Y en verdad ¿sabemos cuál es nuestra naturaleza como seres? ¿Sabemos como individuos sociales cuál es nuestra ontología? ¿Es creada por el Máximo? ¿Es un pensamiento humano y metafísico? ¿Tiene un fin fundamental? ¿Cómo se crea? ¿Cómo se estimula? ¿Cómo se destruye? ¿Qué principios, responsabilidades, derechos y beneficios tenemos? ¿Es el principio del libre albedrío? ¿Es un derecho humano aspiracionista? ¿Es la lucha por sobrevivir ante las nulidades, ideologías y miserias provocadas? ¿Es el derecho a emerger de la pobreza material y espiritual? ¿Es un agente provocador que obra por casualidad? ¿Es un agente imperfecto que trabaja y recibe simultáneamente? ¿Es un agente que obtiene siempre algo como eecompensa? ¿Es la perfección en obrar sin recibir o esperar algo a cambio?
Los datos: La ontología, como lo indica, sus raíces griegas, es el estudio de la naturaleza del ser en cuanto al ser mismo, relacionados con los fundamentos filosóficos humanos relativos a su: creación, existencia, naturaleza, inteligencia, sabiduría, pensamiento, realidad, ética, verdad, progreso, ciencia, tecnología, derechos, obligaciones, expectativas, entre otros fundamentos relativos a su entorno existencial. Desde que el hombre vive en la Tierra existe una estrecha relación con su naturaleza humana y material para sobrevivir. Sin embargo, también existe una intensa y profunda búsqueda por el saber y conocer sobre su propia naturaleza y divinidad de “Ser”. Así, los sabios de miles de siglos atrás como filósofos -no son iguales- han expresado sus pensamientos sobre este tema. Tales de Mileto 600 años a de C, Pitágoras 500 a de C, Heraclio 500 a de C, Sócrates 400 a de C, Platón 400 a de C, Aristóteles 300 a de C, Agustín de Hipona 500 d de C, Anselmo de Canterbury 1000 d de C, Tomás de Aquino 1200 d de C, entre otros pensadores más, han explicado la ontología del hombre. Todos de una forma u otra, buscan fortalecen el conocimiento del saber de “Ser” por el ser. Lo que sí es evidente, es que el ser humano es un agente perfecto e imperfecto relacionado con su proceder. Es decir, es perfecto cuando no espera algo -bondad-, y es imperfecto cuando espera algo a cambio. Cuando provoca ideologías oscuras, adoctrinamiento, concupiscencias, esclavitud, hambre y pobreza para obtener y mantener el poder, destruyendo las estructuras sociales positivas, por obtener algo de poder, de control, etcétera, entonces es un agente imperfecto y malévolo.
Los hechos. En la búsqueda fundamental ontológica parar evitar la pobreza extrema, hombres y mujeres se lanzan sin pensar en la búsqueda de una vida mejor para sus familias, como es el caso de Claudio Sandoval, el cual cruzó el desierto tres veces en tres temporadas distintas para mantener a su familia. Estos hechos y otros más son elementos de una guerra espiritual contra las familias mexicanas, núcleo fundamental de la sociedad. Pero además, por si fuera poco, existen un sinnúmero de sucesos y casos trágicos que muestran claramente una mala estrategia que provoca desesperanza en cada rincón de nuestro país. Estos casos aciagos son la muestra de que hay agentes imperfectos, que lucran con las ilusiones y esperanza de aquellos que buscan una vida mejor, pero que finalmente los llevan directamente al patíbulo sin juicio y bajo podredumbre de culpabilidad social. A estos valientes que perdieron su lucha ontológicamente, que Dios los tenga en su Gloria.
Las contradicciones. ¿Es acaso un error humano o una provocación implícita preparada, la cual pretende generar agentes imperfectos en beneficios autocráticos? ¿Es una estrategia de espejos para obtener algo de los aspiracionistas? ¿Dónde queda la bondad sin recibir algo a cambio? ¿Es una ontología sesgada? Lo que sí es que es evidente, es que existe la ofuscación ontológica y nosotros somos los culpables.
La tecnología. La ontología guarda la esencia de entender al ser por el pensamiento del ser mismo. Sin embargo, su capacidad de entendimiento está limitada. Es aquí donde la tecnología surge y sustenta con mayor valor el pensamiento filosófico humano. Lo aumenta sabiamente y científicamente. Es decir, que podemos observar nuevos pensamientos del ser a través de la visión tecnológica. Las ondas de radio que se trasmiten en el aire, no son perceptibles por nuestros cinco sentidos, sin embargo, se perciben estos efectos con equipos especializados. Sabemos que existe el norte magnético por el uso de la brújula, sin ella no sabríamos dónde está. Es más, la secuencia genómica del hombre es identificada con equipos y algoritmos de alto desempeño. La partícula de Dios o el bosón de Higgs de la misma manera. Todo esto nos hace reflexionar sobre la modernización de la ontología mediante el factor de peso de la sabiduría, ciencia y tecnología. Es la existencia sin duda, del entendimiento y la realidad de algo mayor, que lo cual nada puede ser pensado humanamente, pero confirmado por la tecnología es sí. Es la búsqueda de impulsar la inteligencia y sabiduría tecnológica en los agentes perfectos en este mundo; para reducir los imperfectos, y dar finalmente esperanza y bienestar social, y este es el compromiso social de todos.
Octavio Fernández, PhD.
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