La Junta de Gobierno del banco central decidió el jueves 25 de junio de 2026 mantener la tasa de interés de referencia en 6.5%, a pesar de la reducción de la inflación, que en la primera quincena de junio de 2026 fue de 3.55%, y la baja dinámica económica del país, así como las presiones que dicha tasa de interés ejerce sobre el costo del servicio de la deuda pública y privada que limita la capacidad de gasto e inversión de los sectores endeudados.
Las autoridades monetarias señalan que su decisión es para llevar la inflación al 3% para el 2027. Ante ello cabe resaltar que tienen años justificando las altas tasas de interés señalando que en el siguiente año llevarán la inflación a su objetivo sin que ello se logre. Continúan con la creencia de que ésta es por problemas de demanda, por lo que mantienen alta la tasa de interés para frenar la economía y las presiones de demanda sobre precios. Los datos reflejan que está contraído el gasto público, como el consumo de las familias, por lo que no hay presiones de demanda sobre precios. La inflación es estructural, derivada de rezagos productivos y baja productividad y la alta tasa de interés contrae la inversión, la cual acentúa los problemas de oferta que presionan sobre precios, por lo que se ha configurado el contexto de estancamiento con inflación.
Banxico no reduce la tasa de interés para seguir promoviendo entrada de capitales y mantener reducido el costo de dólar para bajar la inflación con importaciones baratas. El costo de ello es que éstas continuarán desplazando a la producción nacional, contraen la dinámica económica y el empleo e incrementan el déficit de comercio exterior y llevan a la economía a seguir dependiendo de la entrada de capitales, que hace que Banxico mantenga la alta tasa de interés para continuar promoviendo la entrada de capitales. La economía ha caído en un círculo vicioso que nos ha llevado al estancamiento, a depender de entrada de capitales, a aumentar el endeudamiento, lo que es insostenible y nos lleva a una crisis. Con la alta tasa de interés continuarán las altas ganancias de la banca, con la consecuente mala distribución del ingreso en detrimento de los trabajadores y deudores.
La Junta de Gobierno de Banxico señaló que mantendrán dicha tasa por un tiempo prolongado, lo que refleja que no les interesan los resultados negativos que sus decisiones ocasionan en la economía nacional, y el fracaso de su política para llevar la inflación a su objetivo.
La alta tasa de interés no protegerá a la economía de los riesgos derivados de la guerra en el Medio Oriente de que sigan los altos precios de las gasolinas, del gas, de los fertilizantes y demás productos, sino al contrario, se mantiene alto el costo del crédito que restringe la inversión y menos viabilidad se tiene para que el país avance en la sustitución de importaciones de estos bienes para evitar el impacto negativo de la inflación internacional.
En el primer trimestre de 2026 la inversión privada respecto al PIB fue de 17.9%, a diferencia del nivel de 19.6% del PIB que tuvo en el primer trimestre de 2025.
Ante la desaceleración de la actividad económica y los fuertes rezagos productivos y alto desempleo y subempleo, no se justifica la alta tasa de interés, ni los recortes presupuestales, ni el peso fuerte, pues retroalimentan la tendencia decreciente de la economía y aumentan los problemas de endeudamiento e insolvencia.
La política económica debe impulsar al sector productivo y al empleo y no debe subordinarse a lo financiero y a las empresas transnacionales. La baja tasa de interés es necesaria para tener un tipo de cambio competitivo, bajar el costo de la deuda necesario para aumentar el gasto público y privado para impulsar la inversión, la sustitución de importaciones manufactureras y agrícolas para reducir el déficit de comercio exterior y tener una dinámica con alto efecto multiplicador interno a favor del empleo e ingreso de empresas e individuos.




