Timón Tecnológico Industria 4.0. La tecnología digital presente en la escena de crisis estructural actual y futura de México. Autor: Octavio Fernández

Y en verdad, los datos no lloran, no mienten, no ríen, no se burlan, no dejan cabos sueltos, no se enferman, no chismorrean, no politizan, no mienten sino que ayudan a poner los pies en la tierra y saber en dónde estamos y hacia dónde vamos. Son datos, que en el caso de México son tristes y crudos, flechas con dientes que hieren el corazón de una joven nación en búsqueda del bienestar total. Son datos concretos que refieren al estado quebrado que guarda la innovación tecnológica en todos los sectores de nuestro país, en su baja competitividad en  los procesos productivos, en la incertidumbre de la administración pública y privada, y en especial en el sector actual de la salud. Por ello, la inesperada pandemia del Covid-19 sólo vino a destapar los niveles del agua encharcada, sucia y de podredumbre de nuestra estructura tecnológica y de innovación en nuestro país. Además fue la develación clara de una falta de estructura firme y suficiente que no tiene las bases suficientes para soportar cualquier embate. Y como siempre, quien apechuga todo el golpeteo, cuchilladas, bajezas, mentiras y otras acciones oscuras, es el noble pueblo mexicano. Es más, para dar un golpe de timón contra la marea roja, las crisis siempre son una oportunidad enorme para transformar viejas estructuras anquilosadas y defectuosas que dañan el espíritu y el alma de la misma patria. Sin embargo, desafortunadamente y como siempre, el proceso de cambio se queda sin cambio y rebotamos reiteradamente al mismo punto de partida, un retroceder sin avance cíclico sin causa. Así, las lecciones aprendidas de este tiempo son, la falta de integración tecnología propia para dar servicios de salud de alta competitividad, o mejor dicho, la falta de apuesta al desarrollo de la cadena de proveeduría local de salud, quizá por la simpleza de un precepto mental sin juicio que enmaraña el descontrol propio por el control mismo, y esto es insensato. Y así, este devenir seguirá en un estado anacrónico repetitivo por los siguientes siglos, si no se hace verdaderamente una disrupción en México en todos los sentidos, acción clara en la cual todos somos responsables. Pero aún más, la tecnología digital ha estado presente durante el confinamiento de estos 50 días. No es posible imaginar días completos sin el internet, redes sociales, televisión y otros elementos tecnológicos que ayudan a ser la vida más llevadera, un poco más entretenida y menos complicada. Además, quién no está al pendiente de los mensajes de las redes sociales, de los chismes, de las controversias –inocuas y sin datos– quién no revisa los nuevos memes que acaba de llegar y se alegran por lo chusco de la nota. Los maestros  –feliz día del maestro– trabajan más preparando información para sus alumnos distantes y cercanos, llevando a cabo los famosos Webminar –clase en línea– el cual ayuda a utilizar con mejor eficiencia las herramientas tecnológicas que no tienen en el aula. Diría un buen amigo profesor, “están aprendiendo más, mediante estas nuevas formas de educación digital, que con en el método tradicional”.

La apuesta de nuevo es la tecnología, y queda más que evidente que ya existe el cambio de comportamiento en las estructuras económica y social, refrendado por los factores de esta crisis y la integración cada vez más incuestionable de la tecnología. Es una apuesta a los cambios disruptivos digitales necesarios para el hoy y para las futuras estructuras. El futuro ya nos es más futuro, sino un legado que está presente en el espíritu renovador de la transformación tecnológica e innovadora digital y disruptiva de transformación total, búsqueda para el bienestar social, económico y productivo, y eso mis capitanes de timón es nuestra responsabilidad.

Finalmente, como recuerdo póstumo a los personajes que han sido generadores de cambio en nuestro país utilizando la tecnología para el bienestar social, mi más sincero agradecimiento a don Héctor Martínez Serrano, por su abnegada labor de locutor excepcional por varias generaciones, –ejemplo para muchos locutores– en donde el infinito espacio dimensional de las ondas hertziana de la radio, conserve su voz viva llena de espíritu para todas las familias mexicanas que lo siguen escuchando. QDEP y que la luz del Señor lo tenga en su gloria.

Octavio Fernández, PhD.
@admexusI4_0

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