Sembradores de agua/Autonomía sin agua no es autonomía. Autor: Iván Uranga

Existe una contradicción ética y ontológica entre agua y economía.
Iván Uranga

Absurdamente México se encuentra en la lista de los 25 países a punto de llegar al “Día Cero” que es el momento en el que un país se queda sin la suficiente agua para satisfacer plenamente las necesidades principales para subsistir, y afirmo que es absurdamente, porque la cantidad de la reserva hídrica y la precipitación pluvial anual es mucho más que suficiente para preservar la vida, el problema es la criminal administración del agua por parte del gobierno, que ha priorizado el modelo de economía capitalista sobre la vida.

  • La industria consume 90% del agua.

México está considerado en el Registro Mundial de Amenazas Ecológicas a punto del estrés hídrico porque la demanda es superior al agua disponible, pero en nuestro país no es por la sequía, es por el saqueo de la minería, agroindustria y empresas como Coca-Cola, Nestlé y Modelo que se llevan más de 90% del agua a través de más de quinientas mil concesiones para extraer agua otorgadas por el gobierno en los últimos 30 años. Según datos de la propia Comisión Nacional de Agua.

Lo primero que debemos entender -aunque parezca tonto-, es para qué sirve el agua. La función original del agua es preservar la vida, no fabricar botellas, ni limpiar metales, ni producir electricidad, ni hacer refrescos o cervezas. El agua debe servir para alimentar a los seres vivos y para eso sólo se usa 10% de agua de todo el planeta.

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  • Nestlé, Coca-Cola, Bonafont y demás empresas dueñas del agua potable en México, usan 3 litros de agua potable para fabricar una botella de plástico para envasar un litro de agua y venderlo 400 veces más caro.

No sólo las prioridades de Estado para la distribución del agua son equivocadas, también el diseño de distribución es completamente erróneo, se gastan miles de millones en distribuir el agua a las diferentes poblaciones en lugar de invertir en captadores de agua locales con redes y sistemas locales de distribución, cada comunidad, en cada región del país debe ser autónoma primordialmente en cuanto al consumo del agua.

La Ciudad de México debe ser la ciudad con más consumo de agua per cápita en el mundo, porque consume 360 litros por día por habitante, muy lejano a los 20 litros por persona que recomienda la Organización Mundial de la Salud y los 96 litros promedio de consumo en México. Sólo en pago de energía eléctrica, se gastan mil 600 millones de pesos anuales para que llegue el agua a la Ciudad de México, más el gasto en instalaciones, mantenimiento, personal y distribución a toda la red dentro de la misma ciudad, por lo que el costo se triplica.

Se van por el retrete 60 litros de agua potable por persona al día, lo que en México significa más de 7 mil millones de litros de agua por día, más el agua producto del aseo personal y de la limpieza de las cosas que poseemos, menos de 1% del agua potable que usamos es para beber.

  • Menos de 1% de agua que usamos en las casas es para consumo humano.

Si queremos sobrevivir como especie, se tiene que rediseñar todo el consumo de agua, se debe obligar a todas las empresas a captar su propia agua de lluvia o a usar agua reciclada, crear un organismo no para que administre el agua existente, sino para que se avoque a sembrar agua y apoye a los consumidores para que siembren el agua que necesitan consumir. El poco esfuerzo que requiere el consumidor para obtener agua en las grandes ciudades, hace que no entienda su valor. En las comunidades donde cada gota de agua les cuesta mucho esfuerzo, el agua se vuelve invaluable y se le usa con respeto y moderación.

Tuvimos que aprender a sembrar agua.

