendo nuevos métodos, nuevos perfiles, nueva política.

Como consecuencia, se es más benevolente con quienes forman parte de los despojos y más severos con quienes recién llegan al ejercicio del poder. Arenas movedizas por las que camina una ciudadanía que puede pecar de desmemoria o ser ciega ante el presente, olvidando que la exigencia debe ser igual en ambos sentidos. Al fin y al cabo, guste o no, los dos bandos forman parte de la misma clase política en crisis.

Los desprestigiados viejos partidos que apuestan a la corta memoria ciudadana que no guardó bajo llave los recuerdos de su corrupción, abusos, asesinatos, trapacerías, indiferencia ante las necesidades de la gran mayoría de la población, persecuciones políticas, censura, saqueo de los recursos naturales de la Nación y de las arcas públicas, entrega de pedazos de país a grandes empresas, asesinatos y desapariciones de periodistas y defensorxs de derechos humanos, ahora se unen.

Pero, la supuesta “nueva” clase política también apunta a la ceguera de una ciudadanía que observa todos los días como ofrecen candidaturas a personas impresentables que más bien deberían estar en la cárcel que ocupando un puesto de elección popular. Aaaaaaaaah, esperen, acabo de recordar que si hay uno en esa condición. Habiel Medina Moreno, candidato de “Juntos Hacemos Historia” a la alcaldía de Soto la Marina, en Tamaulipas. El flamante candidato está acusado de peculado durante su ejercicio como alcalde de 2016 a 2018. Pero, con el cuento de que nadie es culpable hasta que se demuestre lo contrario, fue su hijo quien llevó a cabo el registro de su padre, por supuesto, con la anuencia de los partidos de la alianza. Qué importa entonces que el candidato esté acusado de hacerse rico a costa del erario público, eso no es impedimento para que se reelija para el mismo puesto.

Ciertamente, ser considerado inocente hasta que se demuestre lo contrario es un derecho irrenunciable, pero no puede ser el pretexto para desatender la mala fama pública de alguien al momento de otorgarle la candidatura de un partido. Acaso, ¿no se puede esperar a que el sujeto en cuestión demuestre su inocencia? ¿es posible que entre millones de personas no puedan encontrar a alguien mejor? Lo mismo aplica para Félix Salgado Macedonio, hasta ahora el fallido candidato de Morena a la gubernatura de Guerrero.

¡Nadie se salva! No solo los partidos derrotados han ofrecido candidaturas a personas no idóneas, lo ha hecho también el partido en el poder. Los primeros, buscando volver a ocupar puestos de poder para continuar viviendo de la política a costa del bienestar de las grandes mayorías de este país y, el segundo, intentando mantener a cualquier precio el poder recientemente conquistado. En estas condiciones, la ciudadanía se convierte en rehén de una clase política en crisis que miente, inventa, destruye, corrompe, promete lo que no ha de cumplir o incumple lo que prometió.

Lo anterior les ha llevado no sólo a ofrecer candidaturas a personajes de distintos ámbitos de la vida pública no relacionados con la política como cantantes, luchadores, futbolistas, actores, actrices, blogueros, influencers, una Miss Universo, etc., buscando aprovechar su imagen, fama pública y cariño de sus seguidores, ofreciendo rostros distintos a los pertenecientes a la desprestigiada clase política, sino a entregar las candidaturas a personas cuyas vidas y trayectorias se han visto marcadas por algún delito.

Uno tras otro estos candidatos y una que otra candidata son presas de la opinión pública que como un tribunal, les juzga y sentencia, ante la mirada atónita de una ciudadanía harta del lamentable espectáculo en que la política se ha convertido.

Con unos ejemplos basta para dar fe de lo dicho.

De acuerdo con el monitoreo hecho por la Observatoria Ciudadana Todas Mx, integrada por 154 organizaciones y colectivos feministas, en el actual proceso electoral hay hasta ahora 76 candidatos de todos los partidos políticos que han sido acusados de violencia de género, abuso, acoso sexual, violencia intrafamiliar y formar parte de redes de pornografía. (La Jornada, 21 de abril)

Félix Salgado Macedonio no es el único candidato bajo la lupa por presuntas agresiones o delitos en contra de las mujeres; sin embargo, si es Morena el partido con más aspirantes denunciados, llegando a sumar hasta 24, según informe de la Observatoria.

A este partido le siguen en cantidad el Partido Acción Nacional (PAN), con siete aspirantes denunciados; Movimiento Ciudadano (MC), con cuatro, y Fuerza por México (FxM) y el Partido Encuentro Solidario (PES), con tres cada uno.

A estos se suman, 26 candidatos por Chiapas, cuyos partidos no se incluyen, dos candidatos del Partido de la Revolución Democrática (PRD), dos del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), uno del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y otro de un partido local de Tlaxcala. Tres más por la alianza PRI, PAN y PRD, otro abanderado de la coalición PAN-PRD.

En el listado ofrecido por las colectivas integrantes de la Observatoria Ciudadana Todas Mx,  destaca el nombre de Eduardo Santillán Pérez, candidato a la alcaldía de Álvaro Obregón, quien presuntamente mantiene vínculos con redes de trata de mujeres; Humberto Sánchez Ramírez, precandidato a una diputación local en Oaxaca, a quien se le acusa de operar redes de pornografía de mujeres indígenas, y a Rafael Martínez, candidato a una presidencia municipal en Veracruz, acusado de violación sexual y amenazas. Los primeros dos son candidatos de Morena y el tercero del nuevo partido Fuerza por México.

