Y en verdad, los procesos “democráticos” pareciera que no siempre cumplen con el formato para ser democráticos, es decir, que existen varios infractores que interfieren de tal manera que el resultado al final no es verdadero.
Estos infractores intervienen en las diferentes fases del proceso. En el proceso donde el ciudadano ejerce su decisión, la integración de la tecnología aseguraría que la fuente del votante sería verdadera mediante la integración de marcas o códigos únicos impresos en la boleta, que sirva para la rastreabilidad y seguridad al 100%. Esto evitará posibles sustituciones o alteraciones posteriores preservando siempre la autenticidad del deseo de los votantes.
El conteo será inmediato y seguro a través de la lectura de estos códigos únicos. El siguiente proceso corresponde reservar la información en los sistemas de bases de datos. Esta información puede ser enviada a través de los diferentes canales de comunicación existentes. Aquí la transmisión de la información puede estar asegurada no solamente con los sistemas de seguridad cibernética sino también con elementos adicionales de llaves de certificación o cadena de bloques que aseguren que la información es la verdadera. La reserva de la información en las bases de datos requiere también que estos sistemas no solamente sean únicos, sino que estén permanentemente conectados y duplicados ubicados en otras áreas físicas protegidas de tal manera que elimine cualquier riesgo que implica fallas en el proceso.
Pero esto no lo es todo, se debe asegurar que estos sistemas de almacenamiento y los algoritmos no puedan ser alterados durante el proceso. Para ello es importante establecer la evaluación ética de la programación a través de especialistas éticos que certifiquen y registren su huella digital para evitar cualquier tipo de modificación tanto en el sistema, los algoritmos.
Inclusive toda esta información debe ser expuesta y abierta a todo el público asegurando así que es una información de verdad y que no ha sido alterada o manipulada durante todo el proceso. La transparencia y claridad de este proceso de votación asegurará la democracia en todos los sentidos, evitando falsos testimonios, triquiñuelas, dimes y diretes, sombrerazos y chanclazos innecesarios.
Lo que sí es claro, es que todos los mexicanos están conscientes, cansados y agotados del menjurje soez de la pseudopolítica mexicana, resultado del ejercicio de soberbia, poder desmedido, enriquecimiento ilícito, honestidad, servicio, humildad y concupiscencia que solamente se ejerce en este círculo oscuro.
De nuevo el espíritu de la tecnología aparece en los procesos de “democracia” para asegurar la democracia evitando manipulaciones. Además de este papel, también puede ejercer los conocimientos y desarrollos tecnológicos a través de algoritmos y programas suficientes para sustituir, tarde o temprano, aquellos modelos políticos humanos que destruyen el bienestar de la sociedad. Es decir, habrá sistemas de inteligencia artificial capaces de llevar a cabo estrategias y soluciones éticas y sociales que generen mayor bienestar para nuestra querida y amada patria mexicana, y esto amigos divirtualigentes es lo asombro… por ello hagamos patria, hagamos política digital.
Octavio Fernández, PhD.
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