Timón Tecnológico I4.0. La tecnología mexicana, ausente y relegada en la estrategia política de amargura del PIB en nuestro país. Autor: Octavio Fernández

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Y en verdad, el PIB de México requiere de terapia intensiva en varios sentidos. La primera relativa al saber. El valor del trabajo y producción de bienes y servicios de aquellos mexicanos que trabajan desde la madrugada hasta la noche con el sudor de su frente, así como también a los empresarios no usureros, que entregan su vida y establecen los compromisos de responsabilidad por las familias de sus colaboradores, y que son el fundamento y sostén de la economía del país, son los principales elementos que contribuyen con valor económico en el PIB del país. Las remesas no deben ser incluidas doblemente dentro del cálculo del PIB como inversión extranjera o como valor de bienes productivos, ya que estos son el producto del esfuerzo de los mexicanos que están en el extranjero. Aun más, las inversiones extranjeras no deben ser consideradas directamente en el PIB, ya que estas inversiones no son generadas dentro del país. Por lo cual, el tener un PIB bruto real, nos da la verdad sobre la razón en la situación actual de nuestro país, el cual debe ser evaluado con toda seriedad.

Pero aún más inexplicable, es el escuchar el desprecio y desecho a la tecnología mexicana –sin estrategia por falta de conocimientos– cuando se sustituye la potencialidad del desarrollo tecnológico mexicano, por el contubernio plomizo con empresas que sólo recogen potencialidades propias. Esto es claramente un ultraje y humillación directa a los jóvenes que buscan nuevas oportunidades de libertad, de mejores empleos y trabajo digno bien remunerado; basado en sus capacidades, su creatividad mexicana –la cual es reconocida mundialmente–, el soporte al potencial de la ciencia e inteligencia, de la innovación, dones propios del alma y espíritu de los mexicanos, pero que se ven detenidos por la gran brutalidad inconsciente de la falta de la misericordia y misericordia tecnológica; no sólo a esta generación de jóvenes, sino a la dignidad de los pobres, y esto será juzgado por el tiempo.

Adicionalmente, los entredichos sobre proyectos mencionados, seguramente son inversiones que desarrollarán pequeñas y medianas empresas mexicanas, y no a empresas usureras que sólo comercian la tecnología por la necesidad del mercado público, contubernio de muchos años y que esto no debe ser aceptado. Estas dichosas empresas, que han crecido económicamente a costa de todos los mexicanos –sin inversión en tecnología y falta de desarrollo en innovación por muchos años– tienen hoy la responsabilidad de invertir y apostar por sí mismas, sin la parvedad de las necesidades del presupuesto y el engaño a los valedores gandules, sólo por simple hecho del honor propio y el verdadero altruismo, réplica a aquellos pobres que les ayudaron a ser lo que son hoy; una retribución de agradecimiento y honestidad al pueblo mexicano, el cual, si no fuera así, serán el recuerdo de la vergüenza y cerote, no sólo económica, sino de la imagen de verdad ante todos.

De nuevo la tecnología seguirá trabajando implacablemente en todos los sentidos en la generación de la innovación en México, no sólo en la verdad sobre la razón, sino en la lucha contra la pobreza en nuestro país y esto es responsabilidad de todos, testimonio de bienestar social.

Octavio Fernández, PhD.
@admexusI4_0

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