Términos del divorcio ruso-ucraniano. Autor: Federico Anaya Gallardo

El 16 de julio de 1990, la asamblea de la República Socialista Soviética (RSS) de Ucrania votó y aprobó la Декларація про Державний Суверенітет України (Deklaratsiya pro Derzhavnyy Suverenitet Ukrayin, Declaración sobre la Soberanía del Estado de Ucrania). (Liga 1.) Seis meses antes, la RSS de Lituania se había declarado independiente y la RSS de Moldavia (aún miembro de la URSS) había reconocido el acto de los lituanos. Otras RSS empezaron su proceso de soberanía ese mismo año de 1990: Estonia (marzo), Letonia (mayo) y Rusia (junio). Moldavia se unió en junio (pero en septiembre, una de sus regiones, Transistria, se declaró independiente de Moldavia). Once días después que los ucranianos, los bielorrusos también declararon su autonomía (27 de julio). Armenia hizo lo mismo en agosto. Como puedes ver, lectora, la declaración ucraniana fue una más dentro de un proceso complejo en el que cada una de las entidades federativas de la URSS se declaró soberana.

En el Artículo IX de la Declaración Ucraniana de 1990 trataba sobre “Seguridad Externa e Interna”. En él se estableció que Ucrania tenía derecho a sus propias fuerzas armadas (primer párrafo) y que sus cuerpos de seguridad dependerían exclusivamente del gobierno ucraniano (segundo párrafo). Los párrafos tercero y cuarto establecían el servicio militar y la prohibición de usar tropas nacionales fuera del territorio ucraniano. Para nosotros, en 2022, el más importante era el párrafo quinto: “La RSS de Ucrania proclama solemnemente su intención de convertirse en el futuro en un Estado permanentemente neutral que no participe en bloques militares y se adhiera a tres principios no nucleares: no aceptar, producir o adquirir armas nucleares.”

Atención: en 1990 las declaraciones de soberanía no implicaban necesariamente la independencia de la URSS (por la que sí optaron desde un principio los lituanos). En México, los miembros de la Federación son “Estados Libres y Soberanos” (Coahuila, aparte, es “Independiente”). En EU, muchos de los estados se llaman a sí mismos “free” pese a permanecer dentro del pacto federal. En las federaciones del Septentrión americano, los estados federados tenían originalmente la posibilidad de levantar y organizar las Guardias Nacionales. Un arreglo similar se trató de construir en la URSS a finales del siglo pasado. En noviembre de 1990, Gorbachev envió al Soviet Supremo un texto de un nuevo Tratado de la Unión en el cual las entidades federativas soviéticas tendrían más autonomía –en la línea en que cada una de ellas había indicado. En julio-agosto de 1991 una versión de ese tratado estaba lista para firma. Fue entonces que el ala conservadora del Partido Comunista de la URSS intentó un golpe de Estado. Las RSS abandonaron la idea de renovar la Unión Soviética.

El 24 de agosto de 1991, la Rada Suprema de la RSS de Ucrania declaró la independencia total, en vista de “el peligro mortal que se cernía sobre Ucrania en relación con el golpe de Estado en la URSS el 19 de agosto” anterior. Esta declaración es un texto sencillo, emitido en “aplicación de la Declaración sobre la Soberanía del Estado de Ucrania” del año anterior. Por lo mismo, la intención de la Ucrania independiente seguía siendo permanecer neutral, mantenerse ajena a bloques militares y desnuclearizarse.

Sin embargo, entre las declaraciones de la Rada ucraniana se incluyó también la intención de “continuar la tradición milenaria de construcción del Estado en Ucrania”, un guiño al nacionalismo ucraniano. En este afán de restauración post-bolchevique, las y los ucranianos no estaban solos: la declaración de independencia lituana de 1990 había declarado que la República Lituana fundada en 1918-1920 “jamás perdió su efecto legal y comprend[ía] la fundación constitucional de Lituania”. La Rada de Kiev decidió constitucionalizar un desarrollo político más largo –milenario.

Habrás notado, lectora, que también la RSS de Rusia declaró su soberanía dentro de la URSS en 1990. Desde 1917, Rusia era ella misma una federación. Era la única manera de mantener unidos su inmenso territorio y a todos los pueblos que la habitaban. En 1990 esa Federación Rusa, aún socialista y soviética, era el socio principal dentro de la URSS. Exactamente un año después de la declaración de soberanía rusa ocurrió la primera elección multipartidista, en la que fue electo presidente de Rusia Boris Nikolayevich Yeltsin (Бори́с Никола́евич Е́льцин, 1931-2007) –quien ya había abandonado el Partido Comunista. Yeltsin arrasó con 58% de la votación. Esta era una señal de que el socio principal de la vieja federación soviética no defendería la URSS.

Luego del fallido golpe de Estado de 1991, Gorbachev regresó a la Presidencia de la URSS, pero el 8 de diciembre de ese año Yeltsin convocó a los poderes ejecutivos de Bielorrusia (Shushkiévich) y Ucrania (Kravchuk) a una conferencia en el Bosque de Belovezhskaya –junto a la frontera polaca. Allí se pactó la disolución de la URSS. En los días que siguieron, las tres repúblicas eslavas comunicaron la decisión a Kazajistán y el resto de las entidades federativas soviéticas. En teoría, la URSS sería sustituida por una Comunidad de Estados Independientes (CEI), pero en la práctica esta entidad nunca terminó de cuajar.

