Y en verdad, las desconexiones, las batallas y la dialéctica contrapuesta entre los diferentes grados, niveles, sustancias, esencias y personajes posicionados en un extremo en contra del otro extremo; son consecuencia de la misma inconsciencia humana que provoca contraposiciones y destrucción deshumanizada antropológica, secuela de una falta de propósito, estados de flojera y menoscabo por encontrar la verdad. Pero además es más difundir estados sin objetividad y gravitar en la protección narcisista mediante falsedades, las cuales solamente destruyen al propio individuo y a la sociedad, en lugar de hacer conciencia de verdad. ¿Se pueden imaginar una disputa de opiniones basadas en mentiras y comunicada a nivel mundial?
Durante los últimos años, se observa en los medios de difusión, la puesta en escena de eventos donde los participantes se dan hasta con el tubo y la chancla. Son discursos y opiniones falsas basadas en ideologías pacientemente provocadas por las mismas heridas relativistas de los participantes para obtener o mantener a toda costa el poder y mostrar que “solo mis chicharrones truenan”. Esta conducta ególatra es meramente una expresión de hipertrofia exacerbada donde las ideas, la libertad, las opiniones, la sanación de las heridas, el respeto, las virtudes, la comunicación saludable y la luz de la verdad se ven cada vez más reducidas por el implacable peso de una loza inconsciente y deseo de poder, y esto no es aceptable.
Pero aún más, esta hipertrofia, consecuencia de una falta de sana apología; provocada por una división oscura, riña aguerrida y antípoda entre los “contrincantes” es cada vez más extrema en los medios de comunicación. Entonces la pregunta es: ¿Quiénes son los responsables de que se mire con mayor frecuencia estas disputas, peloteras, altercados, palabras peyorativas y falsas opiniones estomacales en los medios de comunicación? Pues “la mera neta carnal… y no te me apachurres”, es que todos nosotros somos los responsables debido a la falta de consciencia y “con-ciencia”. Es más, “para llorar en el metate”, es secuela viva de una nata grasosa de fermentación pueril de muchos años entre actores, comunicadores y espectadores, donde estos últimos solo se brindan a miran desde la intimidad de sus asientos de redes virtuales la puesta teatral desordenada y vulgar que existe, y esto es “puritita verdad mi cuate”.
La tecnología, de nueva cuenta, contribuirá esencialmente en el soporte de verdad con ciencia de datos e inteligencia artificial en los medios de comunicación y sus comunicadores. Evitará claramente el fomento de falsedades y mentiras, ideologías pueriles, inconsciencia y altercados inocuos entre los actores. Fomentará la opinión trasparente, la libertad de conciencia usando con-ciencia, la difusión de verdades, la sana comunicación en las redes y el fortalecimiento de los comunicadores para promover la conciencia y no difundir inconscientemente la inconsciencia para sus escuchas. Eliminará pacientemente el contubernio hediondo de esta nata grasosa que nos mantiene distraídos en un chisme de novela que no agrega valor y que nos sesga en la búsqueda de la verdad y el trabajo futuro de bienestar social, y esto es lo importante.
Octavio Fernández, PhD.
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