Cada una de las comunidades existentes fueron asentadas originalmente en donde el agua garantizaba su sobrevivencia, al crecer estas comunidades y ser insuficiente el agua existente en la zona, algunas migraron, pero las más poderosas comenzaron a trasladar el agua de zonas lejanas, como es ahora el caso del Valle de México que está ubicado en una cuenca endorreica, que es un sistema de captación de agua pluvial natural sin salida al océano, su forma se asemeja a un cuenco que está conformado por 60 montañas y 20 volcanes que se encuentran al oriente de la ciudad, donde también se ubica la Sierra Madre, las montañas más elevadas se encuentran al Sur-Poniente, que a lo largo de 600 mil años conformaron el sistema de lagos y ríos de la cuenca. Lo que la convierte en uno de los captadores de agua natural más grande del mundo. 70% del agua que se consume actualmente en la Ciudad de México, es decir 59.5 m3/s, es extraída de esta agua, el otro 30% es traído de lugares tan lejanos como Michoacán, pero toda el agua cubre un ciclo, es decir 100% del agua que usamos debe regresar a la tierra, el problema principal de la Ciudad de México es que la urbanización no permite la filtración natural del agua y los sistemas de drenaje pluvial no son captadores de agua.

Hay varias salidas que deberían integrarse para resolver el problema: la primera, y más urgente, que por medio de políticas públicas se impida que estas zonas de infiltración sigan siendo invadidas por áreas urbanizadas. La segunda, y no menos importante, la realización de pozos de absorción en zonas ya urbanizadas sobre territorio de infiltración del acuífero principal. Otra solución es aumentar el porcentaje tomado para el consumo de los escurrimientos superficiales de la cuenca a partir del sistema de los 45 ríos existentes que, aunque se encuentren contaminados en su parte inferior –que es la sección de contacto con la ciudad–, sí podríamos abastecernos de las partes superiores de éstos, sobre todo en época de lluvias, mientras se implementa un programa de saneamiento de estos ríos. Se requiere una ciudad limpia, en casas, techos y calles para poder aprovechar las abundantes lluvias con un sistema de recolección pluvial eficiente. Hoy podemos ver calles inundadas por la lluvia a causa de esos asentamientos en las zonas de infiltración natural que los obstruyeron, más los deficientes sistemas de recolección de agua pluvial, más la abundante basura que obstruye estos sistemas.

No se puede autorizar ni una sola construcción industrial o urbana más en la Ciudad de México que no tenga resuelto su consumo de agua de forma autónoma a través de captadores y depósitos que garanticen su consumo anual, el conectarse a la red, no puede seguir siendo la solución, porque sólo es la suma a un problema no resuelto.

Tomamos el ejemplo de la Ciudad de México, porque si existe una solución para la ciudad con el mayor problema en el mundo, existe una solución para cualquier comunidad.  

Desde las autonomías en resistencia, el sembrar agua es una práctica común. Para iniciar cualquier proyecto comunitario lo primero que debemos resolver es el suministro de agua, por lo que tuvimos que aprender a sembrar y cosechar agua. Apoyados por los servicios satelitales, podemos hacer un análisis del comportamiento del agua en cada microrregión para determinar cuál es la mejor opción, así es como determinamos en dónde tenemos que construir nuestra hoya de agua y qué tamaño debe tener, para garantizar 100% del agua que usaremos durante todo el año, para la siembra, los animales y para el consumo humano, pero si no tienen acceso a esta tecnología y conocimiento, en cada comunidad conocen a la perfección el comportamiento del agua de lluvia y ellos saben cuál es el lugar en donde confluyen las corrientes y el mejor lugar para ubicar el captador pluvial. Después organizamos colectivos y a través del tequio podemos escarbar grandes cuencos, muchos compañeros han optado por usar polímeros especiales para cubrir las hoyas de agua para evitar las filtraciones, algunos otros, preferimos el nejayote desde que descubrimos su magia.

El nejayote

En México la forma más importante de consumo de maíz es como tortilla, un alimento producido tanto para el hogar como a nivel industrial, utilizando cal y agua en la cocción del grano de maíz. A este proceso se conoce en la actualidad como nixtamalización y consiste básicamente en una operación de cocción alcalina, remojo y lavado del grano cocido. Este método ancestral para preparar la masa y tortilla es tan antiguo como la domesticación del maíz y genera cantidades significativas de biopolielectrolito (son polímeros cuyas unidades de repetición soportan un grupo de electrolito) que como agua residual es altamente contaminante; este residuo es conocido como nejayote; palabra derivada del náhuatl que significa caldo de cenizas de cal.