La desaparición de la URSS hacía urgente clarificar quién quedaba a cargo de las 39 mil cabezas nucleares soviéticas. El Artículo IX de la Declaración de Soberanía de Ucrania de 1990 era claro: no debería haber armamento nuclear en el territorio del nuevo Estado independiente. En 1991 había en Ucrania unas 3 mil cabezas nucleares. Luego de intensas negociaciones, en 1994 se firmó en la capital húngara de Budapest el Memorandum on security assurances in connection with Ukraine’s accession to the Treaty on the Non-Proliferation of Nuclear Weapons. Los estados firmantes fueron la Federación Rusa, Ucrania, Gran Bretaña y EU. (Lo puedes consultar en el registro de tratados de la ONU en la Liga 3.)

Las “garantías de seguridad” del Memorandum de Budapest involucraban tanto a la Federación Rusa como a Ucrania. El objeto era afianzar la integridad territorial de ambas repúblicas exsoviéticas. Dado que el Estado ucraniano renunciaría a su arsenal nuclear, las garantías más pesadas (“abstenerse de la amenaza o del uso de la fuerza” y que “nunca se usarán sus armas contra Ucrania”) estaban a cargo de la Federación Rusa. Sin embargo –y esto es esencial para entender la crisis de 2014-2022 que hoy vivimos– estas garantías duras también quedaban a cargo de Gran Bretaña y EU. Esto dice con bastante claridad el punto 2 del Memorandum.

Que el arreglo del Memorandum de Budapest haya incluido a las dos potencias anglosajonas indica que la Federación Rusa temía, desde los 1990, que los viejos antagonistas de la URSS tratasen de absorber Ucrania. Por eso el punto 3 del Memorandum comprometía a las tres potencias a “abstenerse de ejercer coerción económica con el objeto de subordinar a sus propios intereses el ejercicio de los derechos soberanos de Ucrania para asegurarse de ese modo ventajas de cualquier tipo”. Esto es precisamente lo que dejó de cumplirse. Tanto Rusia como las potencias anglosajonas (a través de la OTAN y de la Unión Europea) han presionado a los gobiernos de Kiev para alinearse económicamente con un lado u otro.

Más grave: la promesa de neutralidad del Artículo IX de la Declaración de Soberanía de 1990 no se conservó en la Constitución Ucraniana de 1996. (Liga 4.) De hecho, en los considerandos se declaró solemnemente que la carta magna se emitía “con fundamento en la historia centenaria de construcción del Estado ucraniano” y “confirmando la identidad Europea del Pueblo Ucraniano y la irreversibilidad de la vocación Europea y Euro-Atlántica de Ucrania”.

Ciertamente, el último párrafo del Artículo 17 de la Constitución de 1996 estableció que “no se permitirá el establecimiento de bases militares extranjeras en el territorio de Ucrania”. Sin embargo, un año después de promulgada la carta magna ucraniana, el entonces senador Joe Biden habló ante el Atlantic Council of the US “sobre las posibilidades de expansión de la OTAN y qué significaría para el futuro de la política exterior” de EU. (Liga 4.) A partir del minuto 51 del video conservado por C-Span, Biden claramente dice que si el Senado estadunidense aceptaba la ampliación de la OTAN para los casos de Polonia, Chequia y Hungría en aquel año, aceptaría tácitamente que habría futuras rondas de expansión. La conferencia de Biden nos muestra que el establishment estadunidense se había comprometido, desde mediados de los 1990 a expandir la OTAN hacia el Este; sin importar las consecuencias. En aquella ocasión la Rusia de Yeltsin había advertido que esa política obligaría a Moscú a gravitar hacia China. Biden se burló de esa idea: “—Si eso no funciona, traten con Irán”, les habría contestado el senador (minuto 22). En 1997, la economía china aún no despegaba y EU se sentía muy confiado de su reciente victoria sobre la URSS.

Ese es el contexto internacional en el que desapareció la promesa solemne que Ucrania había hecho en 1990 en sentido de “no particip[ar] en bloques militares”. La mención de la “vocación” (курсу, kursi, “rumbo”, “curso”) europea y euroatlántica se agregó recientemente, en 2019. Es una obvia señal de que la élite política en Ucrania ya había decidido adherirse al bloque militar atlántico –cuyo obvio enemigo es la Federación Rusa.

Ligas usadas en este texto:

Liga 1:
https://zakon.rada.gov.ua/laws/show/55-12

Liga 2:
https://es.wikipedia.org/wiki/Declaraci%C3%B3n_de_Independencia_de_Lituania_de_1990

Liga 3:
https://treaties.un.org/Pages/showDetails.aspx?objid=0800000280401fbb

Liga 4:
https://web.archive.org/web/20070528015437/http://www.president.gov.ua/en/content/103_e.html

Liga 5:
https://www.c-span.org/video/?86974-1/nato-expansion

Federico Anaya-Gallardo
Federico Anaya-Gallardo

Abogado y politólogo. Defensor de derechos humanos. Ha trabajado en Chiapas, San Luis Potosí y Ciudad de México. Correo electrónico: agallardof@hotmail.com

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