Y en verdad, no se requiere hacer muchos análisis e investigaciones profundas o debates de mil horas para dar un panorama concreto sobre la situación crítica que guarda nuestro país. Es evidente que estamos ya en una recesión económica generalizada, definida por los mismos datos claros y contundentes que muestran esta realidad desafortunadamente. Pero aún más, es una recesión exasperada por un incremento inusitado de una pobreza ríspida a todos los niveles de la estructura social de nuestro amado país. Los efectos implicados van desde una reducción dramática en los presupuestos privados y públicos, hasta el cierre de empresas medianas y pequeñas, esencia del motor económico. Pero esto no es todo, se genera una emanación atípica nunca vista antes, concerniente a una veloz traslación de una clase media económicamente activa, a una nueva referente clase “media empobrecida”. Una clase media que anteriormente guardaba incuestionables características de bienestar y solvencia financiera capaz de sostener actividades y servicios económicos por los cuales pagaba para mantener su ritmo de vida, consumiendo diferentes tipos de servicios y productos que fomentaban el progreso sólido y económico. Es o era el núcleo principal del aporte al dinamismo de la economía mexicana y que seguramente costará mucho trabajo y esfuerzo recobrarlo, claro bajo el principio de que el pueblo salva a su mismo pueblo mexicano. Pero todo esto no apareció de la noche a la mañana, este tema ya se venía gestando desde hace tiempo y que explota a la llegada del íntimo amigo de casa, el Covid-19. La llegada de esta pandemia sólo catalizó los elementos críticos de una continua caída y desplomes en las actividades productivas, económicos y sociales, producto de una falta de desarrollo tecnológico, innovación científica, insuficiente generación de nuevos puestos de trabajo bien remunerados, efecto directo en la falta de creación de nuevas empresas y otros factores que impactan en el quebranto económico y detrimento social, que se agravó dolorosamente con la aparición del coronavirus y la verdad, “¿qué nos pasa?”.
Seguramente, para salir del atolladero, como es costumbre, nos volveremos los “mil usos” vendiendo camarones del Ajusco a precios por debajo del mercado de La Viga, sin ver la espiga en nuestros ojos, porque “Doña Zoyla” nos manipula y nos exige, y claro, nos volveros unos “Flanagans” destructivos contra ella queriendo escuchar a Silvio Rodriguez en “Te amaré”, debiendo buscar también en atender y abrir el corazón al don del “Espíritu de Consejo” para dejar de ser “El no hay” y buscar eliminar al “Sr. Burócrata” definitivamente, para evitar ser “El destroyer” o el eterno ”El ta difícil” mexicano, y eliminar la mentalidad intrínseca de nuestra propia idiosincrasia fáustico de “A qué le tiras cuando sueñas mexicano”… perdón, creo que me equivoque de personaje en esta última oración, pero cae perfecto al tema.
De nuevo la tecnología busca afanosamente el carácter de promesa, compromiso y alianza con la sociedad para desarrollar los elementos y herramientas necesarias para la búsqueda del bienestar y efecto actual del cambio mundial. La tecnológica digital, la cual fue definida como la nueva revolución industrial en el año del 2016, viene aplicando inteligencia artificial, comunicación digital y otros elementos de sistemas cibernéticos de trasformación total. Con estos elementos digitales hemos estado implementando nuevas formas de trabajo productivas, procesos digitales, negocios inteligentes usando inteligencia artificial, y claro, en la conformación de la educación a distancia, que seguramente impactará las estructuras actuales de escuelas públicas y privadas presenciales, y que claramente, bajo esta tendencia, este modelo educativo irán disminuyendo y perdiendo posición a largo plazo, por el nuevo digital educativo a distancia con menor costo y más eficientes, consecuencia de los factores de competencia tecnológica y la situación económica de la clase media empobrecida que guarda nuestro país.
Aun más, habrá también empresas que dejarán una cantidad de sus colaboradores en oficina en casa, todo esto para reducir gastos y costos, usando la comunicación tecnológica. Adicionalmente las economías irán también en la nueva perspectiva futura para implementar procesos digitales de trasformación disruptivos.
Y esto es sólo un poco de las tendencias que se están trabajando y que seguirán penetrando en nuestra sociedad de una u otra forma consistentemente, por lo cual mis capitanes de timón tecnológico, debemos seguir preparándonos para esta nueva realidad y exaltar la dinámica de abundancia en contra de la pobreza, y esto es lo increíble.
Octavio Fernández, PhD.
@admexusI4_0




