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Timón Tecnológico Industria 4.0. La tecnología liberal reconoce al pueblo mexicano cuando salva al mismo pueblo mexicano con su fortaleza. Autor: Octavio Fernández

Foto: Xinhua

Y en verdad, no es ajeno observan muchas iniciativas y actividades nobles del pueblo mexicano que sale de nuevo a enfrentar cualquier evento o incertidumbre que sufre su prójimo, ofreciendo desde el fondo de su corazón, todo lo que tienen y lo que no tienen pobremente, para ayudar con su misericordia a sus semejantes sin ningún interés. Es la esencia de la nobleza del mexicano que no se debe perder, aun cuando sus desdichas estén encumbradas con momentos oscuros de interés propio y egocentrismo total. Es una sociedad que ha sido instruida y dirigida por dirigentes políticos, comunicadores y otros supuestos líderes que buscan que estos mexicanos permanezcan silenciosos y callados, en beneficio de sus intereses de estos gandules astutos y que es al final la culpa de todos nosotros.

Ejemplos hay muchos, pero en especial en lo que corresponde al desarrollo tecnológico de nuestro país. Como se ha mencionado, en algunos países de primer orden tecnológico, ellos pudieron satisfacer la demanda de equipos e insumos ante esta pandemia. México desafortunadamente tuvo que esperar las dádivas de estos países para poder satisfacer su demanda interna, con productos y equipos, en algunos de los casos de ínfima calidad, peor que la que se pudiera producir en una empresa cien por ciento mexicana, y esto es deshonesto y sucio.

Por otro lado, es imposible entender la confusión que se genera bajo la ignorancia de una falta de criterio y visión de desarrollo tecnológico mexicano, cuando se enmarca a la ciencia y la tecnología –que es infinitamente magnánima– en una definición retrógrada de tecnología pueril de noviazgo interesado, que solamente sirve para confirmar la continua caída de la estrategia y torpeza para el desarrollo tecnológico del país.

Es además evidente que el presupuesto otorgado en esta materia es improductivo, no genera valor y desperdicia dinero que con tanto esfuerzo se logra. El fundamentado está en el ejemplo de la sociedad Max Planck, promotora de la verdadera ciencia a través de una red de investigación científica en Alemania.

El nombre de este instituto honra la memoria Max Planck, físico alemán que inició la mecánica cuántica, ganador del Premio Nobel en 1918, educado en una familia devota, conservadora, de principios idealistas, incorruptible y generosa, que definieron su perfil en su vida y en su trabajo. El instituto Max Planck de investigación opera una gran cantidad de institutos en Alemania y en el extranjero de forma “independiente y autosustentable”. Administra su propio presupuesto desarrollando proyectos, es decir “no vive el presupuesto”. Este instituto es un claro ejemplo de buenas prácticas las cuales deben ser implementadas en nuestro país y así eliminar gastos innecesarios, que desgarran el presupuesto de todos los mexicanos. Es presupuesto sin un factor de retorno de inversión positivo a la nación. Por ello en países tecnificados, el dinero que se implementa para el desarrollo tecnológico tiene incentivos muy claros y transparentes que van directo a las empresas e impulsan bajo competencias el apoyo económico a los centros de investigación, tales son los casos de Alemania, Corea, Japón, Estados Unidos y otros países más, que conocen bien que el otorgar incentivos a las empresas para el desarrollo tecnológico genera productos de vanguardia. Ejemplo son aquellas marcas reconocidas; como las automotrices, las de comunicación, las médicas que están a la vanguardia y que, por lo mismo, generan desarrollo tecnológico, económico y bienestar social. No desperdiciemos el presupuesto.

Por otro lado, si el desarrollo tecnológico y la producción local generan beneficios inmediatos en cualquier economía, cual más sería en nuestro país en los momentos de tribulación. Así, cuando se adjudiquen todos aquellos productos necesarios a empresas locales mexicanas en esta pandemia como caretas –¿cuya tecnología es verdaderamente cuántica?– o tapabocas u otros productos que son factibles de producir en México, se impulsa la cadena local con precio, calidad y servicio. Es confuso e inocuo desarrollar la cadena de suministro fuera del país, sabiendo que la calidad y la logística es parte fundamental para el abastecimiento inmediato de los insumos a estos héroes que están en el frente de batalla. Con ello se evita el desabasto de estos insumos, los cuales se consumen en horas, lo que hace más complejo su logística y el mantenimiento del inventario suficiente del producto para su entrega justo a tiempo en el lugar adecuado y con la calidad excelente. Es una apuesta de servicio a todos los mexicanos.

De nuevo la tecnología seguirá presente, de eso estemos seguros capitanes.  

Octavio Fernández, PhD.
@admexusI4_0

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