
Y en verdad, la “riqueza” es un “bien” del trabajo del hombre, el cual no es un objetivo principal, sino secundario. De esta manera se evita el deterioro de la misma virtud humana, ya que este “bien” sustenta al cuerpo y socorre a los demás, en especial a la pobreza. Sin embargo, las riquezas no son buenas en cuanto no son útiles al ejercicio de la perfección humana. Además, si estas se exceden impiden el ejercicio de la virtud, el cual no debe considerase como cosa buena, sino mala. Por ello, poseer riquezas es una virtud cuando se usan bajo los principios de hacer el bien; mientras que para aquellos que se apegan solamente a la riqueza y se olvidan de hacer el bien, se apartan de la virtud, por la misma distracción de la mente, por lo cual es malo desearlas y poseerlas.
Dentro de esta temática y bajo las condiciones actuales de pandemia, los sistemas financieros desafortunadamente buscan la riqueza, creado productos que buscan aumentar los créditos en todas direcciones, aun cuando hay una ausencia de creación de nuevas empresas y empleos remunerados de valor. Esto ocasiona un riesgo de 75 por ciento, en base al incremento de deudas, falta de liquidez, reducción de flujo, aumento de cartera vencida y otras consecuencias que afectan los estados financieros a corto y mediano plazo y, en especial, en la situación económica y social del país.
Una de las astucias de recuperación del sistema financiero para reducir el deterioro, es incrementar la mercadotecnia ofreciendo los mismos productos de siempre, es decir, meses sin intereses (MSI), créditos personales e hipotecarios, tarjetas de crédito y otros tipos de endeudamiento sin ninguna esencia de mejora, lo que anuncia y confirma la debacle a corto plazo. Además, por una ausencia de intervención inteligente entre el sistema financiero y la regulación pública, el riesgo del sistema aumenta. Tal es esta situación, que las verdaderas empresas están modificando su estrategia de apoyo financiero a una estrategia de autofinanciamiento. Para el caso de la base social, su estrategia de cambio es endeudarse con instituciones crediticias no reguladas.
Pero lo más extraño de todo es que el coeficiente de cobertura de liquidez a octubre 2020, está por arriba del requerimiento, aun cuando el PIB está en estado negativo. Este efecto puede ser consecuencia de polarización bancaria o por un endeudamiento oscuro o por un cálculo estimado de una de las componentes del dinero, denominado dinero falso, y esto no está claro.
De nuevo la tecnología es un bien de talentos que invierte y arriesga en la eliminación de la pobreza, creando empresas y empleos remunerados de valor. No busca acaparar riqueza, sino que provoca la trasformación tecnológica y digital para dar frutos a todos los niveles creando abundancia de bienes y bienestar social. La tecnología es una virtud de “bien” que socorre a los demás y vive para servir, extiende sus manos a los necesitados, en lugar de acumular sin sentido: de este modo multiplicará los talentos en beneficio de la sociedad.
Octavio Fernández, PhD.
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