Y en verdad, las redes sociales han venido crecido en promedio 10% cada año en los últimos 5 años. Es decir, aproximadamente 100 millones de usuarios por año. Lo que significa que el desarrollo tecnológico ha conformado un acercamiento más estrecho entre los seres humanos alrededor del mundo. Esto es muy significativo en términos de la innovación, desarrollo e implementación de la tecnología en la sociedad, sin embargo, muchas veces se utilizan estas herramientas en difundir contenido no aceptable o comunicación insana. Pero esto no es todo, los responsables de comunicar y generar conciencia ante la sociedad, muchas veces no son capaces de ejercerla debido a una distancia preocupante entre el más allá de la verdad y el desapego al sentido de la responsabilidad consciente. Es decir, se encuentran en una ignorancia de vocación donde no han descubierto su verdadero designio del altísimo. Es más, algunas veces se inventan sus personalidades como excelsos protagonistas de los medios de comunicación, antes de encontrar su verdadero sentido ulterior de su conciencia y análisis profundo sobre su alta responsabilidad social. Es decir, no efectúan una exploración de confrontación honesta para determinar si son capaces de procrear conciencia y con-ciencia de luz verdadera en nuestra sociedad con la finalidad de evitar la manipulación y la mentira actual, consecuencia de una crisis de identidad con heridas emocionales profundas y provocadas, y esto es inaceptable.
¿Y cómo saber si hay vocación? En la experiencia de vida, cuántas veces se ha escuchado: “Yo estudie esto, pero mi verdadera vocación es esta”. Esta expresión, “de mi verdadera vocación”, vienen de la esencia ulterior de la conciencia, la cual surge como designio de la verdadera tarea y vocación del mismo ser. Y así, las verdaderas vocaciones se llenan de cualidades, virtudes, actitudes y dones que maximizan la conciencia de individuo en favor de los demás, y esto es lo increíble.
Sin embargo, estas vocaciones puras se ven traccionadas cuando fuerzas externas condicionan y corrompen la esencia. Es decir, la conciencia interna se vuelve inconsciencia cuando se niega a sí mismo y acepta la manipulación externa y fomenta la dispersión de inconciencia. Lo que simboliza que aun cuando se tenga vocación, hay la posibilidad de corromperse y ser un consiente inconsciente, y esto es lo más peligroso.
De nuevo la tecnología apoya la vocación verdadera mediante modelos y herramientas específicas de ciencia de datos, inteligencia artificial y algoritmos éticos, para fomentar la vocación y conciencia social. Es más, la tecnología apoyará la opinión y la crítica con datos de verdad, pero estará en contra del juicio y la calumnia emocional, los cuales se verán reducidos en todos los sentidos a través de códigos de programación con valores morales. Evitará completamente la nata grasosa de comunicación inocua y sesgada. Fomentará la contribución social mediante la comunicación digital saludable y de valores, creando una nueva esperanza social. ¿Será entonces posible la existencia de comunicadores digitales que den información verdadera con opinión y expresión de conciencia que provoque una sociedad mejor? La realidad es que sí es posible, y esto es lo increíble.
Octavio Fernández, PhD.
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