Gabriel Quadri, exaspirante a la Presidencia de la República en 2012 y actual candidato a una diputación federal por la alianza Va por México, cuyo nombre apareció en el Tendedero de la Ibero, “Cuelga a tu abusador”, el 10 de marzo, por supuesto acoso en contra de varias alumnas. Igualmente, Marcos Zapotitla, diputado de Morelos por el Partido Encuentro Social, acusado de violar a una mujer.

Sin embargo, a pesar de que la mayoría de las personas cuestionadas son hombres, no son los delitos de género lo único de lo que son requeridos por la justicia.

Diana Sánchez Barrios, lideresa de ambulantes y quien sería probable candidata de la alianza PRI-PAN-PRD a diputada en CDMX, fue detenida por diversos delitos, entre ellos robo en pandilla y extorsión agravada. (Infobae, 18 de marzo).

Tan sólo en Puebla, 14 candidatos enfrentan denuncias penales o han sido vinculados a supuestos actos delictivos como falsificación de documentos, violación y desvío de recursos, mientras a uno de ellos se le acusa de pertenecer a una familia vinculada con el crimen organizado. (La Jornada de Oriente, 29 de marzo).

Detienen a Gregorio Gómez Martínez, candidato del PRD a la presidencia municipal de Tihuatlán, Veracruz, a quien se imputan delitos del orden federal. (Proceso, 7 de abril).

Detienen a Luis Cobo Fernández, candidato del PRI-PAN-PRD a diputado en Tehuacán, Puebla, por fraude y lavado de dinero pues, durante su gestión como director del organismo operador de agua en el municipio (OOSAPAT), firmó un convenio con la empresa Odys Adversa para la construcción de una planta tratadora de agua, misma que sigue inconclusa, a pesar de se le entregaran casi 30 millones de pesos. (La Jornada, 11 de abril).

Precandidato del PAN-PRI-PRD a la alcaldía de Minatitlán, Veracruz, Nicolás Ruiz Roset, es detenido y acusado de coacción, amenazas y secuestro en contra de una mujer. (Proceso, 24 de abril; El Imparcial, 23 de abril)

Pero, no se piense que entre quienes disputan los puestos en competencia y que no tienen acusaciones pendientes todo es diferente. Es el caso del candidato por Morena a gobernador por el estado de Zacatecas, David Monreal Ávila, hermano por cierto de Ricardo Monreal Ávila, uno de los presidenciables del sexenio.

A Monreal Ávila, David que no Ricardo, se le hizo fácil tocar los glúteos de su compañera de partido, Rocío Moreno Sánchez, candidata a la presidencia municipal de Juchipila, Zacatecas, en pleno evento de campaña”. Ella cerró filas con el candidato y negó haber sido víctima de agresión sexual afirmando: “No voy a dejar que me utilicen, no voy a permitir que nuevamente dañen al movimiento. El licenciado David Monreal es una persona respetuosa y nunca me ha faltado, basta de calumnias”.

Sin embargo, en el video recuperado por la Silla Rota en su nota “David Monreal ‘manosea’ a candidata local en mitin +video”, publicada por la Redacción este 20 de abril, la evidencia es contundente. La pregunta, en este caso, es si existe entre ellxs una relación previa que le haga pensar a Monreal que puede tomarse este tipo de libertades o si es el precio que Moreno Sánchez debe pagar por contar con “su apoyo” durante esta campaña y en caso de que ambxs ganen la elección.

Como respuesta, trascendió que visiblemente molesta la candidata Moreno ya no subió el templete desde donde se llamaría a votar a la ciudadanía de la entidad. Por supuesto, el hecho no pasó desapercibido y enseguida se posicionó el #UnManoseadorNoSeráGobernador. Igualmente, las candidatas a la gubernatura de Zacatecas, Claudia Anaya Mota (PRI-PAN-PRD), Ana María Romo Fonseca (MC) y Guadalupe Medina Padilla (PES) se unieron para posicionarse en contra de la violencia hacia las mujeres y anunciar que interpondrán una denuncia ante las autoridades electorales por los hechos para que, tanto a nivel local como federal, se tomen cartas en el asunto.

Todo parece indicar que no llegó el mensaje

Con lo dicho hasta ahora, puede sostenerse de manera contundente que el mensaje claro y fuerte enviado por la ciudadanía en 2018, a través de 30 millones de votos y que supuso la derrota del PRI, PAN, PRD, no llegó. El hartazgo, el desencanto y la convicción en torno a que las cosas no podían seguir como estaban llevaron a la ciudadanía a decantarse por una opción política que prometía ser distinta, muy lejana de las viejas prácticas de lo que ha comenzado a ser visto como “el viejo régimen”.

¿De qué sirvió el voto de castigo en contra de los corruptos y viejos partidos panpriperredistas? ¿de qué sirvió no votar por quienes hoy prometen, cínicamente, lo que no cumplieron en el pasado? ¿de qué sirvió votar por Morena cuando hoy su dirigencia ofrece candidaturas a militantes o exmilitantes del PAN-PRI-PRD, regresando en calidad de candidatxs a los escombros del pasado? ¿de qué sirvió votar por el partido que replica viejas prácticas y regala candidaturas a delincuentes, al igual que lo hacen los partidos que pretenden restarle poder? ¿cómo construir un nuevo régimen sobre los hombros de una clase política en crisis cuyo pragmatismo brutal no conoce límites?

Yo no tengo la respuesta ¿la tienes tú?

Ivonne Acuña Murillo.

Socióloga feminista, académica de la Universidad Iberoamericana. Analista política experta en sistema político mexicano y género. Autora de más de 250 artículos periodísticos y 25 académicos publicados en periódicos y revistas de circulación nacional. Ha contribuido al análisis del presente y el futuro de un país que se desgarra en múltiples medios escritos, radiofónicos y televisivos, tanto nacionales como internacionales.

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