El nejayote (agua amarillenta generada en la nixtamalización) es un agua residual que contiene una gran carga de sólidos y de materia orgánica suspendida y disuelta, que al endurecerse, ocasiona el taponamiento de las alcantarillas y el drenaje; así como un alto contenido de sales de calcio y un pH arriba de 11 que repercute en la corrosión de las tuberías. Pero tiene una cualidad insuperable, es el mejor impermeabilizante natural y orgánico conocido, así que es muy común vernos por las madrugadas “pepenado” en las tortillerías en donde se prepara el nixtamal, ayudando a los y las tortilleras y al municipio a evitar que viertan el nejayote en la red de drenaje y colectándolo en cubetas, para preparar recubrimientos para nuestras hoyas de agua y para nuestras construcciones. Así es como logramos grandes depósitos de agua sólo con mucha inteligencia, esfuerzo y solidaridad.

Cherán

El pueblo de Cherán, después de una larga lucha encabezada por sus mujeres, hace 10 años expulsó a los partidos políticos y talamontes de su territorio, y hoy cuenta con el captador de agua pluvial más grande de Latinoamérica.

Actualmente el proyecto de eco-sustentabilidad más grande en Cherán es la hoya recolectora de agua de lluvia que la comunidad instaló. Comenzó a construirla en 2015 en el cráter natural que hay en la cima del cerro Kukundicata y para 2016 ya tenían su extraordinaria hoya de agua que contiene 20 millones de litros de agua en 2 mil metros cuadros para 16 mil personas.

Esta es la hoya captadora de agua de lluvia más grande de América Latina y busca aprovechar los más de mil litros por metro cuadrado de agua que caen en la región cada año.

Con una superficie de alrededor de 16 mil metros cuadrados de captación de agua de lluvia. Usando el cráter natural del cerro y con esfuerzo de toda la comunidad se logró en un año “forrar” el cráter de un área de dos mil metros cuadrados que puede contener hasta 20 millones de litros de agua. Está cubierta con geomembrana, un material poco absorbente, que además es libre de concreto y evita que el agua se filtre entre las rocas.

Ahí cada sección capta el agua de lluvia y cada sección tiene compartimientos de filtro, antes de llegar a la hoya de captación pasa por esos filtros. Esos filtros hacen la función de hacer la retención de basura, sedimentos y cualquier otra cosa. Una vez que cae la lluvia el catador está dividido en 4 secciones, y con andadores para darle mantenimiento al interior. Este material especial para la captación es necesario para el escurrimiento. Hace que resbale el agua y capte a la hoya.

El agua se almacena en cisternas instaladas en el cerro Kukundicata y a la entrada del pueblo. Desde esos depósitos se distribuye a edificios públicos, escuelas, casas e incluso se usa para una planta purificadora que diario produce unos 150 garrafones.

Además la hoya y la planta purificadora generan una decena de empleos. Todo el proyecto es administrado y operado por la comunidad autónoma de Cherán.

Así que ya tiene aquí la fórmula para logra su autonomía: Mujeres organizadas, sacar a todos los partidos políticos y luchar cada día por el bien de su comunidad.

Y si tu opción es votar por algún candidato, de algún partido político, no vendas tu voto, ni por dinero ni por vacunas, ni por despensas, ni por becas o pensiones, piensa en la vida antes que en la política y exige a tu candidato que publique su agenda ambiental y su política de uso y protección del agua, porque 100 dólares no te servirán cuando no tengas agua en tu comunidad.

No se puede hablar de un gobierno o una comunidad autónoma si no está resuelto el consumo de agua, es un deber humano no sólo cuidar el agua, todos debemos aprender a sembrarla. Debemos de comenzar a dejar un poco de comodidad, a cambio de un poco de vida. No sé, piénsalo.

La vida es una construcción consciente.

Iván Uranga
Iván Uranga

Especialista en Ciencias Sociales, promotor de comunidades autónomas autogestivas, investigador social, docente de Permacultura, escritor de
ensayos, novelas, cuentos, teatro y poesía.

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