Timón Tecnológico I4.0. El desarrollo de la ciencia sin timón, sin sextante, sin cartas de navegación y sin puerto social de arribo. Autor: Octavio Fernández

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Y aun cuando el sentido común del capitán del barco de la ciencia busca el puerto de arribo seguro luchando y navegando a través de huracanes, monzones y turbulencias marinas, aparecen los más insólitos piratas que arrebatan el barco de la ciencia y la tecnología, ya maltrecha, y lo terminan de deprimir.

Es más, mientras en otras latitudes, las embarcaciones de gran calado de la ciencia van viento en popa, asentadas en líneas de navegación claras, trabajo en equipo, estrategias de desarrollo, patentes, participación estelar privada, planeación de puertos seguros, innovación tecnológica, puestos de trabajo remunerados y otros afianzamientos marinos de impacto intrínseco social, en nuestro país, desafortunadamente, la embarcación va a pique.

Pero esto no es sola una marejada que hunde a la ciencia, sino es un “haber de mar de fondo” relacionado con el formato de navegación de varios piratas aún más ambiciosos que Calico Jack y Anne Bonny o Sandokan. El trasfondo y la realidad cartográfica evidente comparativa, es que existen verdaderos astilleros de alto desenvolvimiento como: Japón, Corea y Alemania.

Estas eficientes factorías, están estructuradas mediante constructores navales de alto nivel, que fundamentalmente son apoyados con incentivos o subvenciones directamente, creando y promoviendo el desarrollo de la ciencia y la tecnología en todos los sentidos. Ejemplo claro es el Instituto Max Planck, un astillero alemán cuya asociación es independiente, no gubernamental y sin ánimo de lucro fundada en 1911. En esta institución, el capitán desarrolla la ciencia, la innovación y la tecnología aplicada, es decir, no sólo se investiga, se analiza o se escriben solamente documentos o libros que se guardan finalmente en el galerón, que en algunos casos en México son refritos del hilo negro de nuevo, sino que efectivamente se aplican estos avances en la vida diaria, y no se confunde con lo humano, sino con lo científico, y esto es estar en boga.

Desafortunadamente el maltrecho bote de la ciencia mexicana, que contiene rumores de sirenas enfocadas a reducciones de costes solamente y confusión social, no deslumbra el puerto del desarrollo de la ciencia, sino que al contrario, deja con su vulnerabilidad el atraco continuo de los piratas al tesoro del presupuesto y de las especies de otras latitudes, sino que adicionalmente, y para hacer más difícil la situación, tiene otras lanchitas que comparten estos tesoros, creando una desigualdad de competencia y destruyendo la navegación de la competitividad, en lugar de enfocar sus esfuerzos en el fortalecimiento de astilleros autónomos y privados. Pero aún más nubarrado, el desdoro infatuo de la deshora de aquellos marinos que por sus propios esfuerzos, y a pesar de…, han logrado y alcanzado niveles de capitanes de navíos, es inaceptable, por lo cual, esta institución debe ser consejera y promotora sin tesoro.

Por ello, es claro que la ciencia y la tecnología en nuestro país no tienen sextante para llevar el cabotaje conveniente, por lo que es necesario un cambio directo de timón, que asemeje las navegaciones de otras latitudes y de las buenas prácticas, para hacer un país de riqueza y abundancia y no de continua pobreza de fondo de mar.

Octavio Fernández, PhD.
@admexusI4_0

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